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Algunos mitos sobre el Ejército Estadounidense

In Curiosidades on noviembre 20, 2008 at 2:38 pm

A partir del 1 de diciembre seguiremos en http://rillotinspanish.com

El 1 de octubre pasado, varios medios españoles dieron esta noticia de la Agencia EFE, que tomo de El Mundo:

El Ejército de EEUU pretende aumentar el número de soldados de origen hispano …

Contrariamente a lo que se cree, las minorías no tienen excesiva representación en el Ejército estadounidense, y este hecho también se refleja en el caso de los hispanos.

Según un reciente estudio de ‘The Heritage Foundation’ sobre los miembros de las Fuerzas Armadas, el número de soldados hispanos está en desproporción al de habitantes, ya que la población de hombres hispanos de entre 18 y 24 años era del 20% en 2006, mientras que el porcentaje de reclutamiento en 2007 no alcanzó el 13%. A pesar de esta realidad, en el Ejército se muestran satisfechos con los resultados generales de alistamiento

Luego uno se encuentra también en lugares menos serios y poco recomendables para mantener cierto vigor intelectual frases como éstas:

Estos efectivos del ejército son mayoritariamente ciudadanos norteamericanos o residentes negros e hispanos pobres.

Gracias a Dios, los Estados Unidos siguen siendo un país democrático donde la información está accesible y transparente, y podemos hacer un repaso rápido por los mitos sobre el Ejército Estadounidense para ver si se sostienen o no. Las fuente son el informe que periódicamente elabora la Heritage Foundation, edición de Agosto de 2008, (que pueden descargar en PDF aquí) y los propios datos de la Oficina de Datos de Demógraficos del U.S. Army, que permite acceder también a los datos de la U.S. Navy, la USAF y los Marines. Son los que utiliza la Heritage Foundation para su informe, y, ¡oh, sorpresa!, están a disposición de cualquiera que quiera verlos.

Vamos a repasar rápidamente.

Las Fuerzas Armadas solamente atraen a las clases bajas – FALSO

Corolario: los ricos evitan el servicio militar, que en Estados Unidos es voluntario, y por lo tanto solo los más necesitados se enrolan a falta de un trabajo mejor.

De hecho, lo contrario es cierto. Si se toma por quintiles a la población estadounidense según su rango de ingresos, tenemos cinco tramos en los que hay un 20% de la  población en cada uno.

Tomamos ahora esos rangos de ingresos, y calculamos qué porcentaje de miembros de las FFAA hay provenientes de familias o barrios en esos rangos. Para aquellos rangos en los que el porcentaje de miembros de las FFAA es menor del 20%, esto quiere decir que en las FFAA hay menos personas de ese nivel económico que en la población en general. Para aquellos rangos en los que el porcentaje de miembros de las FFAA está por encima del 20%, eso quiere decir que en las FFAA hay más personas de ese nivel económico que en la población en general.

Esos son los resultados, según el informe de la Heritage Foundation:

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Efectivamente: los estadounidenses con ingresos más bajo están infra – representados en las FFAA, y los de ingresos altos están sobre-representados. Es decir, hay mayor proporción de miembros de las FFAA que provienen de zonas de ingresos altos que en la población en general. Por lo tanto, es falso que sean las personas de bajos ingresos las que se alistan mayoritariamente.

Con mayor detalle, el siguiente gráfico muestra la distribución por nivel de renta por zona de origen los soldados de las FFAA, y justo de bajo la diferencia en proporción con la población en general en esos niveles de renta.

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Conclusión: es falso que quienes se alistan lo hagan mayoritariamente movidos por la necesidad económica. Es más bien al contrario: soldados que provienen de orígenes con alto nivel de renta se alistan más en las FFAA, renunciando probablemente a salarios bastante más altos en el sector privado.

Las FFAA solamente atraen a personas de bajo nivel educativo – FALSO

Si se hace un ejercicio similar comparando a la población en general con los soldados en las FFAA descubrimos que el nivel educativo de los primeros es mucho más alto que el de la población en general:

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Mientras que en la población en general casi un 21% no tiene el Diploma de Secundaria, solamente el 1.4% de los soldados está en esa situación. Y mientras que el 36.1% de la población tiene el Diploma de Sedundaria, casi el 92% de los soldados lo tiene. La proporción de universitarios es mucho menor en las FFAA, lo que es lógico, ya que la preparación universitaria es para una carrera civil. Sin embargo, la proporción de Associate Degrees (títulos de carreras muy cortas, de unos 2 años) tiene menos diferencias.

