Rillot

¿Serán capaces de hacerlo?

In McCain, Obama on octubre 29, 2008 at 2:06 am

Por qué espero que no gane Obama

¿Están los estadounidenses dispuestos a sentar en la Casa Blanca al candidato con menos preparación del último medio siglo? ¿Al candidato con ideología más extremista? ¿Al candidato con menos capacidad de visión geoestratégica? ¿Al candidato que abandonará a los países que luchan por sobrevivir en democracia hostigados por enemigos internos y externo?

Este es al final mi punto de vista, y mi deseo, puramente egoísta: en un mundo cada vez más peligroso, donde por mucho que le pese a los herederos del postmodernismo de los sesenta sigue habiendo buenos y malos, quiero tener un amigo fuerte dispuesto a defenderme.

Cuando en los años 80 España se derretía de antiamericanismo petulante criado en la socialdemicracia triunfante, Vernon Walters, entonces embajador de Ronald Reagan ante las Naciones Unidas, se dio un paseo por España. En realidad se dio varios, que yo recuerde en 1985, y 1987. En uno de estos paseos, el valiente general aceptó vérselas en el coso con varios periodistas de los independientes. Porque independientemente de a quién tuviesen delante, aprovechaban para hacer su discurso político. Discurso poro original, y conforme a los preceptos de la utopía reinante, la URSS, único opositor real al imperio occidental encarnado en los Estados Unidos, y en el malísimo Ronnal Reagan.

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El General Walters, experto entre otros asuntos en el Mediterráneo y Marruecos, respondió a muchas preguntas. Lamento no recordarlas, yo era por aquel entonces un joven que esperaba que los sábados pusiesen McGyver o la serie de los lagartos extraterrestres “V”, y no es que ver a Vernon Walters por la televisión fuese mi idea de entretenimiento. El caso que vi la entrevista. Y solo recuerdo este momento, que me parece todo un símbolo de lo que debe ser Estados Unidos. Una de nuestras feroces periodistas antiamericanas le preguntó a Walters, imagino que con divertida esperanza de ponerle en un compromiso, algo así como:

Estados Unidos es un importante aliado de Marruecos. Por otra parte, España es miembro de la OTAN y también aliado de Estados Unidos. Como usted sabe, Marruecos y España tienen discrepancias periódicamente. ¿A quién apoyaría Estados Unidos en caso de que estallase un conflicto armado entre España y Marruecos?

Y el general Walters, sin pensárselo ni un instante, y no me extrañaría que sorprendido por la candidez de la pregunta, respondió:

Pues sin duda, al que hubiese sido el agredido.

Pues esto es lo que yo quiero de Estados Unidos. Acepto que sea el estado más fuerte del mundo. Acepto que, como dicen los magníficos anuncios de reclutamiento del Ejército Estadounidense, “no hay nada en este verde planeta más poderoso que el Ejército de los Estados Unidos”. Acepto que ganen más premios Nobel que nadie, acepto que escriban libros que están entre los mejores que se publican cada año, acepto que tengan las mejores universidades del mundo, acepto que tengan un sistema sanitario que no cubrirá a todo el mundo pero que hasta los extranjeros queremos utilizar, acepto que nos inunden con sus películas buenas y mala, acepto que la Coca-Cola pueda llegar a ser más bebida que el agua, acepto …. lo que sea, con solo dos cosas a cambio:

  • Que todo lo anterior que son lo sean sin obligarme a mí a nada
  • Que por ser los más poderosos, grandes, fuertes, etc., aseguren mi derecho a que nadie me obligue a nada

 

Vamos, que me da igual lo que hagan siempre que no me exijan consumirlo o estar de acuerdo, y me protejan de quienes quieren obligarme a consumir o a estar de acuerdo con otras cosas. Comer ven, la cómoda actitud del europeo que no puede creer que su propio gobierno, o esas piezas de puzzles diferentes que no pueden encajar que llamamos Unión Europea, tenga la voluntad o capacidad de garantizar mi condición de ciudadano occidental y libre.

Pues lo que me pasa en estas elecciones es que de los dos candidatos que están disputándose la Casa Blanca, el negro no da en el blanco.

