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Pero … ¿es que nadie pide el voto para McCain?

In McCain, Palin, Palin y la prensa on noviembre 1, 2008 at 8:23 pm

iLas dos últimas semanas los periódicos y cadenas de televisión han informado con detalle de los “sorprendentes” apoyos que Obama está recibiendo de personajes Republicanos. El caso más llamativo es el de Colin Powell, el primer Secretario de Estado de George W. Bush.

Un poco de memoria no viene mal. Como cuento en la entrada sobre el Partido Republicano y los “conservadores”, Powell pertenece a ese grupo de RINO’s que creció en el Partido Republicano a partir del éxito Clinton. El Partido Demócrata de Clinton ganó graicas un movimiento mayoritario hacia el centro, adoptando las políticas “de programa” de Ronald Reagan:

  • Conservadurismo en política exterior, manteniendo en primera línea la doctrina del “excepcionalismo” como país diferente que ejerce de líder de Occidente. Recordemos que Clinton intervino en los Balcanes sin apoyo de las Naciones Unidas, y que también se lanzó a aventuras menos exitosas, si bien no menos honorables, como el fiasco en Somalia, cuyo episodio más dramático en Mogadiscio retrató memorablemente Ridley Scott en “Black Hawk Down”.
  • Conservadurismo fiscal, más discutible, pero por lo menos vendido así en sus mensajes. George Bush padre hundió su prestigió después de prometer “No New Taxes” en camapaña para subir los impuestos inmediatamente. Clinton no hizo tales promesas, y contuvo el alza de impuestos. Empujado por el crecimiento imparable que supuso el fenómeno naciente de la globalización, lo cierto es que la sensación que mantuvo fue que no necesitaba subir mucho los impuestos para mantener sus promesas electorales. Otra cosa habría sido si la reforma sanitaria de Hillary (el “Hillarycare”, ese objetivo de cobertura sanitaria universal) se hubiese implantado.

Lo que los nuevos Demócratas no adoptaron fueron las políticas de “valores” de Reagan. Para la inmensa mayoría de los estadounidenses, bastó con el programa, y con que nadie se metiese en su forma de pensar. Eso hizo Clinton. Y eso esperábamos muchos que hiciese su mujer como Presidenta, hasta que apareció el Senador Obama.

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Pero me desvío. Los Demócratas de Clinton minaron el apoyo de los independientes al partido Republicano. Y entonces, qué originales, surgieron voces entre los Republicanos que decían que el partido tenía que hacer … lo mismo que habían hecho los Demócratas, pero hacia el otro lado. Es decir, acercarse a las propuestas Demócratas. Dado que las de “programa” eran muy similares, hubo un grupo de Republicanos que apostó por cuestionar incluso las propuestas de “valores”. Los Republicanos tradicionales se llevaron las manos a la cabeza: los principios de partido no se debían cuestionar. Esta pugna entre Republicanos tradicionales y nuevos Republicanos culminó con la victoria de los segundos, los famosos RINOs. Por mucho que pensemos hoy que el Presidente George W. Bush (que sigo sin tener claro si es medalla de oro o de plata en la competición con el Presidente Carter por el primer puesto al Presidente Más Incapaz del siglo XX) es un “duro”, su equipo, sobre todo en su primera legislatura, era tremendamente moderado. Ejemplo, Colin Powell, empeñado en superar por la banda Demócrata la política exterior de Clinton jugando primero con el aislacionismo y, tras el 11-S, creyendo que la oleada fugas de simpatía internacional por Estados Unidos, buscando una aprobación internacional de forma inaudita para iniciar las operaciones militares.

Sumémosle a la presencia de los RINOs otra circunstancia importante: McCain no es, como reconocen la mayoría de comentaristas “liberales” y “conservadores”, el candidato que tenía más apoyos en el Partido Republicano. Al contrario: era el que menos apoyos tenía. Si fue elegido candidato es porque fue el que menos enemigos tenía. McCain siempre ha sido visto con sospecha por los Republicanos tradicionales, porque, si bien en “programa” tiene un discurso acorde al histórico del Partido, en “valores” tiene una visión mucho más moderada. De ahí que haya sido uno de los Senadores que más acciones bipartidistas ha iniciado, que se haya enfrentado tantas veces a su propio partido, y que tenga tan poco apoyo entusiasta del Comité Nacional Republicano.