El 94.9% de los oficiales tiene carrera universitaria. Sí, el 94.9%.

Las FFAA están compuestas mayoritariamente de negros e hispanos – FALSO

Pues tampoco: la inmensa mayoría de los soldados siguen siendo blancos, en línea con la proporción de la población en general. Si comparamos la proporción de soldados en las FFAA por raza con la proporción de la población en general, vemos qué razas están sobre / infra – representadas:

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Sí. Los blancos están sobre-representados, es decir, se alistan más blancos en proporción que sobre la población en general. Negros también. Asiáiticos por debajo. Me sorprende ver cómo los Nativos (Indios Americano y Esquimales) se alistan en una proporción mucho mayor que la de su población.

Y los hispanos, como correctamente decía la noticia de la agencia Efe, están muy infra-representados:

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Las FFAA solo consiguen reclutas en el “Sur Profundo” – FALSO

Si se clasifican los estados según el ratio obtenido de dividir la proporción de reclutas que hay de cada uno de ellos entre la proporción que la población del estado representa sobre el total nacional, obtenemos este mapa:

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Maine, en la costa noreste, no es Sur Profundo: es Nueva Inglaterra. Montana, Nevada, Idaho, Oregon … no son Sur Profundo. En total, de 50 estados más el Distrito de Columbia, en más de la mitad (29 estados) hay más proporción de alistados  sobre el total de las FFAA que de población sobre el total del país. En total, hay 34 estados en los que este ratio es mayor del 0.9. Y si comenzamos a analizar caso a caso, podemos descartar alguno más: Utah, por cuestiones religiosas (es el estado mormón por excelencia), no contribuye con muchos reclutas. El DC, cuya población es eminentemente de funcionarios federales, tampoco. Sólo hay 9 estados donde el ratio es menor del 0.75.

Los blancos son los mandos, los hispanos y negros los soldados – FALSO

Ya hemos visto que los soldados son mayoritariamente blancos, como la población del país. Pero puede pensarse que los oficiales mostrarán una desviación que haga que los blancos sean la práctica totalidad de ellos, y las minorías no estén representadas. Otra vez, falso:

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Excepto asiáticos e hispanos, que están infra-representados entre los oficiales y los segundos en casi la misma proporción que los soldados, los demás grupos raciales no muestran evidencia de discriminación alguna. En todo caso, los negros están sobre representados entre los oficiales un 21% respecto a su proporción entre la población general.

Los Estados Unidos no están consiguiendo cumplir sus objetivos de reclutamiento – FALSO

En el año 2005, las FFAA estadounidenses tuvieron problemas para cumplir con sus objetivos de reclutamiento, probablemente debido a la mala imagen de la Guerra de Iraq que llevaba dos años en curso.

Sin embargo, en 2004, y desde entonces, las FFAA han cumplido sobradamente con sus objetivos. No es verdad que la población esté “huyendo” del ejército.

En el año fiscal 2008 (octubre 2007 a septiembre 2008), los objetivos se cumplieron sobradamente:

  • Ejército de Tierra (U.S. Army): superó en un 1% su objetivo de reclutar 80.000 soldados. Su objetivo era mayor que en 2007.
  • Todas las demás armas superaron su objetivo en varias docenas, incluidos los Marines, que también tenían un objetivo superior a 2007.
  • Las unidades de la Reserva superaron con mucho sus objetivos: un 126% la Reserva de la Guardia Nacional  Aérea, un 106% la del Ejército de Tierra, un 105% la Reserva de las Fuerzas Aéreas, un 103% la Reserva de la Guardia Nacional de Tierra, y un 100% la reserva de la Armada y los Marines.

El año 2008 ha sido el año de mayor reclutamiento desde 2008, y se han alcanzado los objetivos en todos los casos. Y recuerdo que son todos voluntarios.