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Decía el viernes 24 de octubre Melanie Phillips en su artículo “Is America Really Going To Do This?” (“¿Realmente va a hacer esto América?” en The Spectator, que es la revista conservadora británica por excelencia (“Champán para la mente” es su divisa):

El impacto de la crisis financiera en la elección presidencial americana ha obscurecido algo la razón más importante por la cual la perspectiva de una presidencia de Obama provoca pesadillas a tanta gente. Me refiero al miedo a que, si él gana, las defensas estadounidenses serán emasculadas en un momento de peligro internacional sin precedentes y los enemigos de América y el mundo libre aprovecharán su oportunidad para destruir a Occidente.

Como he dicho anteriormente, no confío en McCain; pienso que su capacidad de juicio es errática e impetuosa, y a veces incorrecta. Pero considerando en marco general, él gana. Él defenderá América y el mundo libre mientras que Obama los minará y ayudará a sus enemigos.

He aquí por qué. McCain cree en la protección y defensa de América tal y como es. Obama dice al mundo que él está avergonzado de América y que quiere transformarla en otra cosa. McCain admite el “excepcionalismo” americano, la creencia de que los valores americanos son superiores a las tiranías. Obama defiende la expiación del pecado original de América de la opresión de la raza negra, el tercer mundo y los pobres.

Obama piensa que los conflictos mundiales son básicamente culpa de Occidente, y por lo tanto debe corregir las injusticias que ha infligido. Por eso él cree en ‘el poder suave’ — diplomacia, ayuda, rectificando ‘agravios’ (así legitimándolos, alentando el terrorismo y promoviendo la injusticia) y en resolver los conflictos hablando. Por consiguiente, él cortará de raíz las defensas de América justo en el momento en que tienen que ser aumentadas. Ha dicho que él “recortará las inversiones en los sistemas de defensa de misil aún no probados”; que él no va a “armar el espacio”; que él  “ralentizará el desarrollo de futuros sistemas de combate”; y que él tampoco “desarrollará armas nucleares”, prometiendo impulsar “reducciones profundas” en el arsenal de América, de esta forma incapacitando unilateralmente su fuerza disuasoria nuclear justo cuando Rusia y China abordan concentraciones militares masivas.

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McCain entiende que se está emprendiendo una guerra Islámica de conquista en varios frentes diversos que tienen que ser vistos como relacionados entre sí. Para Obama, sin embargo, la verdadera fuente de mal en el mundo es América. El mal representado por Irán y el yihadismo islámico son por lo visto totalmente culpa de América. “Se ha perpetrado mucho mal basándonos en la proclamación de que luchábamos contra el mal”, dijo. En ma
yo pasado, desestimó a Irán [como riesgo] por ser un lugar diminuto que no ha planteado ninguna amenaza para los EE.UU – antes de dar marcha atrás el mismísimo día siguiente cuando dijo que Irán era una gran amenaza que tenía que ser derrotada. También ha dicho que Hezbollah y Hamas tienen “agravios legítimos”. ¿De verdad? ¿Y cuáles podrían ser? Sus agravios son a) la existencia de Israel b) el apoyo que recibe Israel deAmérica c) la ausencia del Islam salafista en el mundo. ¿Piensa Obama que estos “agravios” son legítimos?

Para resolver los conflictos en el mundo, Obama deposita su fe en el club de terror y tiranía de las Naciones Unidas, que está hoy en día alimentando la asesina demonización global de Israel por tener la temeridad de defenderse a sí mismo, e incluso está preparándose para una reedición de su propio festival de odio antijudío en  Durban 2, que precedió al 11-S por pocos días.

McCain entiende que Israel es la víctima antes que el verdugo en Oriente Medio, que está rodeado de enemigos genocidas cuya intención constante es destruirlo como estado judío,  que es tanto la primera línea de defensa contra el ataque islamista contra el mundo libre como su objetivo más inmediato e importante.

