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Curiosidades políticas estadounidenses: Demócrata vs Republicano

In Curiosidades on noviembre 1, 2008 at 6:03 pm

Republicanos y Conservadores

En una entrada anterior contamos brevemente la historia del partido Demócrata, y qué es un “liberal” en sentido estadounidense. Vamos a completar aquella entrada con la pequeña historia del partido Demócrata y unas nociones de qué es un “conservador” en sentido estadounidense.

El partido Republicano hasta Lincoln

Cuando el Partido Republicano fue creado en 1854, los dos partidos principales en los Estados Unidos eran el Partido Demócrata y el Partido Whig, que se habían repartido el poder desde la creación de la joven República.

En la tradición que mantienen hasta hoy mismo, en 1854 una cuestión más relacionada con los valores que con la pura política era la clave de la discusión. A los europeos más próximos a los filósofos Platónicos (los que saben más que nadie y por eso tienen que gobernar) les extraña mucho que el aborto sea un asunto de campaña en el siglo XXI. En el siglo XIX, sin embargo, en Europa no había tantas personas que levantasen una ceja desaprobatoria al saber que el asunto clave de la política estadounidense era la esclavitud. También lo empezaba a ser en Europa, gracias fundamentalmente a los esfuerzo de los abolicionistas británicos que consiguieron la prohibición oficial de la esclavitud en todo el Imperio de durante Guillermo IV en 1833, y la emancipación efectiva de todos los esclavos el 1 de agosto de 1834. Occidente entendía entonces como un bloque que la esclavitud determinase la política de un país.

El Partido Republicano fue creado por opositores a la Ley Kansas-Nebraska que permitiría la expansión de la esclavitud en Kansas. Los activistas anti esclavistas vieron en la ley un acto de fuerza de la clase dirigente sureña, en su mayor parte propietaria de esclavos, que intentaba hacerse con el control del Gobierno Federal y asegurar la difusión de la esclavitud a nivel nacional.

La elección del nombre “Republicano” no reflejaba sino un intento de vender que el partido era símbolo y sostén de las cualidades cívicas, como buenos ciudadanos de la República, al estilo de la República Romana. “Republicano” desde finales del XVIII se consideraba una descripción de una actitud, de un sistema de valores, de un comportamiento, más que de una forma de gobierno. No, no es que los Republicanos quieran un gobierno sin Rey. Esto también lo quieren los Demócratas.

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Además de la oposición a la esclavitud, el nuevo partido tenía una visión progresista, de modernización de los Estados Unidos a través del fomento de la educación superior, un sistema financiero poderoso, los ferrocarriles, la industria y el desarrollo urbano, para lo que prometían viviendas gratuitas a los agricultores que desarrollasen la actividad colonizadora que a su vez desarrollase la urbanización, que a su vez desarrollase el ferrocarril …

Sostenían enérgicamente que la mano de obra libre obra era muy superior a la mano de obra esclava (económica y moralmente) y el fundamento mismo de la virtud cívica y los verdaderos valores. Era la ideología del “Tierras Libres, Trabajo Libre, Hombres Libres” (Free Soil, Free Labor, Free Men).

La mayoría de sus miembros habían sido anteriormente Whigs, aunque otros habían sido Demócrata, y otros de terceros partidos (el Partido de la Tierras Libres, el Partido Americano). Muchos Demócratas que se unieron al Partido fueron más tarde gobernadores por el Partido Republicano, o Senadores nacionales. Los Demócratas acusaron al nuevo partido de “comprar” con cargos a sus grandes figuras. Desde su creación, su ambos partidos han estado enfrentados, aunque en sus orígenes hubo un relevante flujo de ida y vuelta de personajes políticos entre ambos.

El partido se organizó, lógicamente, en las áreas del país no esclavistas, principalmente en el medio oeste y en el noreste, y prácticamente no existió en el Sur. En la ciudad de Jackson, en Michigan, se celebró el 6 de junio de 1854 la primera convención del partido, donde proclamó su oposición a la expansión de la esclavitud a nuevos territorios, y presentó sus primeros candidatos. La primera convención nacional tuvo lugar en Pittsburgh, Pennsylvania, en febrero de 1856, seguida de la primera convención que nominó un candidato a la presidencia en verano de 1856 en Philadelphia, también en Pennsylvania.

John C. Frémont fue el primer candidato republicano a la Presidencia. Con su utilizando el eslogan político: “Free soil, free labor, free speech, free men, Frémont” (Tierras libres, Trabajo Libre, Libertad de Expresión, Hombres Libres, Frémont”) se presentó al electorado como el partido del pueblo, frente a un partido Demócrata de “aristócratas”. Lógicamente, perdieron las elecciones, pero demostraron haber creado una base importante en muy poco tiempo. El discurso atraía a las clases medias urbanas, más cultas, y que entendían que el discurso Republicano estaba muy próximo a la filosofía del “common sense”. Consiguió un importante apoyo en Nueva Inglaterra, Nueva York y el norte del Medio Oeste, con buenos resultados en el resto del Norte.  Y por supuesto, casi ningún apoyo en el Sur, donde la campaña en su contra se basó en presentarlo como un partido que dividía al país que fomentaba la guerra civil.

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Uno de los aportes ideológicos más importantes del partido fueron las congregaciones religiosas no organizadas, que siempre habían exaltado al individuo frente al grupo y exigían una vigilancia moral interpersonal muy estricta. Estas religiones (puritanos, presbiterianos, metodistas, luteranos escandinavos) además tenían un fuerte sentido cívico y de organización a muy pequeña escala, convirtiéndose en fuentes de “reclutamiento” importantes las iglesias y parroquias. Y además la militancia religiosa hacía que las “causas morales” que defendían las viviesen personalmente: la oposición al alcohol, a la esclavitud,  … Como contraste, las religiones organizadas en general apoyaban al partido Demócrata (Católicos, Luteranos alemanes).

Para las elecciones de 1860 el partido nominó al serio y sorprendentemente carismático Abraham Lincoln. Percibido en el partido como más moderado en cuanto al principal asunto de campaña, la esclavitud, Lincoln basó toda su estrategia en el apoyo de los estados del Norte. En el Sur no hizo campaña, ni siquiera estuvo entre los candidatos que podían votarse en 9 estados. Aún así, ganó por medio millón de votos, y se convirtió en el primer Presidente Republicano, atrayendo a los ciudadanos con su mensaje de honestidad y con su propia historia personal. Los demócratas del Norte, más cercanos a las posiciones antiesclavistas, rompieron en parte con los demócratas del Sur, y ayudaron a su victoria.