Por lo tanto, la noticia no es que algunos RINOs (como Powell) den su apoyo a Obama, o que algunos Republicanos tradicionales estén ya hablando de los “errores” de elegir a McCain o a Palin (otra que, teniendo una solidez en “valores” que no tenía McCain, tiene todavía menos amigos que él en el Partido, por su enfrentamiento feroz con el “aparato” del partido en Alaska). La noticia es que eso se considere noticia y, sobre todo … que las defecciones a la inversa no sean noticia.

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Algunos apoyos llamativos de los últimos días

Cómo no, Joe el Fontanero, después de haber tenido la osadía de preguntarle algo difícil al Senador Obama y ver cómo era investigado no solo por la prensa, sino por las autoridades del Estado  de Ohio (¡!) y ver toda su vida expuesta y desnuda ante el mundo, ha decidido apoyar a McCain.

Y luego está el genial Tito el Constructor. Tito Muñoz es un inmigrante Colombiano, constructor de profesión, que se hizo famoso porque tras un acto de campaña de McCain en Virginia tuvo las enormes narices de acercarse a la prensa y empezar a abroncarles por el tratamiento que le estaban dando a Joe el Fontanero, investigando toda su vida como si fuese un criminal y ridiculizándole por haber puesto en apuros a Obama. Como cuenta Byron York en la National Review Online, McCain se ha encontrado con un “ejército de Joes”.

Pues justo al día siguiente de que un par de cadenas de televisión españolas, esas que tienen enviados especiales en Estados Unidos (no recuerdo ahora cuáles, pero yo solo recibo la 1, Antena 3, Telemadrid, Tele 5, y la Cuatro) anunciaban que McCain daba por perdido el voto hispano y además renunciaba a Florida (¿?), pasaron dos cosas:

  • Palin concedió una entrevista al canal Univisión, el principal canal hispano de Estado Unidos, en el que, entre otras cosas, comentó que habría un camino a la ciudadanía para los ilegales. Lean la entrevista completa aquí, en Español.
  • Y en un acto de campaña en Virginia … ¿quién presentó a la Gobernadora Sarah Palin? Pues Tito, cómo no:

Pero hay más, hay más. Uno de los últimos apoyos es (gracias a HotAir) el de un tipo un poco mayor, que dice:

Nos quedamos fuera de todo esto, pero al ver a tanta gente declarándose a favor de Obama, me sentí como ‘¡Qué demonios!, podría levantar la mano de su parte.’

‘He sido Republicano profundo toda mi vida’, dijo al Herald. ‘Mi padre y madre me enseñaron desde pequeño que si trabajas duro y eres optimista, conseguirás aquello por lo que te esfuerzas. Me imagino que soy prueba viviente de ello.’

Sobre las críticas a la edad de McCain, dijo: ‘Mi madre tiene más 80 años y hace aerobic. Mi manager tiene 70 y ahí lo tienes. No es algo que me preocupe.’

Y a pesar de las encuestas en contra, pidió a sus fans que saliesen a votar.

‘Soy un optimista. No se acaba hasta que se acaba’, dijo. ‘Creo que tiene posibilidades.’

¿Quién es este fervoroso fan de McCain. Pues es Joe Perry, el guitarrista de Aerosmith.

¿Demócratas apoyando a McCain? You betcha!

Ya comenté en su día el apoyo de Lynn Forester de Rothschild a McCain. He buscado en la prensa española escrita. Ni una mención, oigan. Recuerdo que Rotschild es Demócrata de toda la vida, y que hizo campaña con fervor a favor de la Senadora Hillary Clinton.

Tampoco he localizado en la prensa española mención alguna al apoyo a McCain de Miguel D. Lausell, empresario portorriqueño demócrata de toda la vida, recaudador de fondos y uno de los asesores personales en jefe de Hillary Clinton, ni del de Luchy Secaira, delegado de Clinton en las primarias.