Obama minimiza la amenaza del islamismo, demuestra tener un entendimiento nulo de la amenaza estratégica que para la región y el mundo supone el sitio de Israel por parte de Irán, demuestra una incapacidad similar para entender la importancia estratégica de Iraq, cree por contra que Israel es la fuente de la agresión árabe y musulmana contra occidente, cree que un estado palestino promovería la paz mundial, y considera que Israel – en particular a través de los “asentamientos”- es el principal obstáculo para ese feliz resultado. De acuerdo con ello, Obama ha dicho que quiere que Israel regrese a las fronteras de 1967 – en realidad la línea de alto el fuego de 1948 estratégicamente indefendible, llamada por ello “las fronteras Auschitz”.

Obama hablaría por lo tanto con los mullahs genocidas de Irán sin condiciones previas por su parte (los mismos mullahs han puesto ahora sus propias condiciones previas para América: retirada de todas las tropas estadounidenses de Oriente Medio, y abandono del apoyo a “Israel Sionista”) pero ha dicho que tendría problemas para tratar con un gobierno israelí encabezado por un miembro del Likud. En vena similar, es notable que Obama se opusiera a la resolución del Congreso que etiquetaba a la Guardia Revolucionaria Iraní como una organización terrorista, que aprobó el Senado por un amplio margen con el apoyo de ambos partidos. Y si se hubiese salido con la suya, habría habido ningún “incremento” [de tropas] en Iraq y América habría izado en cambio la bandera blanca, con la matanza incalculable y el fortalecimiento de la yihad que habría ocurrido a continuación.

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Obama supone que el terrorismo Islámico está provocado por la desesperación, la pobreza, la política estadounidense inflamatoria y la presencia americana en suelo musulmán en el Golfo Pérsico. Así, adopta el programa de los Islamistas mismos. Esto no es sorprendente, ya que muchas de sus conexiones sugieren que el hombre que puede ser elegido presidente de un país contra el cual los Islamistas han declarado la guerra está firmemente en el campo de los Islamistas. Daniel Pipes enumera las múltiples conexiones de Obama con Islamistas en general y con la Nación de Islam en particular, y concluye con esta observación asombrosa:

“Las múltiples relaciones de Obama con antiamericanos y subversivos implican que él no pasaría el proceso de autorización de seguridad estándar para empleados federales. La agresión islámica representa el enemigo estratégico de América; muchas conexiones insalubres de Obama levantan dudas graves de su capacidad para ser el Comandante en Jefe de América”.

Existen, ay, muchos en occidente para quienes todo esto es música para sus oídos. Si por maldad, ideología, estupidez o demencia, firmemente creen que la fuente última de conflicto en el mundo se tiene su raíz en América e Israel, cuyas sociedades, cultura y valores quieren ver emasculados o destruidos totalmente. Se les cae la baba ante la perspectiva que una presidencia Obama provocará todo esto. El resto de nosotros no puede dormir por la noche.

HotAir.com recogía hoy mismo lo que ya se comenta de Obama por el mundo. El presidente Sarkozy tiene sus dudas:

El Presidente francés Nicolas Sarkozy es muy crítico con las posiciones del candidato presidencial estadounidense Barack Obama sobre Irán, según informes que han llegado al gobierno de Israel.

Sarkozy ha hecho sus críticas sólo en foros provados en Francia. Pero según una fuente de alto nivel del gobierno israelí , los informes que llegan a Israel indican que Sarkozy ve la postura del candidato Demócrata sobre Irán como “completamente inmadura” y constituida por “formulaciones vacías de todo contenido”.

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Obama visitó París en julio, y la cuestión iraní estaba en el corazón de su reunión con Sarkozy. En una rueda de prensa conjunta posterior, Obama impulsó a Irán a aceptar la oferta de occidente sobre su programa nuclear, diciendo que Irán creaba una situación seria que ponía en peligro tanto a Israel como a Occidente. Según los informes que llegan a Israel, Sarkozy dijo a Obama en aquella reunión que si el nuevo presidente americano elegido en noviembre cambiase la política de su país sobre Irán, sería “muy problemático”.