El que probablemente haya sido el presidente que más ha contribuido a hacer de los Estados Unidos lo que hoy es,  dirigió y venció en la Guerra Civil desencadenada por la secesión gradual e imparable de los estados Demócratas del Sur. Al principio, los Demócratas del Norte le apoyaron, y así fue hasta la declaración de emancipación de los esclavos, en que los Demócratas del Norte se convirtieron al pacifismo o la neutralidad. Durante el esfuerzo de Guerra, fue Lincoln y el partido Republicano el q
ue sostuvo un esfuerzo modernizador paralelo sin precedentes: la reforma del sistema bancario nacional, el impuesto sobre la renta, el impulso al ferrocarril, y las ayudas federales para creación de escuelas y apoyo a la agricultura, más escasa en el norte. Como vemos, una ideología no muy “conservadora” en sentido norteamericano, y muy intervencionista, como correspondía al período bélico, que además generó problemas como un enorme déficit, el alza generalizada de impuestos y la creación de otros nuevos, la implantación de tarifas proteccionistas.

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Desde la Reconstrucción hasta 1896

Finalizada la Guerra, Lincoln tuvo que emplearse a fondo con el ala más radical de su partido, que pretendía implantar un sistema revanchista en los Estados del Sur. De hecho, mientras la ideología del partido Republicano siguió siendo modernizadora, favorable a la libre empresa y al individuo, su poder de penetración en el Sur, agrario y conservador, y todavía con toques “aristócratas”, era muy limitado. A pesar de la emancipación de los esclavos, y de la concesión del derecho al voto, el Sur seguía dominado por Demócratas esclavistas. Los más radicales Republicanos esperaban durante el período de Reconstrucción tras la guerra que el tratamiento de los estados ex-confederados fuese más duro, que las acciones contra la esclavitud fuesen implantadas y su cumplimiento forzado por el ejército, y que se tratase duramente a los ex-combatientes sureños. Tras el asesinato de Lincoln en 1865, al poco de terminar la Guerra, el presidente Andrew Johnson mantuvo la moderación de su antecesor, consiguiendo una coalición en el Congreso de Republicano y Demócratas moderados. Sin embargo, en las elecciones al Congreso de 1866 los Republicanos Radicales tomaron el control, y forzaron, a pesar de los intentos de veto de Johnson, que fue sometido a un proceso de “impeachment” o inhabilitación, aunque éste no prosperó.

En 1868, y como en casi todo el período de posguerra, un Republicano volvió a la Casa Blanca, Ulysses S. Grant, ex-general de los Ejércitos de la Unión, y supuestamente Radical. Con él al mando, el partido Republicano esperaba conseguir el control del Sur, apoyándose en los votos de los esclavos liberados. El Sur, todavía bajo fuerte control militar por las tropas nacionales, estaba compuesto por una mayoría blanca Demócrata, que ante esa ofensiva de los “blancos del norte” y los negros se resistió como en plena guerra. Fue en esta época cuando Demócratas sureños crearon la organización semi-secreta Ku Klux Klan para luchar contra los Scalawags (blancos sureños que apoyaban el esfuerzo de Reconstrucción), Carpetbaggers (blancos del norte que emigraron al Sur), y esclavos liberados. Precisamente estos tres grupos conformaron la base del partido Republicano en el Sur, que comenzó a tener fuerza allí por primera vez.

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Grant apoyó las medidas de promoción de los ex-esclavos, aprobó la Décimo Cuarta enmienda a la Constitución, que otorgaba explícitamente a todos los ciudadanos (y por lo tanto a los negros) los mismos derechos, creando el concepto de “ciudadanía” y explictando que era función del gobierno defender los derechos de los ciudadanos de Estados Unidos.

El partido Republicano, omnímodo y enorme con las nuevas masas de votantes en el Sur, dominaba la política sin prácticamente oposición. Como es de esperar, esto permitió el nacimiento de la corrupción, notablemente el “Círculo del Whiskey”, un escándalo de evasión de impuestos, cohecho y conspiración por parte de funcionarios para tolerar la corrupción. Sumado a la crisis económica de 1873, esta situación volvió a fortalecer a los Demócratas, entre ellos a los que se llamaban “Redeemers” (Redentores), que buscaban “redimir” al sur de su destino indigno.

La esclavitud y los derechos civiles dejaron de ser la única preocupación del país, y los Republicanos vieron cómo las facciones internas fraccionaban el partido lo debilitaban. Aunque mantuvieron la Presidencia en en 1876 por muy poquito y gracias a un acuerdo entre los partidos, el Presidente Republicano Rutherford Hayes se vio obligado a cambio a poner fin abruptamente a la Reconstrucción, retirando las tropas federales de los estados del Sur en los que todavía estaban. Y así, desde 1877, los Demócratas “Redeemers” blancos volvieron a controlar la vida política en el Sur, implantando las leyes “Jim Crow” de segregación y limitación de derechos civiles para la población negra, a la que se impedía votar, se negaba el acceso a los servicios públicos … Y así fue hasta 1964: el Sur segregacionista y racista fue el bastión Demócrata durante casi un siglo.

Las facciones en el partido Republicano a finales de los años 1870 eran fundamentalmente tres: los que defendían el sistema de “recompensas”, por el que los principales benefactores del partido recibían puestos y concesiones o contratos del gobierno a cambio de su apoyo (un sistema de corrupción que había generado entre otros escándalos el ya citado del “Círculo del Whiskey”), los que querían una ciertan reforma de la Función Publica para mitigar los abusos el sistema de recompensas, y un tercer grupo, los Mugwumps, que querían acabar con la corrupción de raíz. Este tercer grupo dio su apoyo al candidato del Partido Demócrata en 1884, y así Grover Cleveland se convirtió en 1885 en el primer Presidente Demócrata en 25 años.

En esta década de 1885 a 1895 convergieron una parte importante de Republicanos y Demócratas, los llamados Bourbon Democrats, que, como la mayoría de sus oponentes en el partido Republicano, apoyaban la modernización del país, la libre empresa, los ferrocarriles, la minería, el crecimiento urbanístico, y el desarrollo y modernización de la agricultura. Estos ideales no eran compartidos por una gran parte de los Demócratas, y de hecho los Bourbon Democrats acabarían desapareciendo e integrándose en el partido Republicano durante los siguientes 25 años. Pero fue esta aproximación entre grupos de ambos partidos la que permitió la elección de Cleveland, que mantuvo unas políticas similares a las de sus antecesores Republicanos en los económico.

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Cleveland fue un feroz opositor de las tarifas a la importación, mientras que los Republicanos, a pesar de ser partidarios de la libre empresa, no lo eran tanto del libre comercio, que pensaban perjudicaba enormemente a una nación aún dando sus primeros pasos y con una industria todavía creciente. Este apoyo al proteccionismo le permitió ganar las elecciones siguientes al Partido Republicano, y Cleveland fue derrotado por Benjamin Harrison, presidente desde 1889.

