Rillot

Por qué, por quién y … ¿qué va a pasar?

In Obama on noviembre 17, 2008 at 6:02 pm

A partir del 1 de diciembre seguiremos en http://rillotinspanish.com

En las anteriores entradas ya he explicado por qué creo que McCain perdió -u Obama ganó- y por quién pasó eso (fundamentalmente el propio McCain y una de las direcciones de campaña más parecida a una película de los hermanos Marx de los últimos tiempo). Ahora, un par de líneas sobre qué puede pasar.

¿Qué va a pasar con los Estados Unidos?

Lo que yo creo que va a pasar por una parte desanima un poco a alguien como yo, por otra parte va a decepcionar un mucho a demasiada gente.

Los más claro de todo: Obama va a decepcionar tanto como ha entusiasmado hasta ahora. Y no porque sea un inútil que no sea capaz de cumplir, sino por la proyección que tantas personas han hecho sobre él de sus aspiraciones y deseos personales.

Antes de las elecciones, Bronwen Maddox, periodista de The Times, escribió otro libro pequeñito pero fundamental, en "In Defence of America". El objetivo es similar al ya comentado "Have a Nice Day" de Justin Webb: presentar una imagen más objetiva de los Estados Unidos y escapar de la demonización ridícula del país que hacemos sus supuestos aliados occidentales y sus enemigos declarados en el resto del mundo. Léanlo también, dura lo que una merienda y el tono es más académico que el de Webb. Al grano, Maddox explica y escribe muy clarito lo que será el nuevo presidente (cualquiera, recordemos que el libro es previo a las elecciones):

Cualquier sucesor de George W. Bush querrá parecer diferente. Casi cualquiera sonará, al menos en el tono, más dispuesto a trabajar con otros países. Pero Europa se va a llevar una decepción si espera que todas las cosas que no le han gustado de Bush desaparezcan al mismo tiempo. Eso no pasará. Y no debería pasar.

Los que viven en otros países a menudos dejan de comprender el impacto del conflicto en la política americana, tratando de leer sus acciones como enteramente responsabilidad del Presidente, e ignorando al Congreso. Pueden esperar un rostro más simple, y dramáticamente más diferente, del que las futuras Administraciones pueden presentar en la realidad.

Sin [Europa] duda conseguirá algo de lo que quiere de un presidente que suene más dispuesto a trabajar con otros países – pero eso podría traer nuevas preocupaciones a Europa. Produciría a cambio peticiones – de mayor gasto en defensa, de mayores concesiones comerciales – que Europa, a cambio, puede no querer responder.

Sería una trama insidiosa por parte de Europa: pretender que Bush fue en todos los aspectos ofensivo de una forma irrepetible; situar las expectativas en su sucesos tan altas, ignorar las diferencias reales de intereses, y luego condenar a América otra vez por dejar de estar en línea con esas expectativas no realistas que niegan que sus propios intereses son diferentes de los de Europa.

Y es que lo que ha sucedido con Barack Obama es digno de estudio: las expectativas que se han generado son tan inmensas que es imposible que pueda satisfacerlas todas:

  • No puede cumplir las expectativas de los europeos, de unos Estados Unidos más colaboradores, y más ansiosos de actuar multilateralmente, y al mismo tiempo cumplir la exigencia de mantener a su país seguro por encima de todo.
  • No puede mantener la seguridad y el statu quo de Israel, y al mismo tiempo mantener conversaciones con Irán o aplicar el Plan Saudí para la paz en Oriente Medio.
  • No puede llegar a acuerdos de distensión con Rusia y reforzar la seguridad europea al mismo tiempo.
  • No puede retirarse de Iraq completamente, y al mismo tiempo asegurar la estabilidad del país.
  • No puede ser el Presidente que va a terminar las guerras y al mismo tiempo pedir a los aliados que incrementen las tropas en Afganistán.
  • No puede ser el Presidente que se vuelque en ayudar a África y a los países en vías de desarrollo a crecer, y al mismo tiempo cuestionar los tratados de libre comercio y apoyar los subsidios inmorales a la agricultura nacional.
  • No puede satisfacer a la clase media americana rebajando impuestos y a la vez proponer nuevos paquetes de estímulos fiscales, nuevos planes de rescate de empresas en dificultades, y nuevos planes de gasto social.
  • No puede cumplir con su Plan de Cobertura Sanitaria no universal, y con el Plan de Sanidad Universal y en gran parte pública que proponen parte de los congresistas Demócratas.
  • No puede ser el presidente del cambio y el que "no es de Washington", y rellenar su administración con los funcionarios de las adminsitraciones demócratas anteriores.
  • No puede ser el presidente que no atiende a grupos de presión o intereses especiales, y al mismo tiempo el presidente que más apoyo ha tenido de la banca, de los sindicatos, de la prensa.
  • No puede ser el presidente post-racial y al mismo tiempo abordar las propuestas extremistas de reparaciones históricas por las esclavitud.
  • Y así sucesivamente.

Lo que tantos comentaristas europeos esperan es que Obama actúe como un político europeo más. Pero Obama no es europeo: es estadounidense. No es el presidente que yo habría querido, pero es muchísimo mejor que el que cientos de millones de personas creen que es. Así que preparémonos para la decepción generalizada. Las altísimas expectativas que se tienen sobre el presidente Obama, y la multitud de intereses diferentes que esperan que actúe según sus programas, hacen que sea imposible no defraudar a nadie. Los propios Demócratas son conscientes de esto, y la mismísima Nancy Pelosi, en ocasiones despendolada maximalista de las posiciones extremas del partido, anuncia que el país debe "gobernarse desde el centro". En un excelente artículo en "The Hill", titulado significativamente "Los Demócratas bajan las expectativas", Mike Soraghan abordaba este asunto.