Charles Krauthammer, el columnista conservador en política exterior (pero muy liberal en cuestiones de valores, como demuestra su crítica a la elección de la Gobernadora Palin como compañera de candidatura por McCain), escribió un artículo el días 24 manifestando su apoyo a McCain. Y sus argumentos eran claros también:

Inconformista como soy, votaré por John McCain. … Me hundiré con el barco de McCain. Prefiero perder una elección a perder el rumbo.

En primer lugar, no acepto para nada la falsa justificación cocinada para racionalizar el por qué hay que votar por el candidato presidencial más liberal e inexperto en la memoria viva. La cuestión de temperamento “errático”, por ejemplo. Como si la tentativa de McCain, arriesgada y fracasada, pero de ninguna manera irracional, de maniobrar tácticamente en su camino a través del tsunami económico que explotó hace un mes, volviese incapaz para el puesto a un hombre que demostró la ecuanimidad y coraje más admirables ante presiones inimaginables como prisionero de guerra, y quién más tarde constantemente navegó a través de desafíos y reveses innumerables, de los que el menor no fue el colapso de su campaña sólo hace un año.

McCain “el errático” es un cutre asunto de la campaña de Obama.  El registro de 40 años proclama a McCain “el determinado”.

El argumento a fav
or de McCain es directo. La crisis financiera nos ha hecho olvidar, o sólo ciegamente negar, qué peligroso es el mundo ahí fuera. Tenemos una lucha que durará generaciones contra el jihadismo islámico. Un Irán apocalíptico que pronto tendrá capacidad nuclear. Un Paquistán con armas nucleares en peligro de fragmentación. Una Rusia en ascenso empujando los límites del revanchismo. Más una sorpresa parecida a la Guerra de las Malvinas que saldrá con seguridad en alguna parte.

¿Quién quiere usted que responda ese teléfono a las 3 de la mañana? ¿A un hombre que ha estado empollándose estas cuestiones durante el año pasado, que nunca ha tenido que tomar una decisión ejecutiva que afecte no ya como una ciudad, mucho menos al mundo? ¿A un principiante en política exterior inclinado por instinto al multilateralismo más flojo y vaporoso (por ejemplo, el Muro de Berlín cayó debido “a un mundo que se alza unido”), y que se refiere a la acción de guerra más deliberada desde Pearl Harbour como “la tragedia del 11-S”, un término más apropiado para un accidente de autobús?

¿O quiere usted a un hombre que es el pensador de política exterior más preparado, más entendido, más serio en el Senado de los Estados Unidos? ¿Un hombre que no sólo tiene los mejores instintos, sino que tiene el honor y el coraje para, sí, poner a su país lo primero, como cuando lideró la lucha solitaria a favor del incremento de tropas que cambió a Iraq desde el fracaso catastrófico a la victoria estratégica alcanzable?

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Es que no hay ninguna comparación. El propio candidato a la vicepresidencia de Obama advirtió esta semana de que la juventud de Obama y su inexperiencia traerán una crisis – en realidad una crisis “generada” exactamente para ponerle a prueba. ¿Puede usted pesar en serio sobre seguridad nacional y votar el 4 de noviembre para traer esa prueba?

¿Y cómo la pasará él? Bien, ¿cómo le ha ido en las dos únicas pruebas de política exterior significativas que ha afrontado desde que está en el Senado? El primero fue el del aumento de tropas. Obama suspendió espectacularmente. No sólo se opuso a ello. Trató de denigrarlo, detenerlo y, finalmente, negar su éxito.

La segunda prueba era Georgia, a la cual Obama respondió por instinto con la equivalencia moral imparcial, pidiendo la contención a ambas partes. McCain no tuvo que consultar a sus consejeros para identificar al instante al agresor.

La crisis económica de hoy, como cualquier otra en nuestra historia, pasará con el tiempo. Pero los bárbaros todavía estarán a las puertas. ¿A quién quiere usted en el parapeto? Yo quiero al tipo que puede diferenciar al león del cordero.