Esta vena proteccionista de los Republicanos venía más de la conveniencia política que de la fe verdadera. Durante la Guerra se había desarrollado
la industria agrícola en el noreste, para suplir la falta de suministro desde los estados sureños. Acabada la guerra, los estados del Sur mantuvieron una producción cuyo destino principal era la exportación, mientras que los estados del norte mantenían la producción para consumo interno. Proteger a los agricultores del norte era el motivo de los Republicanos. Al mismo tiempo, penalizaban el desarrollo que proponían (por ejemplo, el ferrocarril exigía importaciones de acero, que estaba penado por tarifas también), pero conservaban un fiel electorado mayoritariamente a favor de sus políticas proteccionistas. El proteccionismo semiautárquico que defendían algunos Republicanos no solo era anticuado, e inaplicable, sino que acabaría dañando la economía.

Desde 1890, las tarifas pasaron a ser el principal asunto de campaña. Cleveland tronó contra las propuestas de tarifas del congresista Republicano McKinley, y el partido Demócrata se volcó en denunciarlas. Con éxito. En 1892, el partido Republicano perdía las elecciones, y Cleveland volvió a ser presidente desde 1893, consiguiendo el partido Demócrata una victoria sin precedentes. Victoria que no pudo administrar, ya que muchos nuevos Congresista Demócratas provenían de regiones industrializadas favorables al proteccionismo para impedir la entrada de productos extranjeros.

Los valores del Partido Republicano no habían cambiado mucho durante estos 40 años desde su creación,  y su base social tampoco. El Partido Demócrata se beneficiaba de una creciente inmigración de países católicos (especialmente Italia y, sobre todo, Irlanda), y de Alemania, inmigración acogida por los católicos y alemanes ya instalados en el país, que los integraban en la base social Demócrata. Una de las principales diferencias en los valores de ambos partidos fue su actitud frente al alcohol: la base presbiteriana y puritana de los Republicanos era partidaria de la Prohibición. El partido Demócrata era el partido de “Rum, Romanism, and Rebellion”. Ron, porque el partido Demócrata no tenía esta vena prohibicionista. “Romanismo”, por la mayoría Católica y el horror que despertaba esta religión organizada dependiente de un Estado extranjero (el Papa tenía estado, por entonces) que en ocasiones había luchado contra sus antepasados directa o subrepticiamente (la Guerra de los 30 años, la Guerra Civil Inglesa, …). Y Rebelión por ser el partido de la Secesión esclavista.

La crisis económica que empezó en 1893 se achacó a los Demócratas, y el Gobierno de Cleveland, en parte maniatado por un Congreso que no compartía plenamente sus políticas económicas como hemos contado antes, y en parte seguro de que ante la crisis el proteccionismo era mejor que nada, fue arrasado en las elecciones de 1896. La mayor victoria Republicana nunca vista llevó a William McKinley a la Presidencia.

La era Progresista

Ya comenté al contar la historia del partido Demócrata cómo la ideología progresista (de los Progressives) estadounidenses no se basa en ningún análisis económico o de luchas de clases. Es la mera fe en que la ciencia permitirá el progreso constante, y que el gobierno puede administrar dicho progresos. Una forma de historicismo más, y adoptada por ambos partidos, Demócrata y Republicano, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

McKinley prometió tarifas que estabilizarían el país, y renegó de los planes Demócratas de implantar el “bimetalismo”, es decir, que el dólar estuviese respaldado por tanto por reservas de oro como de plata. McKinley ganó con un programa eminentemente económico, y realineó definitivamente al partido Republicano como el partido de las clases medias, de la industria y la empresa. Pero no, como puede parecer, “del dinero”, o de las grandes corporaciones. Al ser asesinado McKinley en 1901, Theodore Roosevelt, como vicepresidente, ocupó el cargo. El que probablemente haya sido uno de los Presidente más dinámicos de los Estados Unidos, no solo era un feroz Progressive, sino que además era un gran defensor del individuo frente a la gran empresa: emprendió una lucha sin cuartel contra los grandes “trusts” y corporaciones. Fue reelegido en 1904 sin dificultad. Bajo su mandato se desmanteló la Standard Oil de Rockefeller, por ejemplo, a la que llevó a juicio acusándola de monopolio.  Fue sucedido por su antiguo Ministro de la Guerra, William Howard Taft, que ganó las elecciones de 1908.

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El partido Republicano parecía imparable. Excepto los interregnos de Grover Cleveland, era el partido que había gobernado el país desde 1860. Era el partido del Sentido Común, del Progreso, de las Libertades Civiles, de la Libertad de Empresa … ¿Qué podía impedir que todo siguiese igual? Pues las tarifas. Las disputas internas sobre tarifas sí – tarifas no hicieron que Roosevelt decidiese presentarse a las elecciones de nuevo, perdiendo las primarias con Taft. ¿Qué hace un tipo como Roosevelt cuando pierde las primarias de su partido? Pues crea otros, y se presenta por él. Roosevelt funó el Partido Progresista (Progressive Party), y se presentó a las elecciones de 1912. Con el voto tradicionalmente Republicano partido en dos, los Demócratas ganaron las elecciones, y el idealista Woodrow Wilson pasó a la presidencia, y dirigió al país durante la Primera Guerra Mundial, siendo reelegido en 1916, y llevando a los Estados Unidos a participar al final de la misma.

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Este nuevo interregno duró poco. Volviendo a un programa proteccionista, aislacionista (oponiéndose al invento de Wilson de la Sociedad de Naciones), los Republicanos recuperaron la presidencia en 1920, con Warren G. Harding, la mantuvieron e 1924 con Calvin Coolidge y la siguieron manteniendo en 1928 con Herbert Hoover. Aunque los experimentos de la Prohibición fracasaron, las políticas de libertad de empresa y gobierno limitado habían producido una prosperidad sin precedentes. Y entonces llegó el “crack” de 1929, y el inicio de la Gran Depresión. No era posible hacer otra cosa que culpar al gobierno, y en 1932 Franklin Delano Roosevelt (no Theodore, que además de ser Republicano, desde 1919 se dedicaba a descomponerse) se convirtió en el tercer presidente Demócrata desde la Guerra Civil, con su programa de gasto social masivo y de intervencionismo como nunca antes se había visto en el país. El voto negro tradicional del partido Republicano, todavía mayoritariamente fiel, empezó a crecer entre el partido Demócrata.

Desde el New Deal hasta Reagan

Los republicanos, ante el desastre, aumentaron sus diferencias internas: el ala más “conservadora”, que mantenía los principios y programas que tanto éxito habían proporcionado al partido, estaba concentrada en torno a los estados del Oeste y Sureste, y la más “liberal” en el Noreste. Sin embargo, el partido estaba en situación de crisis profunda, y no ayudó el nuevo éxito de F. D. Roosevelt en las elecciones de 1936, donde el partido Republicano volvió  a ser derrotado por goleada.

