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Curiosidades políticas estadounidenses: Demócrata vs Republicano

In Curiosidades on octubre 18, 2008 at 1:57 pm

¿Qué es un Demócrata? ¿Qué es un Republicano? ¿Qué es un liberal? ¿Qué es un conservador?

Muchos medios de comunicación españoles convierten en teorema demostrable las siguientes ecuaciones:

  • Demócrata = socialista
  • Republicano = conservador

Es un ejercicio de enorme esfuerzo intelectual. Simplificando cientos de años de historia y evolución ideológica en cuatro palabras. Lo más grave, desde mi punto de vista, es que además de esta simplificación se recoge constantemente en los medios la traducción de nivel preescolar de “liberal” (en inglés de Estados Unidos) por “liberal” (en español), y de “conservative” por “conservador”. La estulticia de traducir las palabras buscando homofonías es perdonable, la contribución que con ello se hace a confundir y deformar la realidad política estadounidense es decepcionante.

El partido Demócrata hasta la Guerra Civil Americana 

El partido Demócrata estadounidense es el único de los dos grandes partidos que tiene sus orígenes en los mismísimos orígenes del país. Inicialmente se llamó Partido Demócrata – Republicano, y fue creado por Thomas Jefferson y James Madison como oposición al Partido Federalista de Alexander Hamilton. Hamilton quería crear un gobierno central fuerte, un banco nacional, y dotar al país de solidez financiera y prestigio económico internacional mediante la gestión de las deudas de la Guerra de Independencia a través de Deuda Pública. Los Demócratas deseaban un modelo descentralizado, con un papel muy reducido del gobierno central y más amplio de los gobiernos de cada uno de los estados de la Unión, y en el que la Constitución fuese seguida al pie de la letra. Los Federalistas, que creían en una cierta profesionalización de la política y eran tenidos por “aristócratas”, los Demócratas se apoyaban en las clases más populares, y pronto fue el partido de los agricultores y terratenientes, especialmente en los estados del Sur.

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Fue con Andrew Jackson, tras 1820, cuando el partido encontró su verdadera vocación como gran partido nacional con el modelo “profesional” de la política. El Partido Federalista desapareció, y sus sucesores fueron en parte el Partido Whig y el Partido Republicano. El partido Demócrata tenía ya su base sólida en los estados del Sur, seguía defendiendo a los estados individuales frente al Gobierno Central, y sus votantes seguían siendo principalmente agricultores, reforzados por las nuevas oleadas de trabajadores católicos que llegaban a las ciudades como inmigrantes desde europa. Seguían oponiéndose a las grandes políticas fiscales de construcción pública y expansión de la industria.

Fue con Jackson cuando por primera vez el asno se convirtió en símbolo del partido, después de que en campaña su contrincante le llamase “burro” y la prensa hiciese viñetas al efecto.

En la década de 1850, la cuestión esclavista se situó en el centro del debate político. El Partido Demócrata defendió mayoritariamente el esclavismo, de acuerdo con su base electoral sureña fundamentalmente agraria. Estallada la Guerra Civil americana, la inmensa mayoría del Partido Demócrata fue la espina dorsal del Gobierno de la Confederación, y quedó asociado por siempre ya como el Partido Pro-Esclavismo.

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El Partido Demócrata desde 1865 a 1910

Esta posición les costó el poder acceder la presidencia de los Estados Unidos una vez terminada la Guerra Civil. El candidato Demócrata fue derrotado en las elecciones de forma continuada hasta los años 1880. Grover Cleveland fue elegido Presidente en 1884, como abanderado de una plataforma que transformaba la ideología primitiva del partido: Cleveland y sus Bourbon Democrats representaban el ala más “moderada” del partido, favorables al capitalismo industrial, a los intereses de los bancos y de las compañías ferroviarias que estaban desarrollando las infraestructuras del país, al libre comercio, y al aislacionismo. El partido seguía teniendo una fuerte base agraria también, y las dos facciones lucharían entre sí para definir el ideario del Partido en el futuro.

Tras la crisis económica de 1893, el Partido Demócrata volvió a perder la Presidencia durante un largo período de tiempo. Su ideología se enriqueció con las aportaciones del movimiento Progresista estadounidense, los Progressives, cuyas ideas fueron tomadas en parte tanto por el Partido Demócrata como por el Republicano. De forma muy esquemática, el pensamiento Progresista creía en la capacidad de la ciencia, la industria, y la dirección acertada de los gobiernos para transformar y cambiar la sociedad y conseguir la felicidad de la Humanidad. Creían en el avance continuo de la sociedad, la protección de los débiles y las justicia social, la vigilancia de los monopolios y las grandes empresas, … Todo ellos desde un apoyo sin condiciones a la herencia de la Revolución Industrial, y apoyándose en ella, no como las corrientes europeas marxistas y anarquistas que pretendían su eliminación.