Y otro más, que con Phillips y Krauthammer, expone claramente cuál es la decisión profunda que tienen ante sí los estadounidenses, y que a muchos nos parece increíble que sea el primer criterio de decición. Mark Steyn, en un artículo en la National Review Online el sábado 25 de octubre lo decía también con mucha claridad:

A través de las líneas, el zumbido es incesante: Déjalo, perdedor. No te hundas con el barco cuando sea barrido por el tsunami Obama. Según los informes de los periódicos, las encuestas muestran que la mayor parte de las personas creen los informes de los periódicos que afirman que la mayor parte de las personas creen las encuestas que muestran que la mayor parte de las personas han leído los informes de los periódicos que están de acuerdo en que las encuestas muestran que él va a ganar.

McCain contra Obama no es la opción que a muchos de nosotros nos habría gustado en un mundo ideal. Pero es que este no es “un mundo ideal”, y la creencia de que puede ser de hecho así es una de las cosas que separa a aquellos que piensan que Obama “curará el planeta” y a aquellos de nosotros que apoyamos a McCain faute de mieux. Estoy de acuerdo con Thomas Sowell en que una supermayoría Obama-Pelosi [Presidencia y Congreso] marcará lo que él llama “un punto de no retorno”. No sería, como se carcajean algunos de los que están en contra, “el segundo mandato de Jimmy Carter”, sino algo mucho más transformador. El nuevo presidente estaría al frente la cuarta gran ola de anexión liberal — la primera es el New Deal de FDR, la segunda la Great Society de Lyndon B. Johnson, y la tercera el avance cultural gradual pero inexorable desde que los conservadores de Reagan comenzaron a ganar victorias en las urnas y los liberales concentraron su atención en las otras palancas de la sociedad, de la escuela primaria.

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Las tres olas liberales han transformado las expectativas americanas acerca del estado. El espíritu de la época es: No te preguntes lo que tu país puede hacer por ti, exíjelo. ¿Por qué no va a poder el gobierno arreglarme la asistencia médica? ¿Por qué no va a poder hacerse cargo de mi hipoteca?

En su primer discurso inaugural, Calvin Coolidge dijo: “favorezco la política dela economía, no porque desee proteger el dinero, sino porque deseo proteger a la gente.” Esto es cierto en un sentido más profundo del que él podría haber previsto. En Europa, los pródigos gobiernos socialdemócratas han transformado a los ciudadanos en eternas pupilos del estado niñera: la asunción por parte de la burocracia de todas las responsabilidad de los adultos ha cortado el impulso de supervivencia más básico de los continentales, hasta el punto donde los derechos que no se pueden pagar soportados sobre índices de natalidad decrecientes han puesto un signo de interrogación sobre algunos los estados – nación más antiguos de la Tierra. Un voto por una supermayoría de ACORN-Obama-Pelosi-Barney es un voto por una política doméstica Europeizada que es, como les gusta decir a los eco-individuos, “no sostenible”.

Yendo al grano, la única razón por la qué Bélgica ha llegado a ser Bélgica y Suecia Suecia y Alemania Alemania tanto tiempo consiste en que América ha sido América. El cómodo y suave capullo en el que Europa occidental ha dormitado este último medio siglo está ceñido por el duro y frío poder americano. ¿Qué pasará cuándo la última nación occidental seria vote a favor del  mismo canto de sirenaseductor y relajante  que sus aliados enervados?

“Todo el mundo,” declaró el Senador Obama sonoramente en su acto de egolatría en Alemania, “mira a Berlín, donde un muro cayó, un continente se unió, y la historia demostró que no hay ningún desafío demasiado grande para un mundo que se alza unido”.

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Lo siento, pero no. La historia no demostró tal cosa. En la Guerra fría, el mundo no estuvo se alzó unido. Una mitad de Europa era una prisión, y en la otra mitad demasiadas personas — los Barack Obamas de la época – se contentaban con convivir con aquella división a perpetuidad. Y el muro cayó no porque “el mundo se alzó unido”, sino porque algunas personas valerosas se alzaron contra la sabiduría convencional del día. Si Margaret Thatcher y Ronald Reagan se hubiesen parecido a Helmut Sch
midt y Francois Miterrand y Pierre Trudeau y Jimmy Carter, el Imperio soviético (a pesar de su propia incompetencia) habría sobrevivido y el muro todavía estaría en pie. La pasividad débil del senador Obama le conseguirá una gran salva de aplausos justamente porque es la opción fácil: no hagamos nada excepto cogerse de las manos y cantar himnos de melodías fáciles sobre el mundo unido, y el mundo se curará.