Na
da es eterno. En 1937, la pretensión de Roosevelt de intervenir en el Tribunal Supremo para conseguir que se aprobasen varias de sus reformas más intervencionistas consiguió que hasta los más moderados del partido Demócrata se volviesen contra su Presidente. De esta forma se creó, algo que solo podría ocurrir en un país como Estados Unidos, una coalición tácita de legisladores de ambos partidos que dictó la agenda en política interna hasta bien entrados los años 60, compuesta por los Demócratas más moderados en política económica y los Republicanos.

En las elecciones de 1940, el partido Republicano, además de estar dividido en “conservadores”, opuestos al New Deal, y “liberales” a favor de él pero que acusaban a Roosevelt de gestionarlo mal, estaba divido entre “aislacionistas” e “internacionalistas”. Los primeros, de acuerdo con la historia del partido, no querían saber nada de la Segunda Guerra Mundial. Los Estados Unidos no habían sido atacados, no había motivo para intervenir, era una guerra europea. Los “internacionalistas”, por contra, mantenían una visión de “excepcionalismo”: los Estados Unidos eran una nación diferente, sujeta a reglas diferentes, y que debía servir a un ideal superior, y que por lo tanto debía tomar partido a favor de los Aliados contra el Eje.

La campaña de las Primarias y la convención Republicana de 1940 siguen siendo sin duda uno de los momentos políticos más brillantes y decisivos de los Estados Unidos. Maravillosamente relatado en el libro de Charles Peters “Five Days in Philadelphia”, una de esas crónicas que traen la historia viva ante nuestros ojos, este momento demostró cómo algunas veces algunos políticos son capaces de poner a su país por encima de otros intereses. En esta convención, los aislacionistas en torno a Robert Taft tenían todas las de ganar. Y de repente, un prácticamente desconocido empresario crítico con el New Deal, llamado Wendell Willkie, en esos cinco días consiguió la nominación del partido Republicano. Willkie, convencido internacionalista, apoyó a Roosevelt en su esfuerzo por ayudar al Reino Unido. Perdió las elecciones, pero dio un ejemplo de bipartidismo en un momento difícil, cuando la mayoría del país estaba contra la participación en la guerra, y no renunció a sus principios por ganar las elecciones.

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El ataque japonés a Pearl Harbor acabó con el debate entre internacionalistas y aislacionistas por el momento. Y con la producción de material de guerra lanzando la economía, la Coalición Conservadora en el Congreso comenzó a frenar las iniciativas del New Deal de Roosevelt.

Finalizada la Guerra, y fallecido Roosevelt, los Republicanos confiaban en recuperar el poder. Las dos alas del partido, sin embargo, seguían divididas: los que apoyaban todavía las políticas sociales y de gasto público, y los que que querían volver al gobierno reducido y control del gasto. A las elecciones de 1948 se presentó Thomas Dewey, gobernador de Nueva York, Republicano del ala “liberal”. Harry Truman, sucesor de Roosevelt como Vicepresidente a su muerte, y el Presidente que ordenó los dos bombardeos atómicos que pusieron fin a la Guerra e 1945, era el previsto perdedor en las elecciones de 1948. Pero ganó. A pesar de la famosa portada del Chicago Tribuno dando la noticia de que Dewey derrotaba a Truman. El electorado no vio grandes diferencias entre él y Dewey en política económica, y Truman empezaba a demostrar en política exterior una determinación que iba a ser fundamental para el resto del siglo.

El partido Republicano seguía teniendo los mismos principios y valores de sus fundadores. El cambio se estaba produciendo en el electorado. El esclavismo ya no era, evidentemente, un motivo de lucha electoral, aunque sí lo era la lucha contra la segregación y por los derechos civiles. El electorado negro percibía poco a poco cómo las subvenciones y ayudas que el sistema implantado por el New Deal les aportaba beneficios. Por otra parte, las políticas proteccionistas habían perdido parte de su prestigio: las regiones más industrializadas, que habían participado de forma destacada en el esfuerzo de Guerra, habían situado a Estados Unidos a la cabeza del mundo, y querían participar en el comercio internacional y competir, sabiendo de su mayor eficiencia, sin temor al libre comercio. El noreste, también fuente tradicional de voto Republicano, en parte por la inmigración y en parte por la fuerte presencia de las “élites” del pensamiento, poco a poco se deslizó hacia posiciones basadas en el Progresismo de principios de siglo, peor también influidas en alguna medida por los movimientos socialdemócratas europeos. Fue desde el noreste desde donde más apoyo se dio a los esfuerzos de posguerra de revivir a la difunta “Sociedad de Naciones”, creando las “Naciones Unidas”.

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La posguerra presentó un escenario en el que la economía estaba encarrilada, y los asuntos políticos se trasladaban principalmente a la política exterior, con el increíblemente rápido estallido de la Guerra Fría en la vivísima Guerra Caliente de Corea. En política exterior, los Republicanos seguían divididos en Aislacionistas, opuestos a las Naciones Unidas y deseosos de evitar más aventuras como las dos Guerras Mundiales en las que habían sido Presidentes Demócratas los que habían implicado al país, e Internacionalistas, quienes no solo por simpatía a las democracias y por excepcionalismo, sino porque realmente sentían que el comunismo era una amenaza, entendían que no podían replegarse sin más y abstraerse del mundo. En general, los Republicanos más conservadores, y que en política económica querían desmontar el New Deal, eran aislacionistas. Los más liberales, que entendían que desmontar el New Deal era una quimera aunque debía mejorarse su gestión, eran también más internacionalistas.

Truman, a pesar de ser un idealistas wilsoniano, había visto el peligro de la estrategia expansionista de la URSS. Él vivió el Bloqueo de Berlín, y le dio respuesta con el mayor Puente Aéreo de la historia. Él fue clave en la creación del Estado de Israel, creando una democracia en un mar de dictaduras y tiranías medievales. Él vio soprendido el comienzo de la Guerra de Corea. Vivió la separación de India y Paquistán. Vivió el inicio de la Guerra de Indochina. Y él apoyó sin ambages la creación de la OTAN. A pesar de ello, no pudo evitar la infiltración comunista en Estados Unidos, que fue tomada por personas como el Senador Republicano de Wisconsin Joseph McCarthy como arma para atacar a Truman y a los Demócratas. Independientemente de lo que pensemos que tenía de paranoia el McCarthysmo (que tuvo muchas, pero es verdad que había espías soviéticos por todas partes, hasta uno de los Editores Jefe de la revista Time era espía de los rusos), lo cierto es que la política exterior volvió al centro del terreno de juego.