Conclusión

Los hombres y mujeres que se unen voluntariamente en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos no provienen en su mayor parte de niveles socioeconómicos bajos. Justo al contrario: tanto la tropa como los oficiales vienen mayoritariamente de zonas de ingresos altos.

Los soldados de los Estados Unidos tienen un nivel educativo muy alto. Tienen muchísima más probabilidad de haber terminado la Educación Secundaria que el total de la población. Casi todos los oficiales tienen al menos un título universitario, una proporción entre tres y cuatro veces más que la población en general.

La composición racial de los militares es similar a la del total de la población, aunque los blancos y los negros están ligeramente sobre -representados.

La impresión popular que muchos soldados se alistan porque carecen de mejores oportunidades es falsa: con mucha probabilidad, por nivel educativo y por origen socioeconómico, habrían tenido mejores oportunidades de carrera en el sector privado.

Así pues, el Ejército de los Estados Unidos es un verdadero Ejército de Ciudadanos, cuyo oficiales y tropa han hecho sacrificios y renunciado a destinos más favorables económicamente para servir a su país.

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Curiosidades de las encuestas a pie de urna

In Curiosidades, McCain, Obama on noviembre 10, 2008 at 2:08 am

Las “exist polls” o encuestas a pie de urna estadounidenses son una herramienta poderosa de análisis. No solamente se pregunta por el voto, sino que se hace una verdadera disección del encuestado para extrapolar un mini-estudio sociológico de los estaounidenses y la política. La encuesta dura entre 10 y 15 minutos, y se hacen un montón de preguntas.

Las “exit polls” de la CNN, por ejemplo, tienen … siete páginas de resultados. Voy a contarles los datos más significativos:

  • El voto masculino se repartió por igual, el femenino 56%-43% a favor de Obama. Pero las mujeres blancas votaron más por McCain, 53%-46%
  • El 6% del electorado con ingresos superiores a 200.000 dólares anuales, es decir, los más ricos del país votaron por … Obama (52%-46%). En el resto de tramos todo está muy equilibrado excepto en los votantes con ingresos menores de 50.000 dólares anuales, que votan también más por Obama. Es decir, la clase media se repartió por igual, los más ricos y los más pobres se volcaron por Obama. Qué cosas.
  • Los votantes independientes finalmente se fueron con Obama, 52%-44%.
  • Por ideología, Obama obtuvo el voto del 20% del electorado que se define “conservador”, pero McCain solo el 10% del electorado que se define “liberal”.
  • Los indecisos se repartieron por igual entre Obama y McCain.
  • El 16% de los Demócratas que querían a Clinton de candidata votaron por McCain.
  • Un 27% de homosexuales votaron por McCain. Como recuerda Gay Patriot, esto es un 20% más que en 2004. Al menos entre un grupo de votantes McCain mejoró los resultados.
  • Solo el 24% cree que el Congreso esté haciendo bien su trabajo. Y aún así, lo reeligen.
  • Sobre la experiencia, el 59% de los votantes cree que McCain tiene la necesaria, mientras que solo el 50% cree que Obama la tenga. Se ve que el votante acepta que se aprenda con la práctica en vez de llegar aprendido.
  • El 85% de los votantes están preocupados por la economía … y votó a Obama por un margen de 54%-44%.
  • El 56% de los votantes se opone al “Plan de Rescate”. Este 56% se repartió por igual entre ambos candidatos. ¿Qué habría pasado si McCain se hubiese mostrado en contra de dicho Plan?

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  • Para el 60% de los votantes, la elección de Palin por McCain fue un factor decisivo a la hora de votar. Y de este 60%, el 56% votó por McCain y el 43% por Obama. Ésta, para los que dicen que Palin fue una rémora para la campaña de McCain: a aquellos a quienes les importó, les convención para que votasen a McCain por 13 puntos más que por Obama.
  • El 48% del electorado cree que McCain no iba a continuar las políticas de Bush, y el 48% que sí.
  • Ojo, que el 27% del electorado cree que Bush lo está haciendo bien. Más personas que la que creen que el congreso lo hace bien.
  • El aspecto más importante para decidir el voto fue la economía (63% de los votantes), y de esos votantes el 53% votó a Obama y el 44% a McCain.