El Partido Demócrata desde 1910 hasta 1950

Consecuencia en general de la casi desintegración del Partido Republicano en los años 1910, el Partido Demócrata recuperó la Presidencia con Woodrow Wilson en 1912. Wilson, en quien algunos se han empeñado en ver al abuelo de Carter, compartía con éste un idealismo en política exterior que retrasó la entrada de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial hasta que el famoso “Telegrama Zimmermann” presentó a los estadounidenses con un intento alemán de llevar la Guerra a sus fronteras a través de México. Fracasó en su posterior intento de crear un mundo en paz gobernado por la Liga de Naciones, precedente de la ONU. El fracaso se hizo patente cuando a los 21 años de finalizada la Primera Guerra Mundial, comenzó la Segunda Wilson era un reformista Progresista, e introdujo una primera tanda de legislación social, incluyendo la que daba el derecho al voto a la mujer mediante una enmienda constitucional.

En los años 1920, el Partido Demócrata seguía teniendo dos almas. Seguía teniendo una mitad sureña y segregacionista, con fuertes prejuicios contra la minoría negra de los estados. Y por otra parte tenía un creciente componente de Progresistas que verían al Estado como herramienta de cambio en la sociedad.

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Perdida la Presidencia en 1921, los Demócratas retornarían a la Casa Blanca de la mano de Franklin Delano Roosevelt, en 1932 el Gobernador de Nueva York que pudo presentar un programa
de recuperación económica tras el Crack de 1929 y el inicio de la Depresión. Roosevelt desplazó la ideología mayoritaria del Partido desde un apoyo al “liberalismo económico” de poca intervención del Estado en la Economía, a lo más parecido al Socialismo que ha vivivo nunca Estados Unidos. El New Deal de Roosevelt supuso la mayor acción intervencionista del Estado en toda la historia del país. Los paquetes de legislación social, las “sopas de letras” de agencias estatales encargadas de intervenir y supervisar los mercados, el astronómico incremento del gasto público, fueron la herencia del New Deal, junto con el retrasar la recuperación económica varios años. Roosevelt no podía prever que sus acciones iban a causar más perjuicios que beneficios, y menos podía nadie creer que una parte fundamental de sus pilares se sostendría … hasta el día de hoy. Es gracias a las sucesivas presidencias de Roosevelt que los mercados de la vivienda y financieros de Estados Unidos son de los más intervenidos del mundo, es por legislación de esta época que se crea una cultura de “dependencia” del Estado antes prácticamente inexistente, y fueron frutos del New Deal la potenciación del poder de los sindicatos, la creación de la Seguridad Social, y el incremento ya definitivo de los tipos del Impuesto de la Renta (Income Tax). Vean su evolución:

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Tengamos en cuenta que desde 1941, los Estados Unidos entran en la Segunda Guerra Mundial, y que, de todas formas, ya estaban colaborando con el esfuerzo aliado. Pero fueron los mayores incrementos habidos hasta entonces. Ni el tipo mínimo ha vuelto jamás a estar por debajo del 10%, ni el máximo ha vuelto a bajar del 31%.

Y, por supuesto, inició la creciente participación del estado en la economía. El país más capitalista del mundo tiene hoy una proporción de Gasto Público como porcentaje del PIB similar al máximo que alcanzó durante la Presidencia Roosevelt.

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Para este programa de Cambio Social, Roosevelt buscó en el Partido Demócrata a grandes los grupos que lo apoyaron: sindicatos, agraristas del sur, y especialmente minorías (católicos y judíos). Y por primera vez, la dirección del partido incorpora mayoritariamente a élites de ideología “liberal”.

Los intentos de Roosevelt de dominar al Tribunal Supremo sacaron a la luz las divisiones todavía existentes en el Partido Republicano, al oponérsele su propio Vicepresidente. Los Demócratas más “conservadores” seguían teniendo peso dentro del partido. Fue a partir de los gobiernos de Roosevelt que los oponentes a las grandes acciones de ingeniería social del Estado pasaron a llamarse “conservadores”, fuesen tanto del Partido Demócrata como del Republicano.