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Y los Republicanos acertaron. En las elecciones de 1952 los Republicanos internacionalistas, mayoría en el partido, presentaron a Ike, el General  Dwight Eisenhower. Como pragmático que era, se negó a desmantelar las reformas del New Deal, pero las matizó bastante. No era la vuelta al pequeño gobierno de los años 20, ni mucho menos: los gobiernos solo crecen, nunca decrecen. Pero si era otra forma de gestionar. Ike amplió la cobertura del sistama de pensiones (la Social Security) e hizo las mayores inversiones en obras públicas en mucho tiempo, desarrollando el sistema nacional de autopistas que existe hoy en día. Eisenhower fue un magnífico presidente en muchos sentidos: la Doctrina Eisenhower, por la que  Estados Unidos utilizaría la fuerza para repeler cualquier agresión de países controlados por el comunismo, la aplicó para resolver la crisis del Canal de Suez (a disgusto de Francia, Inglaterra e Israel), lanzó grandes iniciativas legislativas para proteger los Derechos Civiles y terminar con la Segregación en los Estados Demócratas del Sur,  … Realmente dio grandes pasos hacia adelante … y  s ha pasado casi a un segundo lugar en la historia. de hecho, habiendo ganado la reelección en 1956, seguro que muchas personas con incapaces de recordar quién fue presidente entre FDR y JFK.

Por motivo de la Vigésimo Segunda enmienda de la constitución, aprobada bajo la Presidencia Truman para evitar que un presidente se perpetuase en el poder como parecía que iba a hacer FDR, Ike no pudo presentarse a un tercer mandato. Su Vicepresidente, Richard Nixon, también del ala internacionalistas y liberal de partido Republicano, fue el candidato a las elecciones por el partido Republicano. Perdió las elecciones de 1960 frente a JFK, todavía no se sabe bien por qué, aunque una buena parte de la razón fueron los debates televisivos.

El caso es que la derrota de Nixon volvió a dar fuerza en el partido a los aislacionistas y partidarios de revocar las reformas del New Deal. Barry Goldwater fue el candidato del partido en las elecciones de 1964, con un programa económico anti-New Deal, y con un discurso internacionalista con matices (oposición a la ONU, excepcionalismo, lucha contra el comunismo).  La gigantesca derrota de Goldwater frente al Demócrata Lyndon B. Johnson fue el fin de los conservadores dentro del partido Republicano.

Y la oportunidad de los Republicanos liberales de Nixon. La Coalición Conservadora bipartidista en el Congreso, que estaba vigente desde tiempos de FDR, se acabó a mediados de los años 1960: la aceptación de que el New Deal era irreversible, los desacuerdos sobre la Guerra de Vietnam (iniciada por un presidente Demócrata, como la Primera y la Segunda Guerras mundiales), y sobre todo la oposición de los Demócratas del Sur a los esfuerzos antisegregacionistas y a favor de los derechos civiles de los sucesivos presidentes Republicanos y Demócratas, acabaron con ella. Nixon planteó un realineamiento del partido Republicano que pudiese dar cabida a la “mayoría silenciosa”: mientras el partido Demócrata se alineaba cada vez más con políticas liberales e intervencionistas y se orientaba hacia la izquierda bajo la dirección de las élites intelectuales de Nueva Inglaterra, dejaba de lado a votantes tradicionales Demócratas (los blancos del Sur), y cerraba la entrada a las masas de la clase media con mensajes poco atrayentes. Además, el fiasco de la Guerra de Vietnam, mal planteada por las administraciones Demócratas, impopular con esas mismas élites intelectuales, descorazonaba a una inmensa mayoría de votantes, que además percibía la paradoja de que las bases intelectuales del partido criticasen la guerra mientras el gobierno persistía en ella.

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Nixon agrupó a esta mayoría silenciosa bajo cuatro principios sencillos: el Estado sería benigno y mantendría la protección social sin convertirse en un poder omnímodo (esto no le gustó a los conservadores Republicanos en retirada), recuperaría el gobierno para las clases medias (Nixon, como Theodore Roosevelt, tenía un gran prejuicio por las grandes corporaciones y por las grandes fortunas, es proverbial su animadversión por Nelson Rockefeller, republicano también, de la multimillonaria familia, y de ideas muy similares a las de Nixon), resolvería la Guerra de Vietnam, y mantendría una firme postura frente a la URSS abandonando con una diplomacia agresiva.

Nixón ganó las elecciones de 1968. Y mantuvo una política moderada, aceptable para la inmensa mayoría de los americanos … que le costó perder definitivamente el voto negro (ya volcado mayoritariamente hacia los Demócratas del New Deal, olvidada la esclavitud de un siglo atrás), del voto blando del noreste (donde las élites demócratas tenían su base ideológica), y de parte de los conservadores más rígidos de su propio partido. Nixon es para mucho el símbolo del “mal presidente” por su gestión del Caso Watergate. Sin embargo, Nixon fue un magnífico presidente, y uno de los constructores del Partido Republicano moderno. Fue reelegido con abrumador apoyo popular en 1972. Bajo su mandato, se comenzó el fin de la Guerra de Vietnam, se gestionó correctamente el conflicto Árabe-Israelí y la Guerra del Yom Kippur (y se sentaron las bases del posterior acuerdo de Paz entre Israel y Egipto, el primero entre Israel y un país árabe, que no ha sido violado en 30 años), se abrió China al mundo (el viaje sopresa de Nixon a China es uno de los hitos de la diplomacia moderna), y se presionó a la URSS lo sufiente como para que se iniciasen los primeros tratados de control de armamento (el SALT I). Internamente, desarrollo unas políticas intervencionistas moderadas, ampliando coberturas sociales, terminó con la segregación en las escuelas, acabó con el servicio militar obligatorio, y llegó a plantear (¡horror!) la creación de un Sistema de Cobertura Sanitaria universal. Aunque ha pasado a los malos libros de historia como un paranoico ultraconservador, Nixon fue uno de los Republicanos que atrajo a un espectro de votantes más amplio y que desarrolló políticas progresistas en los social, al estilo Roosevelt, y conservadoras en política internacional. De las muchas biografías sobre Nixon que hay en el mercado, merece la pena leer la de Conrad Black, la más completa y extensa, que nos muestra al gran político y Presidente que fue Richard Milhaus Nixon.

El partido Republicano parecía una vez más imparable. La mayoría de apoyos que había conseguido, y el realineamiento ideológico de su programa, parecían augurar otro largo período de hegemonía del Grand Old Party (GOP – Gran Antiguo Partido , el otro nombre del Partido Republicano desde finales del siglo XIX). Hasta que estalló el escándalo Watergate. Este escándalo le costó la presidencia a Nixon, manchó al partido Republicano impidiendo que Gerald Ford, sucesor de Nixon, tuviese posibilidad alguna frente al candidato Demócrata Jimmy Carter, y trajo a la primera línea del debate político no la política económica, ni la exterior, ni la cobertura social … sino la ética y los valores.