Y, por supuesto, no la he encontrado del último y más sorprendente, al menos para mí: el apoyo que ha recibido McCain, y sobre todo Palin, de Wendy Button.

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¿Quién es Wendy Button? Me imagino que, como yo, no tienen ni idea. Si han tenido ocasión de ver “El Ala Oeste de la Casa Blanca” recordarán a Sam Seaborn, uno de los escritores de discursos del Presidente Bartlett. Pues Button era una de las escritoras de discursos del Partido Demócrata. Lleva 10 años escribiendo discursos. En 2006 pensó que se iba a incorporar al equipo de John Edwards, el tercero en discordia de las primarias Demócratas con sus milloncitos de votos (no es que solo hubiese tres, también estaban otros como Joseph Biden, que consiguió el enorme éxito de apuntarse casi … 8.000 votos, y al que le ha tocado la lotería con Obama), pero al final se incorporó al equipo de Obama.

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Wendy Button y John Edwards, foto tomada de The Daily Beast

El 29 de octubre publicó en el diario online “The Daily Beast” un artículo expresivamente titulado “So long, Democrats” (“Adiós, Demócratas”). No se lo pierdan, léanlo entero en el original. Me limito a traducirles los pasajes más desconcertantes, teniendo en cuenta quién escribe, alguien que ha compartido años con el candidato, y a discutido con él programa, mensajes, contenidos, y promesas. Leánlo, de verdad, está brillantemente escrito, como un discurso, y parte de la ironía la he perdido en esta mala traducción.

Desde que empecé a escribir discursos hace más de diez años, siempre he creído en el Partido Demócrata. Ya no. No después de las elecciones de 2008. Esta transformación ha sido rápida y completa, y, ya que soy una mujer que escribe durante las elecciones de 2008, “muy emotiva”.

Cuando nos conocimos por primera vez, Obama y yo tuvimos una interesante conversación sobre los discursos, y sobre su escritura. … Colaboré en el discurso en que anunció su candidatura, en otros. Trabajaba en el Senado cuando él estaba en el Distrito de Columbia. Un día, después de una comparecencia sobre Darfur, caminábamos de vuelta a la oficina. Yo todavía cojeaba por una herida grave en el tobillo, y de forma muy amable y educada me ofreció su brazo cuando llegamos a las escaleras. Más adelante, preparándole para los debates, en conversaciones telefónicas, en reuniones, me di cuenta de que había cometido un error. No era de uno de ellos. No importa cuánto lo intentase, mi corazón no estaba con ellos.

Miren, las campañas se vuelven difíciles cuando uno ha escrito para tantos Demócratas. No solo había escrito discursos para el Senador Edwards, sino que también fue escritora para la Senadora Hillary Clinton.  … El cariño del Senador Joe Biden después de la muerte de mi padre … es de los no se olvidan. … Edwards … me pidió ayuda para el discurso en el que aceptaba su derrota en las primarias. Y cuando éstas terminaron, fue un privilegio ayudar a Michelle Obama con su discurso de campaña, ser considerada como escritora para el candidato a la Vicepresidencia, y continuar enviando ideas a mis amigos en Chicago hasta que llegó la crisis financiera. Esto es lo que ha sido el Partido Demócrata para mí: mi familia.

Hoy, no es ni un primo lejano.

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La deriva comenzó a nivel personal con la caída del ex Senador John Edwards. [Recuerden: Edwards negó y ocultó durante años una relación extramatrimonial hasta que a mediados de este año 2008 se le fotografió con la mujer en cuestión y el hijo que ambos habían tenido]. Se hizo mayor durante la Convención Nacional Demócrata, cuando conté por una parte las menciones explícitas a la pobreza y por otra un montón de frases partidistas mal empaquetadas contra el Senador McCain. Recuperé algo la fe después de ver la dignidad de la Senadora Hillary Clinton durante momentos difíciles. Pero esa fe desapareció cuando vi que alguien había asaltado el plató de Calígula y había plantado las columnas antiguas en el Estado Invesco. [Recuerden: Obama dio su discurso de aceptación no en el lugar previsto, sino en un Estado Deportivo con un decorado de columnas dóricas tras él.]

