Rillot

Futuribles de la administración Obama

In Obama on noviembre 10, 2008 at 7:23 pm

El New York Post es el periódico mosquito de Nueva York: totalmente opuesto al serio y establecido New York Times, es descarademente pro-Republicano. No tiene ni de lejos el peso de su colega. Es mucho más ameno, pero mucho más popular. A pesar de ello, cuenta con interesantes colaboradores.

El 1 de Noviembre, Ralph Peters publicó en el New York Post uno -de una serie de tres- de los artículos que, en un futuro teórico, evaluaba la Presidencia Obama ante las próximas presidenciales de 2012. El artículo de Peters se centraba en la política exterior. Se lo reproduzco entero, con mi traducción tan peculiar habitual. Es muy divertido, espero haber transmitido bien la ironía implícita en el texto completo.

Obama 2012: sus éxitos en el extranjero

Mirando hacia atrás a los cuatro años de su primera administración, el Presidente Obama puede estar orgulloso: hizo que los Estados Unidos fuesen bienvenidos de nuevo entre la familia de naciones; redujo nuestra dependencia de la fuerza militar; y nos dio la paz alcanzando acuerdos prudentes con nuestros enemigos.

Las mentiras dichas sobre él en la elección de 2008 han demostrado ser pura intolerancia. Lejano de ser “suave con el Islam radical,” el Presidente Obama fue el primer líder mundial en dar la bienvenida a los refugiados judíos después de la destrucción nuclear por parte de Irán de las principales ciudades  de Israel (su única condición – justa – fue la negativa a aceptar a oficiales de militares Sionista y a sus familias, a la luz de la venganza excesiva de Israel).

También demostró su resolución ante el extremismo cuando invalidó el consejo obstruccionista de los Jefes de Estado Mayor Conjuntos y ordenó que nuestros militares cruzaran la frontera de Paquistán a la fuerza. El fracaso subsecuente, cuando Paquistán cortó rutas de suministro a Afganistán y amenazó con una respuesta nuclear, fue completamente culpa de nuestros generales en el terreno, no de la administración.

Por suerte, la buena voluntad del Presidente Obama para dirigirse a nuestros enemigos salvó la situación. Después de bajar sus armas, a nuestras tropas se les permitió evacuar Paquistán y Afganistán en paz. La vuelta de loa Talibanes al poder en Kabul no causó una matanza excesiva, y ya no se permite a al Qaeda la libertad sin restricción que disfrutó en el país antes de 2001.

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Las investigaciones del Departamento de Estado demuestran que la población afgana da la bienvenida a la Sharia, al cierre de las escuelas femeninas y a otras opciones culturales similares. Nuestros pagos de indemnizaciones a Kabul (como los que hacemos a La Habana) son del todo justos. La producción de opio es, posiblemente, no peor que en el pasado.

También hemos visto la paz en Iraq. Las declaraciones de que nuestra retirada de tropas era la responsable del resurgimiento de al Qaeda y la guerra civil subsecuente son solamente propaganda de campaña republicana. Con la Alianza Sunni Internacional con firme control sobre Iraq – después de la gratuita destrucción de Irán por parte de Israel – el orden prevalece en las calles. En cuanto a la supresión turca y árabe de los kurdos, nuestros diplomáticos la consideran como un pequeño precio a pagar por la estabilidad regional. Los informes parciales de masacres y campos de concentración aún no han sido demostrados.

Nuestras relaciones con el mundo musulmán raramente, se que alguna vez, han sido mejores. El actual precio de 320$ del barril de petróleo permite que estados mucho tiempo oprimidos se desarrollen sin el yugo de neocolonialismo o los esfuerzos invasivos de forzar la democracia sobre sus poblaciones. Como el Embajador de Naciones Unidas Ayers notó, “podemos declarar con orgullo que los EE.UU no sólo respetan, sino que abrazan las diferencias culturales.”

Las relaciones con Rusia también están en un nivel óptimo impensable hace solo cuatro años. Las preocupaciones legítimas de Moscú por el bienestar de sus ciudadanos en el “extranjero próximo,” así como de los ciudadanos de etnia rusa perseguidos por llamadas “democracias libres”, justificaban totalmente los despliegues militares de preservación de la paz en Ucrania y otros estados regionales. Los referéndums subsecuentes sobre la reunificación con Rusia, aún mostrando algunas irregularidades inevitables, han sido considerados como libres y justos por la Fundación Memorial Jimmy Carter.