Gobernar es elegir. Y a veces las opciones son difíciles. ¿Cuándo Barack Obama ha elegido para adoptar una posición? ¿Cuándo se avino a alinearse con la Máquina [de favores políticos] de Chicago? ¿Cuándo se sentó durante 20 años en los bancos de la iglesia de un desagradable neo-segregacionista traficante de agravios que atiza la cuestión racial? ¿Cuándo votó para negar tratamiento médico a los fetos que sobreviven a abortos que han salido mal? ¿Cuándo en su poco tiempo en política nacional él acumuló el historial de registro de voto como el Senador más liberal – es decir, el más doctrinario, el más ortodoxo –  en el Senado? ¿O cuando, en las muchas ocasiones en que las preguntas se tornaban complejas y requerían elegir una opción, lo esquivó y votó simplemente “Presente”?

El mundo raramente se alza unido. Uno puede, como Reagan y Thatcher hicieron, alzarse. O, como Obama que vota “Presente”, usted puede permanecer sentado.

Nadie niega que, en la promoción de sí mismo desde “organizador de comunidad” a Presidente Designado por el mundo, ha mostrado una determinación asombrosa y despiadada de modo impresionante. Pero el camino de gloria personal ha sido, en términos de política y filosofía, el camino de mínima resistencia.

Pienso que Obama se contentará con ser el Rey Barack el Benigno, Redistribuidor de la Riqueza y Curador de Planetas. Su ascenso es, desde muchos puntos de vista, testamento de la persistencia del impulso monárquico hasta en una república de dos siglos de antigüedad. Así que las preguntas sobre el “¿Ahora qué?” serán contestadas por otros, que comienzan con la supermayoría liberal en el Congreso. Y como ha hecho toda su vida [Obama[ tomará el camino de mínima resistencia. Una Administración Obama lanzará América hacia la política doméstica de la Unión Europea y hacia la política exterior de las Naciones Unidas. Thomas Sowell tiene razón: sería “un punto de no retorno”, el rechazo más explícito de los principios que animan América. Para una república vigilante con gobierno limitado y ciudadanos independientes, sería una Declaración de Dependencia.

Si una mayoría de americanos quiere esto, nosotros los irreductibles debemos respetar su opción. Pero, si usted no lo quiere, vote en consecuencia.

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Es así. El punto clave de esta campaña no es la solución a la Crisis Financiera, cortoplacista y en todo caso fuera del control de cualquiera de los candidatos, ya que será resultado de un consenso tan amplio que ni McCain ni Obama van a tomar decisiones a solar. El punto clave es la decisión sobre qué estrategia va a seguir Occidente. En el siglo I, en el año 9, Publio Quintilio Varo se adentró al mando de las Legiones XVII, XVIII y XIX en el bosque de Teotoburgo a luchar contra contra varias tribus germánicas que mantenían una guerra en la frontera contra el naciente Imperio Romano. Nunca se volvió a saber de Varo y sus legiones, desaparecidas y masacradas en el combate. Cuenta Suetonio que Augusto, al conocer la noticia, quedó tan afectado que, enloquecido, repetía constantemente

Quintili Vare, legiones redde! (¡Quintilio Varo, devuélveme mis legiones!)

Las legiones que defienden las fronteras de Occidente en este naciente siglo no van a desparecer masacradas por ningún enemigo. Van a ser simplemente retiradas por el Imperio. Con fortuna, abandonados, mantendremos nuestro particular modelo Occidental y seremos una nueva Britannia que, al final, no salió tan mal. Con infortunio, seremos una nueva Carthaginenses, floreciente provincia norteafricana absolutamente obliterada por la civilización invasora que no permite vestigios del pasado.

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Así que me permito reservarme la oportunidad de decirle al Senador y Obama, se el segundo escenario se produce, y en la lengua latina que le gusta serigrafiar en su Sello Presidencial Personal,

Barraque, legiones redde!

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