Truman, sucesor de Roosevelt, puso en evidencia también las divisiones del Partido, al mantener una postura de fuerte resistencia a la cada vez más poderosa  Undión Soviética basada en un feroz anticomunismo. Parte del partido no compartía este anticomunismo, otra parte era profundamente aislacionista como consecuencia del esfuerzo de la Segunda Guerra Mundial, y unos pocos apoyaron a Truman en su postura. Entre ellos un joven actor Demócrata llamado … Ronald Reagan.

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El Partido Demócrata desde 1950 hasta 1980

Tras perder la Casa Blanca con la llegada de Eisenhower, debido en parte a las inconsistencias que se percibían en las posiciones en política exterior entre los Demócratas, los dirigentes más “liberales” del partido crearon el Democratic Study Group (Grupo de Estudios Demócrata) como “granja de ideas” para contrarrestar la creciente influencia del movimiento “conservador”. Este fue el inicio del movimiento de voto de los estados del Sur, tradicionalmente Demócrata. hacia el Partido Republicano. Las cuestiones de segregación racial seguían siendo importantes, pero un Presidente Republicano había hecho mucho por los Derechos Civiles. Ahora muchos votantes tradicionales del Partido Demócrata percibieron que el partido efectivamente apostaba por una clara identificación ideológica que les resultaba extraña. Parecía que el Partido buscaba la uniformidad de pensamiento.

Durante los años 1960, John F. Kennedy y Lyndon Johnson recuperaron la Casa Blanca y mantuvieron puertas afuera una política exterior de contención de la Unión Soviética, e internamente potenciaron aún más la legislación garantizando y extendiendo los Derechos Civiles, alienando todavía más a los votantes sureños tradicionales. De forma alternativa, el voto negro en estos estados, antes mayoritariamente Republicano, se vuelve gradualmente Demócrata. Al fin y al cabo es este partido el que más legislación sobre asistencia a los más desfavorecidos pasó durante el New Deal, y prosiguió legislando sobre Derechos Civiles. La apuesta por convertirse en los abanderados de la causa de los Derechos Civiles era un curioso y valiente cambio para el partido Pro-Esclavista de toda la vida.

El resultado de esta traslación de voto lo vivimos hoy: la mayoría del voto negro en Estados Unidos es para el partido Demócrata, y la mayoría de los Estados del Sur vota en general Republicano. Los antiguos “Dixiecrats” (Demócratas conservadores del Sur) eran -perdonen el neologismo- “Dixiepublicans”.

Perdida la Casa Blanca a finales de los 1960, para desgracia del Partido, de los Estados Unidos, y del Mundo Libre en general, la recuperaron en 1977 instalando en el puesto a Jimmy Carter, un hombre sin duda bueno, y que seguramente es un magnífico compañero de dominó, pero que, hasta que evaluemos el probablemente exitoso intento de George W. Bush, ocupa el lugar de honor en el apartado “Presidentes Prescindibles desde 1900”.

Durante estos años, la acción política estuvo fundamentalmente condicionada por la política exterior: la ofensiva Soviética en los frentes diplomático, militar, y cultural; las guerras árabe-israelíes;  el terrorismo árabe y palestino; la crisis del petróleo; … Ante ofensivas anti-occidentales en todos los frentes, la bondad de Carter y su amor al prójimo le ganaron un lugar en el Cielo, pero no en el corazón de los estadounidenses. Carter tampoco obtuvo grandes apoyos durante su gestión dentro de su partido. Era alguien ajeno a las élites dirigentes del partido, y no parecía lo suficientemente “liberal”.

El Partido Demócrata desde 1980 hasta 2000

El desastre que supuso para el Partido Demócrata la Era de Reagan durante los años 1980 les llevó, con inteligencia viendo los resultados, a reinventarse para afrontar un fin de siglo de una nu
eva forma.  Eliminada la utopía soviética, el Partido Demócrata volvió a redefinirse en políticas interiores. Para ello, hizo lo que más podía atraer nuevos votos: acercarse al Partido Republicano, volviéndose mucho más moderado en sus políticas sociales y económicas. Precisamente gracias a la economía Bill Clinton recupera la Casa Blanca para el partido, y pone en marcha políticas moderadas o francamente conservadoras, asume un intervencionismo en asuntos exteriores que supone de facto aceptar que los Estados Unidos son líderes de un concepto de Civilización Occidental que puede crear el bien en el mundo, y consigue recuperar los votos de muchos “Demócratas de Reagan” que habían abandonado al partido en los 1980. La presidencia de Clinton, y las posiciones mayoritarias en el Partido en estos años 1990, fueron más próximas a las tradicionales de los Republicanos que las tradicionales de los Demócratas. De hecho, la élite dirigente del partido no siempre vio con buenos ojos estas acciones, y la facción “liberal” veía este desplazamiento al centro como una especie de “traición” a los valores del Partido. Pero les permitió ganar dos veces la Presidencia.