Mientras que el despliegue de fuerzas rusas en el los países del Báltico miembros de la OTAN para proteger a las etnias rusas resultó polémico, la intervención personal del Presidente Obama nos protegió a nosotros – y a la OTAN – de la guerra. Las acusaciones partidistas de “Finlandization” deforman los términos generosos de las garantías de neutralidad que Moscú asegura a estos antiguos miembros de la OTAN.

Después de la desmilitarización de Polonia del Este promovida internacionalmente (con el Presidente Obama liderándola), está claro para todas las partes responsables que las reclamaciones legítimas de Rusia han sido satisfechas totalmente y podemos esperar la paz en nuestro tiempo.

El presidente Obama se resistió a otra trampa de guerra cuando China perdió la paciencia y finalmente reclamó su provincia perdida hace mucho, Taiwán. Además, la reducción de la presencia militar estadounidense en Japón y Corea del Sur ha calmado las tensas relaciones estratégicas en Asia Oriental hasta el nivel más bajo en más de cien años. Otra vez, el Presidente Obama nos dio la paz.

(El dividendo de paz que resulta del recorte del 25% en el presupuesto de defensa parte de nuestro presidencial ha permitido que nuestro gobierno, en una alianza público/privada con la Fundación de Rezko de Chicago, proporcione alojamiento subvencionado a casi seis millones de nuevas familias inmigrantes de países en vías de desarrollo. Ninguna otra política de la administración ha levantado la estima del mundo hacia nosotros más profundamente que nuestras reformas de inmigración con el programa  “Equilibrio Global” de ciudadanía inmediata.)

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En nuestro propio hemisferio, el Presidente Obama ha apoyado la causa de la justicia, los derechos humanos y los sindicatos, recortando la ayuda militar a Colombia, anulando el Tratado de Libre Comercio propuesto con dicho país, y expresando su comprensión humanitaria hacia la larga lucha por la libertad de las FARC y otros grupos de liberación.

Prefiriendo un acercamiento prudente con Venezuela a la confrontación inútil, nuestro presidente fue a Caracas y negoció una división regional del trabajo con el Presidente democráticamente elegido Hugo Chávez. El final de nuestro embargo comercial destructivo contra Cuba, nuestra disculpa formal por las privaciones que impusimos, y nuestros pagos de indemnizaciones generosas han inaugurado una nueva era de amistad con nuestros vecinos sufridos al sur.

La única queja que los cuadros del Partido Demócrata puede justamente albergar contra la política exterior de la administración Obama es que todavía no hayamos abierto totalmente nuestra frontera con México. La resistencia entre fanáticos derechistas en Washington e intolerantes en todo el país sigue siendo demasiado fuerte de momento.

En cuanto a la carrera presidencial de México, el Presid
ente Obama ha dejado claro que, mientras que él preferiría que un presunto líder de un cártel de las drogas no sea elegido, los EE.UU respetarán la voluntad del pueblo mexicano y se esforzarán por mantener buenas relaciones con cualquier futuro gobierno mexicano.

Uno sólo puede preguntarse cuánto más alta podría ser nuestra tasa de desempleo del 16.2 % – una herencia obvia de los años de Bush – si el Presidente Obama no hubiera restaurado la posición de América en el mundo y negociara de nuevo los tratados comerciales injustos impuestos a los trabajadores americanos por las administraciones anteriores.

Cuando nuestro presidente comentó justo el otro día en un discurso de la campaña para la reelección en Dearborn, Michigan: “la redistribución de Riqueza no es sólo una cuestión americana – es una cuestión global. Mejor que los americanos sean un poco más pobres, si esto significa que nuestros hermanos en Egipto y Bolivia pueden ser un poco más ricos.”

¡Bajo el Presidente Obama, América ha vuelto!

El libro más reciente de Ralph Peter es, “Barack Obama: ¿Demasiado Grande Para Ser un Mero Mesías?” (Prensa de Doctrina de Imparcialidad, Cía. Limitada, Chicago, julio de 2012)

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