Los Republicanos en retirada cedieron el escenario a Carter. Ya desde mediados de los años 60, un Gobernador Republicano había intentado asomar la cabeza en las convenciones del partido, y estuvo de hecho a punto de ser candidato ante Carter en las presidenciales de 1976. Su momento había llegado. Ronald Reagan fue el artífice de la pen
última redefinición del partido Republicano. Y lo cierto es que lo tuvo fácil.

El mejor partido Republicano: la era de Reagan

Ronald Reagan matizó el discurso nixoniano, haciéndolo más conservador en los económico y lo social (tampoco mucho, no se crean, toda la herencia del New Deal siguió vivita y coleando), pero dio un impulso enorme a dos aspectos de la ideología Republicana: la política exterior, y los principios y valores del Partido. En muchos aspectos, Reagan volvió a los valores iniciales que habían sostenido al partido: el inviduo antes que el Estado, los derechos inviduales, la libertad por encima de todo, la desconfianza a que el Gobierno pueda resolverlo todo, y, sobre todo y para realmente asegurar al electorado, un compromiso ético que, aunque en el caso de Reagan no tenía un alto componente religioso, sí se basaba en principios morales y en una definición clara de “lo bueno” y “lo malo”, enfrentándose radicalmente al relativismo creciente que pregonaba el partido Demócrata, a pesar de la presidencia cuasi parroquial de Carter. Y en política exterior … pues la más agresiva con el Comunismo desde que éste surgió en 1917: la superioridad moral de Occidente era el arma de destrucción del comunismo, y sus municiones eran la fortaleza económica del sistema de libre mercado, la iniciativa privada, y el esfuerzo e ingenio de los hombre libres. Reagan desmanteló el comunismo con una sola mano: la de la superioridad objetiva del capitalismo y la libertad frente a las economías dirigidas y el historicismo. La “Revolución Reagan” no solo acabó con la mayor amenaza para las democracias, sino que creó un crecimiento económico sin precedentes, y situó al partido Republicano como el partido de los valores y programas conservadores por excelencia. Si Nixon fue un buen presidente, Reagan fue excepcional. Los dos, con Theodore Roosevelt ´(y quizás un poco Cal “El Silencioso” Coolidge) son los Republicanos que más han hecho por los Estados Unidos desde Lincoln.

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Como ya conté en la entrada sobre el Partido Demócrata, éste tuvo que reinventarse a través de las ideas del Democratic Leadership Council, que trajo la victoria de Clinton en 1991 y su presidencia desde 1992 al 2000, sobre todo como consecuencia de los errores de la presidencia de Bush padre, presentado como heredero de Reagan pero con políticas erráticas especialmente en lo económico (“No New Taxes” en camapaña, “taxes” al día siguiente de ser Presidente). El último realineamiento del partido Republicano se produce como reacción al Nuevo Partido Demócrata, que se desplazó hacia el Republicano especialmente en política exterior: la presidencia de Clinton fue, a excepción de las Presidencias Demócratas de las Guerras Mundiales, una de las más implicadas en resolver conflictos por el mundo, adoptando la ideología del “excepcionalismo” y el papel de liderazgo de los valores occidentales, herencia directa de las políticas exteriores de la era Reagan

A partir del primer gobierno Clinton, el partido Republicano lucha por reencontrar el favor del electorado. Y vuelve a cuestionarse sus principios. Las “Culture Wars” desde los años 60 han creado en Estados Unidos una fracción en las capas más altas de la sociedad que son francamente críticas con el modelo capitalista en general y con la democracia americana en particular, es la “élite liberal” que es mayoritaria en las universidades, en la cultura, en los medios. Varios Republicanos moderados propugnan cuestionar los valores fundamentales del partido Republicano y aceptar parte de los valores que emanan de estas élites: el fin del “excepcionalismo”, la mayor implicaión del gobierno en resolver problemas sociales, la vuela al “asilacionismo” (o el “fin del imperialismo”, como dicen las élites liberales) … Surge así el “Conservadurismo compasivo”, los “Compassionate Conservatives”, cuyo mensaje viene a ser algo así como “¡Eh, que yo también incremento el gasto social como los Demócratas!”. El partido Republicano ve cómo asciende la corriente de los que mantienen un conservadurismo fiscal, y lo combinan con cierto liberalismo en los valores. Los Republicanos tradicionales que se fortalecieron con Reagan llaman a estos nuevos Republicanos los RINOs (“Republicans In Name Only” – Republicanos solo de nombre), y critican su estrategia. Durante los Gobiernos de Clinton, las dos facciones se enfrentan, y en general los Republicanos tradicionales tienen mayor preponderancia. Newt Gingrich, líder Republicano en el Congreso, los lleva a victorias sucesivas en el Congreso y el Senado. Los Demócratas, con Clinton a la cabeza, revalidan la Presidencia en 1995, para los años 1996 a 2000. Para desesperación del ala más liberal del partido Demócrata, pues Clinton abraza cada vez más políticas sociales y económicas Republicanas.

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(El 4 de Julio es la fiesta nacional estadounidense. El 15 de abril es el último día que la Hacienda Americana marca para entregar la declaración de la renta).

Para las elecciones de 2000, George W. Bush presenta un equipo y un programa construido en torno a propuestas de los “Compassionate Conservatives”, con un fuerte componente de RINOs en su gabinete. En las primarias derrota entre otros John McCain, uno Republicano de largo historial, bastante alienado con las políticas de Reagan, que desde el punto de vista de muchos Republicanos es demasiado dado a llegar a acuerdos con los Demócratas. La plataforma de Bush no propone llegar acuerdos: propone asumir como propios parte de los valores de los Demócratas. Esta es una de las principales diferencias entere McCain y Bush: el primero, sin cambiar de principios, reconoce que puede ser flexible en algunas posturas que sostiene basadas en esos principios, y que eso le permitirá llegar a acuerdos con el partido Demócratas. Bush lo que propone es apropiarse de principios Demócratas para así atraer directamente el voto de aquél partido. McCain dentro del Partido es percibido como demasiado “independiente”. Bush no.