El Partido Demócrata actual

En los años 2000, el discurso político se desplaza de nuevo a la política exterior. El partido Demócrata no consigue un discurso unitario y claro. El horror de las Presidencias de George W. Bush les ha brindado la oportunidad de presentar otra vez el discurso más “liberal”, habiendo quedado ya en 2008 aparcada la alternativa Clinton. El Partido sigue teniendo dos almas: una dirección mayoritariamente “liberal” y una base con un importante número de electores más “conservadores”: por ejemplo, negros e hispanos suelen defender posturas muchos más conservadores que los votantes blancos de las Costas Este y Oeste y las ciudades de los Grandes Lagos.

Los principios ideológicos generales del Partido Demócrata en 2008

A riesgo de ser demasiado simplificadores, podemos identificar varias ideas mayoritariamente aceptadas por quienes se declaran a sí mismos Demócratas.

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  • Bases ideológicas: los Demócratas creen que es responsabilidad del Gobierno cuidar a todas las personas, aun si esto significa renunciar a algunos derechos individuales y/o limitar la capacidad emprendedora de las personas y la iniciativa. (Por ejemplo, hacer obligatorio el seguro médico, no permitir a los padres elegir colegio para sus hijos, …)
  • Papel del Estado: las administraciones de Partido de demócrata han insistido desde el New Deal en la centralización de poder en Washington D.C., buscando mayor legislación federal en vez de legislación estatal. Los demócratas han favorecido intervenciones de nivel federal antes que soluciones basadas en la comunidad que tiene los problemas. Esta visión ha creado un cuerpo legislativo federal y unas agencias de supervisión dirigidas por funcionarios, próximos al centro de toma de decisiones, lejanos del centro donde están los problemas.
  • Economía: los demócratas creen que el individuo está en general desprotegido ante la complejidad del mundo de la economía. Creen que las decisiones de las empresas deben ser supervisadas, cuando no directamente dirigidas, por funcionarios del gobierno, y otorgan un mayor papel a los sindicatos.
  • Impuestos y Gastos del Gobierno y papel del Estado: los demócratas creen que el gobierno es un agente de cambio, no un mero gestor, y por lo tanto sabe lo que es el mejor para las personas. Volviendo a la visión de un estado central poderoso, creen que los funcionarios federales entienden mejor las necesidades de un región o comunidad que el ayuntamiento o gobierno del estado en particular. Por ello, el gobierno federal deberían definir la carga tributaria necesaria para cumplir con sus obligaciones, lo que suele suponer incrementos de impuestos.
  • Seguridad y política exterior: los demócratas creen que la seguridad verdadera se consigue mediante la negociación con naciones extranjeras, volviendo al idealismo wilsoniano tras la postura más ferrea de la presidencia Clinton. Los demócratas creen que los Estados Unidos deben implicarse más en organismos internacionales, y no actuar como Superpotencia, acordando con otras naciones qué hacer antes de actuar.
  • Educación: los demócratas están en contra de las pruebas de control de nivel de los colegios, para saber cuáles son mejores o peores. Y no apoyan la libre elección de colegio. Lo que debe considerarse el nivel adecuado lo definen los profesores y  sus sindicatos, no las asociaciones de padres.
  • Inmigración:  los demócratas defienden que como única superpotencia mundial, es una obligación fundamental para los Estados Unidos proporcionar ayuda incondicional a los ciudadanos de otras naciones. Los demócratas creen en las fronteras abiertas, la amnistía incondicional para la inmigración ilegal, y en la modificación de las leyes para proporcionar asistencia médica y social no crítica (más allá de la asistencia de urgencias) y formas legales de identificación a los ciudadanos extranjeros.