Los demócratas afrontan la tarea desalentadora de enfrentarse con la economía descontrolada y con dos guerras.

Aún así, ellos están ante expectativas masivas de cambio y ante miedos profundamente arraigados de que se pasen de la raya. Pero sus asesores más importantes dicen que han aprendido de los errores del pasado. Casi todos los miembros de la cúpula Demócrata actual en el Congresos servía ya en la elección de 1992, cuando Bill Clinton fue elegido Presidente. Dos años más tarde, el Partido Republicano obtuvo el control del Congreso.

Y lo mismo volvió a pasar en 2006, pero al revés, cuando los Republicanos perdieron el control del Congreso a favor de los Demócratas. Y es que los estadounidenses, que tanta misericordia inspiran a muchos soberbios europeos, detestan la concentración excesiva de poder. Clinton se pasó en sus primeras reformas, y se encontró con un Congreso reequilibrado que le hacía de contrapeso. Bush hijo se pasó al ideologizar también en demasía las actuaciones de gobierno. En 2006 se quedó el Congreso en manos Demócratas. Lo mismo le pasará a Obama en 2010 si aborda en sus dos primeros años reformas o legislación polémica que dé repuestas al program demócrata más radical.

El concepto de Presidencia Imperial es una de las herencias de los gobiernos crecientes del siglo XX. Ya en los primeros años de ese siglo el poder el gobierno fue creciente poco a poco, y el Republicano Theodore Roosevelt tuvo bastante que ver. Pero fue su homónimo -y muy, muy lejano pariente- Franklin Delano Roosevelt el primer merecedor con todos los honores de esta descripción. FDR fue el primer presidente que se saltó la norma no escrita de limitar su mandato a dos elecciones, y fue al finalizar sus segundos cuatro años en la Casa Blanca, en 1940, y ya en 1941, en plena efervescencia bélica en Europa, cuando tomó decisiones que demostraron a todos sus sucesores que un Presidente podía considerarse no un poder más, sino un poder supremo por encima de las cámaras legislativas y el poder judicial. FDR retorció el brazo de los demás poderes para conseguir:

  • La entrega de 50 cruceros al Imperio Británico a cambio de bases militares por el mundo, forzando enormemente la legislación vigente sobre la neutralidad del país,
  • La introducción del servicio militar obligatorio y universal, propuesta de ley aprobaba por el Congreso
  • El programa de "Préstamos" de material de guerra al Imperio Británico, el famoso "lend-lease".

Obama tiene todas las puertas abiertas para ser un Presidente Imperial, con un Congresos controlador por su partido, y con la posibilidad de nombrar al menos a un Juez del Tribunal Supremo durante su mandato. Es probable que a partir de 2010 intensifique sus programas más radicales. Pero aún así, decepcionará a muchos.

En fin, Victor Davis Hanson exponía algunas previsiones en su artículo "The Day After" en Pajamas Media el 6 de noviembre, explicando tanto al decepción que va a crearse en el resto del mundo, cómo esta decepción será atribuida a … los propios Estados Unidos, y cómo Obama se verá dividido entre los moderados (realistas) y liberales de su partido, sin poder satisfacer a los dos:

Noten a los iraquíes que inmediatamente se precipitan para decir que Obama seguramente no saldrá de Iraq prematuramente. Noten en segundo lugar que sólo recientemente ellos decían con grandilocuencia que teníamos que irnos. … A quienes contaban con Bush-Hitler tanto para defenderlos como para ser el principal de su antiamericanismo barato, podría no gustarles ir por libres como "socios" iguales según la muy elogiada moda “multilateral”

Obama puede decir sólo que “estamos justo detrás de vosotros[dándoos apoyo] cuando tratéis con Rusia, Irán, Corea del Norte, China, etc.” … En algún sentido, Obama traerá la necesaria claridad moral a las relaciones internacionales, porque si él realmente es un multilateralista, las actuales dependencias oportunistas [por parte de naciones] extranjeras se verán obligadas a adaptarse a este multilateralismo. …

Sobre el asunto de la raza, el país evolucionará algún punto más allá de la narrativa corriente de los días pasados que dice algo así como — ‘Ustedes se redimieron votando por Barack, y ahora podemos decir todos que somos realmente americanos’. El problema con este sentimiento comprensible son sus corolarios: ‘A menos que ustedes apoyen soluciones socialdemócratas europeas ofrecidas por un candidato Afroamericano carismático, entonces ustedes confirmarán que América es una nación cuasi racista.’ …

Vamos a ser testigos de una lucha gigantesca en el Campamento Obama en los próximo 90 días siguientes.

Por una parte, se escuchará el argumento siguiente: “Mire usted, Barack, tenemos una oportunidad histórica con el Congreso, una luna de miel, ímpetu de voto, y su brillantez comunicativa. ¡Carpe diem! Los liberales nunca tendrán tal ventana de oportunidad otra vez.’ ….

Los realistas responderán: ‘¡Espere! LBJ, Nixon, y otros hicieron saltar por los aires sus mandatos. Festina Lente!

Bonitos tiempos para seguir la política Estadounidense.

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