La gota que colmó el vaso llegó la semana pasada, cuando Samuel Joseph Wurzelbacher, alias “Joe el Fontanero”, hizo una pregunta sobre el aumento de impuestos a las pequeñas empresas. [Recuerden: Obama se acercó a Joe, éste le preguntó por los impuestos porque estaba pensando empezar un negocio propio, y Obama respondió con la frase de “distrubuir la riqueza”].

En vez de celebrar sus aspiraciones, éstas fueron ridiculizadas. No era “fontanero de verdad”, “[los Republicanos] defienden a ‘Joe el Gestor de Fondos de Inversión'”, y hubo condescendencia diciendo “No tengo más que cariño para Joe el Fontanero”.

Con el país arrastrándose hacia el desastre, el nivel del discurso político no da la talla en este momento de la historia. Tenemos a los Republicanos hablando de Ayers, a los Demócratas trayendo a escena la discriminación por edad hablando de “comportamiento errático” [Recuerden: han acusado a McCain de esto por su edad] y haciendo bromas sobre pañales para adultos. Sexismo. Racismo. Discriminación por edad. Y quizás un poco de Socialismo. Todos han hecho feas apariciones en las elecciones de 2008. No es admirable. Quizás por esto econtré que las burlas iniciales contra Joe tan ofensivas y me di cuenta de que era pertinente la vieja frase: “Yo no abandoné el partido Demócrata, fue el partido Demócrata el que me abandonó a mí”.

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El partido en el que yo creía no despreciaría a un trabajador bajo ninguna circunstancia. Y Joe el Fontanero tiene razón. Este es absolutamente el peor momento para aumentar los impuestos a alguien: a los ricos, a la clase media, a los pobres, a las pequeñas empresas, y a las corporaciones.

Y la ideología Demócrata no cambia. Nuestra aproximación a los problemas – grandes soluciones desde el gobierno que se pagan subiendo los impuestos a los ricos y a las grandes y pequeñas empresas – está tan agotada y anticuada como la economía dirigista.

Esa no es realmente la filosofía de un Demócrata. Este partido no solo ha despreciado a los trabajadores durante esta campaña, desde Joe el Fontanero a las declaraciones sobre la “amargura” [Recuerde: Obama dijo que los americanos de los pueblos desconfiaban de los extraños y se aferraban con amargura a sus armas y su religión porque se quedaban sin trabajo], sino que ha tomado parte en la demolición de dos candidatas.

Al principio, algunos Demócratas y medios de comunicación llamaron a la Senadora Clinton “deshonesta”. La atacaron por su escote. Dijeron que su experiencia como Primera Dama había consistido en celebrar reuniones para tomar el té. No hubo indignación por las pancartas que decían “Negros mejor que Tías” o “¡Plánchame la camisa!”. ¿Cometió errores la Senadora Clinton? Por supuesto. Es humana.

Pero es que aquí estamos, a una semana de las elecciones, y esto es un déjà vu por todas partes. En serio, ¿es noticia de primera página que el Comité Nacional Republicano haya pagado el vestuario de la Gobernadora Sarah Palin? ¿Dónde está el editorial sobre cómo Obama se pone la camisa cuando juega al baloncesto o sobre cómo el Senador Biden se abrocha hasta el último botón de su camisa de golf?

Ah, claro, la historia es sobre la sinceridad de su papel como “Hockey Mom” [una “madre de colegio” media]. Pero, ¿en qué planeta vivo? Todos saben que cuando se trata el aspecto físico hay un doble rasero para las mujeres en política. ¿Recuerdan el discurso que la Speaker [Presidenta del Congreso] Pelosi dio a la cámara el día del voto del “Plan de Rescate”? Revisen cuántas historias comentaron su peinado ese día, y cuántas el del congresista Barney Frank.