Las corrientes dentro del Partido Demócrata en 2008

Dentro del Partido Demócrata se identifican al menos cuatro grupos ideológicos, caracterizados por las diferencias puntuales que tienen sobre algún aspecto ideológico:

  • “Liberales”, en sentido estadounidense: en Estados Unidos, un “liberal” o “liberal en aspectos sociales” es un heredero de las teorías de los Progressives sobre la capacidad del gobierno para cambiar la sociedad. Según un estudio del Pew Research Center son casi la mitad de los votantes Demócratas. Creen en la diplomacia antes que en la acción militar, en el matrimonio homosexual, en el aborto libre, en la experimentación con célculas madre y embriones, en el papel secundario de la religión en la vida pública, en limitar el uso de armas, en la inmigración sin barreras, en el multiculturalismo y la aceptación de todas las culturas como “iguales”, creen en la intervención del estado en la economía, se oponen al libre comercio y miran con sospecha la globalización, y son fuertes defensores del medio ambiente.
  • Libertarios: se oponen al control sobre el derecho a llevar armas (contrariamente a los “liberales”), y al proteccionismo, y también al excesivo gasto social. Pero creen en la estricta separación de la religión de la vida pública, y son grandes defensores de los derechos civiles. Como ven, tienen muchos puntos en común con los Republicanos.
  • Conservadores: herederos casi todos de los Demócratas del Sur, son dos grandes grupos. Los Conservadores Fiscales se oponen al incremento del gasto público y el estado del bienestar. Los Conservadores en aspectos Sociales son un grupo de votantes Demócratas que dan más importancia a la religión, y se oponen claramente al aborto.

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  • Centristas: son p
    arecidos a los conservadores, sin darle tanta importancia a aspectos sociales. Apoyan una política exterior fuerte, y la reducción del gasto público.

Una presidencia Demócrata y un Congreso Demócrata a partir de 2009

El temor que albergan muchas personas es que para la próxima presidencia el Partido Demócrata esté volviendo a una Política Exterior de Carter con una Política Interior de Roosevelt. El resumen de lo que puede ocurrir según el Wall Street Journal:

  • Cobertura sanitaria universal, financiada con incrementos cada vez mayores de impuestos
  • Mayor intervencionismo en la economía, contribuyendo a retrasar la recuperación de la presente crisis
  • Supremacía de los sindicatos, otorgándoles por ley poderes que de hecho pueden bloquear la actividad de pequeños empresarios
  • Impuestos mayores, con previsibles incrementos importantes en el impuesto de la renta
  • Medio ambiente, con acciones fuertemente intervencionistas que obliguen a utilizar ciertas energías, que darían al gobierno poder directo sobre miles de puestos de trabajo y sobre una parte importante del PIB
  • Libertad de prensa limitada y actuaciones sobre el derecho al voto, lanzando legislación polémica que hasta a ahora se ha desestimado, tal como:
    • Otorgar puestos en Congreso y Senado a la capital, Washington D.C, que hoy nos los tiene, … y que serían sin duda Demócratas.
    • Permitir la posibilidad de inscribirse como votante el mismo día de las elecciones, en el mismo momento de votar, no como hoy que se exige hacerlo con antelación. Esta es una reclamación permanente de grupos Pro-Demócratas como ACORN (sí, los que aparecen en la vida de Obama), que pueden movilizan a cientos de miles votantes.
    • Permitir el voto a los delincuentes condenados. Hoy en día pierden este derecho civil.
    • Y legislar para limitar los “excesos” en los Talk Radio Shows, o programas de debate por radio dirigidos por una personalidad que suele hablar de política, y que es donde la mayor parte de las críticas al Partido Demócrata se originan.
  • Popurrí de iniciativas para recompensar a “intereses especiales”: reducir las exigencias en los exámenes de colegio, limitaciones al recurso de arbitraje ante denuncias por responsabilidad civil contra empresas, ampliación del derecho de huelga, anulación de los juicios militares para terroristas, …

Termina el Wall Street Journal:

El Partido demócrata entero se ha desplazado desde entonces [1993] bruscamente a la izquierda. El programa del Sr. Obama es mucho más liberal que el de Bill Clinton en 1992, y los Demócratas del Sur que … moderaban los impulsos liberales hace mucho tiempo que dejaron de existir.

Tanto en 1933 como en 1965, las mayorías liberales impusieron ampliaciones enormes del Gobierno que nunca han sido derogadas, y el pánico financiero actual puede darle a la izquierda de hoy otro pretexto para volver a aquellos auges del liberalismo basado en el estado del bienestar. Los americanos que votan por “el cambio” deberían saber que pueden encontrarse con mucho más cambio del que nunca imaginaron.

Y también con más necesidad de “esperanza” que antes de elegir este cambio.

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