Rillot

La prudencia necesaria

In Libros, McCain, Obama on noviembre 4, 2008 at 11:43 am

Hoy es el día. Cuatro de noviembre de 2008. Salvo que las encuestas se equivoquen y los bloguistas y opinadores conservadores hayan apostado con la cabeza y no con el corazón, mañana a esta horas ya sabremos que Obama es el nuevo presidente de los Estados Unidos. Bueno, y salvo que la votación esté tan apretada en algunos estados que tarden días en asignar los votos electorales.

Recuerdo de la ignorancia que crean la distancia y la fascinación

Carlos Herrera, que no tiene un pelo de tonto, decía esta mañana en su programa de radio que sí, que todas las encuestas dan ganador a Obama, pero que anda que no se iba a reír si al final ganaba McCain. Herrera, tiene usted razón: una cosa es el voto popular nacional, que es el que miden las encuestas, y otra el voto estado por estado, que es el que determina a quién van los votos electorales de ese estado. Y las encuestas en los estados en que la ventaja es menor de un 10% hacia uno de los candidatos se están estrechando mucho, pero que mucho, en los estados en que lideraba Obama. Obama puede ganar en voto popular por tres o cuatro puntos, y perder la Presidencia.

Y también decía que Obama … Obama sí, muy bonito, muy atrayente, pero que no sabía a ciencia cierta qué había detrás si rascabas un poquito. Pues para saberlo, que se dé una vuelta por este blog.

Lucía Méndez, en la tertulia, le respondía que, reconociéndose “fascinada” por el fenómeno Obama, lo mejor que podía hace era leerse los dos libros de Obama. Y que en esos libros se veía a una persona con “amplia base jurídica” (menos mal, para algo ha estudiado Derecho).

Admirado Herrera, no pierda el tiempo: leer dos libros de Obama es como leer los discursos de Fidel Castro. Aburrido, y una pérdida de tiempo. Léase mejor, por ejemplo, “My Early Life”, las memorias de juventud de Churchill, que sigue siendo uno de los mejores libros del político británico, sigue enganchando desde las dos primeras frases:

¿Cuándo empieza uno a recordar por primera vez? ¿Cuándo las luces ondulantes y las sombras de la conciencia que amanece dejan su huella en la mente de un niño?

Creánme, aprenderán mucho más, disfrutarán mucho más, y leerán a un clásico, y no una colección de lugares comunes y simplezas. Sí, lo reconozco, si Sarah Palin hubiese escrito unas memorias, yo las habría leído. Pero dudo que las hubiese recomendado ni como lectura, ni como fuente para “conocer que hay detrás” del rostro público de la autora.

Recuerdo de la prudencia que dan la experiencia y la cercanía

Carlos Herrera sí advertía una cosa: no se esperen grandes cambios en los Estados Unidos si gana Obama. La imagen que nos hemos creado los Europeos de un Obama que va a refundar la democracia más antigua del planeta es errónea. Y tiene razón.

Justin Webb, Editor para la BBC en Norte América, inglés que lleva varios años viviendo con su familia en Washington y recorriéndose el país, acaba de publicar un librito my recomendable para todos los afectados del virus del antiamericanismo. El libro se titula “Have a Nice Day. Behind de clichés: giving America another chance” (“Que tenga un buen día. Más allá de los estereotipos: dándole otra oportunidad a América”), y es una pequeña joyita. Dice en la introducción:

Ha habido momentos duros para quienes quieren dibujar una pintura de América como la tierra de la oportunidad a cara descubierta, una tierra que respeta los derechos y los logros de otras tierras, tiene un sano interés en ellos, y lidera el mundo para hacer la vida para todos más cómoda, más productiva, y más divertida.

Peor bajo el nuevo presidente y sus sucesores eso es exactamente lo que puede ser América. Y quiero convencerles de que eso es lo que América siempre a sido, de corazón y de espíritu.

La elección de 2008 representa un cambio inmenso. Incluso si aquellos que esperan un giro de 180 grados en política exterior se llevan una decepción, no hay duda de que las prioridades y preocupaciones de muchos americanos serán muy diferentes en la edad post-Bush. Pero los antiamericanos que creen que han ganado, que América va a ver ahora el error en su camino y se va a volver más europea, están a las puertas de varios años difíciles. Como dicen en América, “¡Que tengan suerte!”

A pesar de nosotros mismos, y a pesar de todas las pruebas, seguimos esperando que los americanos entren en razón y tengan Seguridad Social Universal, prohíban que se tengan armas bajo las almohada de las urbanizaciones, o tengan afecto hacia el transporte público. Pero, chicos, ¡es que no lo harán!

Este libro trata de por qué no lo harán, y por qué no importa.

Y así es. Webb y Herrera tienen razón. No va a haber grandes cambios que de repente transformen a los Estados Unidos en una copia de la decadente e indefensa Europa. Obama y McCain tienen más punto en común que puntos diferentes en sus programas.

Por ejemplo, aspectos de Obama que sorprenderán los socialdemócratas europeos, y en general, por lo que leo y escucho, a un porcentaje muy alto de periodistas españoles. Y que seguro que Lucía Méndez no ha podido entender esto de la lectura de sus libros. El Senador Barack Obama está a favor del derecho a llevar armas, de la pena de muerte, defiende el incremento en el gasto de defensa, propone “reducciones de impuestos” (en realidad devoluciones, y la mayoría a gente que ya no paga impuestos) y su propuesta de Seguro Médico no es universal (solamente era universal la de la Senadora Clinton).

Y aspectos de McCain que también chocarán a los mismos. El Senador McCain propone mayor gasto público que el Senador Obama, cree en el cambio climático y en que se deben tomar medidas para abordarlo, fomenta las energías alternativas, apoya la investigación con células madre, apoya la legalización gradual de los inmigrantes ilegales y no su expulsión, quiere cerrar de inmediato la vergüenza de Guantánamo, y cree que los conservadores religiosos son “intolerantes” (¿por qué se creen que tiene tantos enemigos en el Partido Republicano?). Y, por cierto, se ha opuesto a Bush en múltiples ocasiones en estos aspectos.

¿Dónde va haber cambios? Yo estoy convencido de que en dos aspectos: en el inmenso aumento del poder del Gobierno sobre el pueblo, además arrastrado y justificado al mismo tiempo por la intervención a causa de la Crisis Financiera (que en principio es un asunto doméstico, pero a la larga puede debilitar definitivamente la economía estadounidense), y sobre todo en política exterior, donde, como decían simpáticamente unos cuantos PUMAs, veremos a Jimmy Carter susurrarle al oído al Presidente Obama, “¡Barack, prosigue mi obra!”

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Viñeta tomada de FreeRepublic.com

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