Y aquí estamos, discutiendo sobre la ropa de la Gobernadora Palin -oh, esperen, ahora ya estamos con su maquillaje-, y no sobre lo que los candidatos van a hacer para salvar nuestra economía. Esto no es casualidad. Es parte de una narrativa inventada que dice que ella es estúpida.

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La Gobernadora Palin y yo no estamos de acuerdo en muchas cosas, la mayoría asuntos sociales. Pero he llegado a apreciar a la Gobernadora. Yo fui una de las escépticas iniciales, que se reía de sus fotos. Ya no. Cuando alguien se enfrenta a una maquinaria política corrupta y a un Gobernador en ejercicio [Recuerden: Palin se enfrentó a todo el Partido Republicano y al candidato “oficial” del partido a Gobernador], eso no lo hace alguien con un Cociente Intelectual bajo o un código moral hecho de papel tisú. Cuando alguien lucha para obtener becas y trabaja para abrirse camino en la universidad, aún con altibajos, esto muestra una determinación y una humildad que no se aprende leyendo a Reinhold Niebuhr. Cuando una madre presenta a la nación a su hijo con necesidades especiales con amor, honestidad y orgullo, eso da esperanza a familias como la mía, ya que mi hermano mayor vive con una discapacidad mental.

Y cuando alguien es capaz de sentarse en un plató escuchando “El Rap de Sarah Palin” en el programa “Saturday Night Live”, alzar los brazos [siguiendo la canción] y ver cómo alguien disfrazado de alce recibe un disparo – eso es una señal tanto de sentido del humor como de humanidad.

Gracias a Ace of Spades

¿Ha cometido errores? Por supuesto. También es humana. Pero la atención que se ha prestado a sus errores no tiene precedentes comparada con las declaraciones del Senador Obama sobre los “57 estados” [Los Estados Unidos son 50] o con el Senador Biden empleando una versión de la cita de Samuel Johnson “No hay nada con un ahorcamiento por la mañana para centrar mente”.

Pero gracias a Dios por estas elecciones de 2008. Podemos hablar sobre el vestuario y el maquillaje, aunque la mayoría de la gente siga sin entender los detalles del Plan para Iraq del Senador Obama. Cuando habla de “todas las tropas de combate”, no se refiere a todas las tropas – dejará una fuerza residual de 55.000 soldados de forma indefinida. Esto no es terminar una guerra: es dejarla por la mitad.

Me equivoqué completamente sobre el “Incremento” [de tropas que ha estabilizado Iraq] y pensé que iba a ser un desastre. El Senador McCain asumió el liderazgo cuando muchos de nosotros queríamos abandonar. Y sin embargo seguimos adelante como si nada hubiese cambiado, casados con un plan anticuado, y esto también está muy lejos de lo que era el partido Demócrata.

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Ya no puedo justificar lo que ha hecho este partido, y no puedo minimizar el trato a las mujeres y a los trabajadores como si fuese parte de una nueva clase de política. Está mal, y alguien tiene que decirlo. Y también que los asuntos de campaña del partido Demócrata -que el Senador McCain representa exactamente cuatro años más de lo mismo y que es como el Presidente Bush- son ahora nada más que “frases publicitarias” que encajan en discurso muy efectivo y quizás ganador … pero que no significa que sean ciertos. Después de todo, él es quien ha trabajado de forma bipartidista ante grande desafíos.

Antes de votar, corregiré mi afiliación de partido y la cambiare a “Ningún partido o Independiente”. Y luego, según el espíritu de las elecciones de 2008, me haré la manicura, la pedicura e iré a la peluquería. Mejor estar guapa cuando esté sin trabajo en una ciudad llena de Demócratas. [Washington, claro]

Todo rastro de ilusión que tuve de Chapel Hill [la zona donde están el Congreso y el Senado] hace dos años, ha desaparecido. Cuando me encuentro a personas que me dicen lo emocionadas que están sobre estas elecciones, puedo decirles ahora: “Quizás sea así para ti. Pero yo he perdido mi hogar”

Sincero, duro, y emotivo. Como ven, todavía hay personas honestas en la política.

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