Y gana Bush las elecciones. Con el Congreso y el Senado mayoritariamente Republicanos, no lo tiene nada difícil para poner en marcha su programa de “Compassionate Conservative” en política interior. Y comienza su mandato con una política exterior aislacionista, como reacción a los esfuerzos de Clinton, bien vistos por el mundo, menos bien vistos por los ciudadanos estadounidenses. El fracaso en lograr un acuerdo definitivo de paz entre Israel y los Palestinos fue la puntilla a la política internacionalista de Clinton. Y Bush fue aislacionista. Pocos meses: nueve. Hasta el 11-S de 2001, cuando el mayor ataque terrorista contra Occidente tuvo lugar. La reacción del Gobierno Bush consistió en improvisar una política exterior que combinaba la interior: los Estados Unidos se lanzaban al mundo no por proteger al mundo libre, sino para protegerse ellos solos. Además, con el espíritu RINO en mente, se trataba de conseguir el apoyo internacional antes de actuar (¡qué diferencia con Clinton, que no tuvo necesidad de pedir permiso para salvar a los kosovares de la masacre!). Y además, se trataba de hacerlo de forma rápida y con esfuerzos limitados. El resultado, lo conocemos: fracaso de occidente en apoyar a la primera potencia mundial, fracaso de Estados Unidos en lograr apoyo multinacional en su lucha contra el terrorismo islámico, una guerra quirú
rgica bien conducida en Afganistán, una guerra quirúrgica mal conducida en Iraq, … Un desastre que trajo la política internacional una vez más al centro del debate, y que desprestigió al partido Republicano entre el electorado a partir de 2005, cuando la presencia de las tropas de Estados Unidos en Iraq una vez derrocado Saddam Hussein empieza a presentarse como un fracaso ante la opinión pública. Para su segundo mandato, Bush da bandazos en su política, y genera una nueva división interna en el partido: los que apoyan a Bush completamente haga lo que haga, y los que no aceptan que traspase ciertos límites (Guantánamo, por ejemplo).

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Este es el partido Republicano de hoy, viviendo bajo un peso enorme, el de la peor gestión que ha habido en política exterior desde Jimmy Carter el cacahuetero. Un partido que durante estos últimos cuatro años ha estado a la defensiva, que pierde el control del legislativo entre 2005 y 2006, y que ve cómo el partido Demócrata rescata los argumentos de las “Culture Wars”.  La división en la sociedad estadounidenses entre “liberals” y “conservatives” está ahí. El partido Republicano tiene un cierto despiste sobre qué valores debe defender.

En estas elecciones de 2008, el partido eligió a McCain a regañadientes: era el que menos apoyo tenía (en 2007 estuvo a punto de retirarse de las primarias), pero los otros candidatos tenían el rechazo explícito de alguna de las familias Republicanas. McCain no es un Republicano puro por lo que he comentado antes de su flexibilidad especialmente en las materias sociales. Pero sus mayores enemigos los tiene dentro del partido. Los RINOs ya han comenzado a criticarle. Los más conservadores, también. McCain representa en realidad el futuro del partido Republicano: una evolución del reaganismo que mantiene unos profundos valores de honestidad, compromiso y superación, pero que está convencido que el Gobierno no debe imponer valores ni cultura, y que las “Culture Wars” no deben formar parte del panorama estadounidense, un país fundado en la práctica, no en la utopía. Y en esos aspectos, liderar con el ejemplo.

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Los principios ideológicos generales del Partido Republicano en 2008

Al igual que hicimos con los Demócratas, vamos a esquematizar qué principios ideológicos tienen en general quienes se declaran Republicanos:

  • Bases ideológicas: los Republicanos siguen siendo individualistas, creen que cada persona es responsable de encontrar su propio lugar en la sociedad. El gobierno lo que tiene que hacer es garantizar a cada persona la capacidad de asegurarse las ventajas que la sociedad les ofrece a ellos, a sus familias y a aquellos que son incapaces de cuidarse por sí mismos. Es decir, es responsabilidad de los individuos asegurarse el bienestar, para sí mismos, y para los demás.
  • Papel del Estado: La filosofía republicana está basada en la limitación de la intervención de gobierno como catalizador de la prosperidad individual. El gobierno sólo debería intervenir en casos específicos donde la sociedad no puede actuar con eficacia a nivel individual. Con esta creencia principal de que el destino individual debería estar en las manos del individuo, el poder gubernamental y los recursos del estado deben estar cercanos  al pueblo, a través del los gobiernos de los Estado y de los líderes de cada comunidad, y no centralizados en distantes agencias del gobierno federal. Recuerden que a muchas cuestiones de campaña, McCain da su opinión, y luego matiza que dejaría a los Estados decidir en vez de implantar leyes federales. Esta es la aplicación práctica de esta filosofía descentralizadora e individualista.
  • Economía: los republicanos creen que la libre empresa ha traído crecimiento económico e innovaciones que han sido la base del éxito de Estados Unidos. El gobierno debería ayudar a estimular un entorno donde las personas libremente apliquen sus ideas, y corran el riesgo de equivocarse, pero no debe marcar directrices ni prioridades.
  • Impuestos y Gastos del Gobierno: los republicanos proclaman infatigablemente la necesidad de recortar gasto público y eliminar el derroche. Los republicanos creen que los individuos deben controlar tanto su propio dinero como el su gobierno, y que es el pueblo el que debería autorizar los aumentos fiscales.
  • Seguridad y Política Exterior: los republicanos creen en una defensa nacional fuerte y disuasoria. Ésta debe ser una de las tareas clave del gobierno federal, y esto requiere los militares mejor entrenados, mejor equipados y más eficaces del mundo, por lo que ven con ojos escépticos las constantes reducciones del presupuesto de Defensa en términos relativos (hoy apenas supera el 4% del PIB, cuando hace 30 años era casi el 10%). Ven a América, como única superpotencia en el mundo, como poseedora de la fuerza de carácter necesaria actuar en colaboración, cuando sea posible, y sola cuando necesario, manteniendo este “excepcionalismo” recurrente en la historia americana. Creen que Estados Unidos debe luchar contra el terrorismo en el extranjero a fin de prevenirlo en el propio país.
  • Educación: los republicanos creer que las escuelas deberían ser responsables del progreso de los estudiantes sometiéndolos a evaluaciones y pruebas, que servirán s para identificar las necesidades individuales de cada niño. Estos informes, tanto al nivel de cada estudiante como a nivel de cada centro escolar, deberían ser proporcionados a los padres para asegurar la responsabilidad de los colegios y permitir a los padres tomar decisiones. En general, los Republicanos están a favor de los vales escolares, por lo que el estado, en vez subvencionar nuevo colegios o colegios existentes, dan vales de dinero directamente a los padres para que paguen el colegio que deseen.
  • Inmigración: los republicanos gobernaron durante la mayor parte de las grandes olas de emigrantes, y siempre han hecho gala de que los Estados Unidos se enriquece con los inmigrantes que llegan buscando una mejor vida. En muchos casos los inmigrantes han huido de la violencia y la opresión, y es motivo de orgullo para los Republicanos que hayan elegido los Estados Unidos en busca de la paz y la libertad. Es el mayor argumento en favor de su país: muchos sufren y se sacrifican por alcanzarlo, esperando un mejor futuro para sus hijos en los Estados Unidos. Sin embargo, los Republicanos creen que la carencia de seguridad a lo largo de las fronteras del país ha contribuido al flujo del narcotráfico, a la proliferación de la violencia de bandas organizadas, y al trabajo forzada y esclavitud de los más de 50 000 mujeres y niños de países extranjeros que anualmente entran ilegalmente en el país de manos de traficantes de seres humanos. Los republicanos creen que en Estados Unidos es un país que respeta y exige respeto a las leyes, por lo que las políticas de inmigración deben ser respetadas, y deben hacerse más seguras las fronteras para asegurar la seguridad de los ciudadanos. En general tienen una visión restrictiva de la inmigración ilegal, y creen que no deben ofrecerse todos los servicios del estado a los inmigrantes ilegales si bien están abiertos a ofrecer un camino hacia la ciudadanía a los inmigrantes ilegales presentes en el país, que son unos 12 millones. Por ejemplo, la Gobernadora Palin sostiene este compromiso de legaliza de alguna forma a los ilegales.

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Las corrientes dentro del Pensamiento Conservador en 2008

En la entrada sobre el Partido Demócrata, terminé describiendo las principales corrientes dentro de partido en 2008. El partido Republicano es más complejo, resultado de la evolución de un partido tremendamente progresista en materias sociales (emancipación de los esclavos), desconfiado ante las grandes empresas, a la vez que profundamente respetuoso con la libre empresa, y aglutinador de la mayor parte del ámbito conservador en estos momentos. Pero dentro del los conservadores sí hay muchas corrientes. Todas están más o menos incluidas en el partido Republicano, aunque también llegan al Demócrata.

  • Conservadores “liberales económicos”: el pensamiento conservador únicamente en el ámbito de la economía. Son los partidarios del liberalismo económico de Adam Smith, que los simples equiparan al laissez faire. Defienden que el Estado es ineficiente y torpe en la ordenación de la economía, y que solamente debe intervenir en casos extremos. Defienden el “gobierno limitado”. Dado que los principios del liberalismo económico son los que han inspirado a los Estados Unidos desde su fundación, el término “conservador” a secas se entiende en Estados Unidos como los que quieren “conservar” la tradición de que el liberalismo económica siga vigente. Es decir, un “conservador” americano es un “liberal” europeo.
  • Liberales conservadores: son los más moderados del campo liberal. En el partido Demócrata comentamos que eran sobre todo personas que eran Conservadores Fiscales y/o Conservadores Sociales. Los liberales conservadores suelen mantener posturas de programa conservadoras (menos gasto público) con posturas de valores liberales (aprobación del derecho al aborto).
  • Libertarios: los libertarios por definición aborrecen todo lo que tenga que ver con el Estado. Los libertarios Demócratas eran prácticamente laicos, por decirlo llanamente: creían en la separación de Religión y Gobierno. Los Libertarios Conservadores no se meten en los “valores”, simplemente quieren que el Gobierno les deje en paz. Algunos han llegado a plantearse la objeción fiscal. Los extremistas libertarios son los locos que viven en algunos lugares apartados de los núcleos urbanos como si fuesen zonas “independientes” dentro de los Estados Unidos, y se niega a pagar un solo impuesto.
  • Conservadores culturales o sociales: son aquellos que, independientemente de sus posiciones en materia económica o fiscal, creen que deben mantenerse sin cambios la moral y costumbres tradicionales del país. Por ejemplo, fueron los que más se opusieron en el Reino Unido al cambio desde el Sistema Imperial de medidas al Sistema Métrico. En general, mezclan algunas de sus creencias con los conservadores religiosos.
  • Conservadores religiosos: pues, claramente, los que rigen su comportamiento y valores morales de acuerdo con los mandamientos y dogmas de las religión, fundamentalmente cristiana, y fundamentalmente no organizada o católica. Por ejemplo, se oponen al aborto, a reconocer el matrimonio homosexual, aunque se mezclan también diferentes tendencias: por ejemplo, los católicos ven peor el derecho a llevar armas. Con el componente religioso, se parecen mucho a los conservadores sociales.
  • Conservadores fiscales: probablemente la mayor corriente entre los conservadores estadounidenses y entre el partido Republicano, son la actualización de los Conservadores “liberales económicos”. Son abogados de la reducción del gasto público y defensores del “gobierno pequeño”. Dado que dan por sentado que el liberalismo económico está para quedarse, no es su prioridad defenderlo y fomentarlo: su prioridad es que el Estado gaste cada vez menos. Así, no es raro encontrares a conservadores fiscales que no defiendan el libre comercio, algo que sin duda haría un Conservador “liberal económico”. Pero las palabras “conservado fiscal” son prácticamente un sinónimo de “conservador liberal económico”.
  • Conservadores en política exterior: son los nuevos “excepcionalistas”, sobre todo a partir de los sucesos del 11-S. La política exterior de los Estados Unidos es decisión y responsabilidad de los Estados Unidos, y no fruto del consenso son los aliados. Es la corriente también predominante en el partido Republicano en este aspecto: si puedo hacerlo con apoyo, mejor, pero si no es posible, lo hago solo. La divisa de McCain para estas elecciones era clara: “Country First”, mi páis antes que nada.

Lo que los críticos de … de todo (de Estados Unidos, del ,Liberalismo económico, de la política exterior del Gobierno Bush, de los movimientos conservadores sociales, …) lo que no era relativismo socialdemócrata llama”neoconservadurismo” era inicialmente un Conservadurismo “liberal en lo económico”, que no era “neo”, era el de siempre. Luego incorporó la parte de política exterior. Y luego, ya no se sabe qué es. Los que se llaman a sí mismos “neocon” lo hacen más por fastidiar a los socialdemócratas y liberales estadounidenses que otra cosa. Por ejemplo, nuestro amigo BUUUUURRRRNING HOT, que se define como el “Principal Neocon Malayo”. Y que, por cierto, dice hoy mismo que “el mundo puede todavía sobrevivir a estas elecciones”, porque cree que McCain todavía puede ganar.

Algunas curiosidades sobre el partido Demócrata y el Republicano

  • Como ya he contado, el símbolo del partido Demócrata es un asno, ya que así llamaban sus adversario a Andrew Jackson, allá por 1828, y así apareció representado el partido en una viñeta de 1837. El partido Republicano está representado por un elefante, por una viñeta de 1874 que representó así al “Voto Republicano”, arrasando al asno Demócrata

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Como ven, el Partido Republicano es un cajón de sastre de muchas ideas y valores juntas. Es la consecuencia de poner a las personas por encima del grupo, y de ser el partido que más ha defendido la libertad de cada uno para decir y hacer lo que piensa y quiere.

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