La periodicidad de las elecciones en Estados Unidos

Respondo a una pregunta.

  • Presidenciales: cada 4 años, el primer martes después del primer lunes de noviembre. Las elecciones son siempre en años pares, la inauguración en enero del año impar siguiente.
  • Congreso: actualmente de 435 miembros, elegidos todos cada 2 años, igualmente el primer martes del primer lunes del mes de noviembre de cada año par.
  • Senado: 100 senadores, 2 por cada uno de los estados, elegidos por períodos de 6 años. Las elecciones con cada 2 años, afectando a 1/3 de los senadores vigentes. Hasta la 17ª enmienda de 1917, lo electores no elegían a los senadores, éstos eran nombrados por las legislaturas de cada Estado. Hoy en día, si un puesto de Senador queda vacante, el Gobernador del Estado tiene potestad para nombrar al sustituto temporal hasta las siguientes elecciones en algunos estados. Y creo que Alaska NO es uno de ellos, después de lo que hizo el antecesor de Palin.

Curiosidades políticas estadounidenses: Demócrata vs Republicano

In Curiosidades on noviembre 1, 2008 at 6:03 pm

Republicanos y Conservadores

En una entrada anterior contamos brevemente la historia del partido Demócrata, y qué es un “liberal” en sentido estadounidense. Vamos a completar aquella entrada con la pequeña historia del partido Demócrata y unas nociones de qué es un “conservador” en sentido estadounidense.

El partido Republicano hasta Lincoln

Cuando el Partido Republicano fue creado en 1854, los dos partidos principales en los Estados Unidos eran el Partido Demócrata y el Partido Whig, que se habían repartido el poder desde la creación de la joven República.

En la tradición que mantienen hasta hoy mismo, en 1854 una cuestión más relacionada con los valores que con la pura política era la clave de la discusión. A los europeos más próximos a los filósofos Platónicos (los que saben más que nadie y por eso tienen que gobernar) les extraña mucho que el aborto sea un asunto de campaña en el siglo XXI. En el siglo XIX, sin embargo, en Europa no había tantas personas que levantasen una ceja desaprobatoria al saber que el asunto clave de la política estadounidense era la esclavitud. También lo empezaba a ser en Europa, gracias fundamentalmente a los esfuerzo de los abolicionistas británicos que consiguieron la prohibición oficial de la esclavitud en todo el Imperio de durante Guillermo IV en 1833, y la emancipación efectiva de todos los esclavos el 1 de agosto de 1834. Occidente entendía entonces como un bloque que la esclavitud determinase la política de un país.

El Partido Republicano fue creado por opositores a la Ley Kansas-Nebraska que permitiría la expansión de la esclavitud en Kansas. Los activistas anti esclavistas vieron en la ley un acto de fuerza de la clase dirigente sureña, en su mayor parte propietaria de esclavos, que intentaba hacerse con el control del Gobierno Federal y asegurar la difusión de la esclavitud a nivel nacional.

La elección del nombre “Republicano” no reflejaba sino un intento de vender que el partido era símbolo y sostén de las cualidades cívicas, como buenos ciudadanos de la República, al estilo de la República Romana. “Republicano” desde finales del XVIII se consideraba una descripción de una actitud, de un sistema de valores, de un comportamiento, más que de una forma de gobierno. No, no es que los Republicanos quieran un gobierno sin Rey. Esto también lo quieren los Demócratas.

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Además de la oposición a la esclavitud, el nuevo partido tenía una visión progresista, de modernización de los Estados Unidos a través del fomento de la educación superior, un sistema financiero poderoso, los ferrocarriles, la industria y el desarrollo urbano, para lo que prometían viviendas gratuitas a los agricultores que desarrollasen la actividad colonizadora que a su vez desarrollase la urbanización, que a su vez desarrollase el ferrocarril …

Sostenían enérgicamente que la mano de obra libre obra era muy superior a la mano de obra esclava (económica y moralmente) y el fundamento mismo de la virtud cívica y los verdaderos valores. Era la ideología del “Tierras Libres, Trabajo Libre, Hombres Libres” (Free Soil, Free Labor, Free Men).

La mayoría de sus miembros habían sido anteriormente Whigs, aunque otros habían sido Demócrata, y otros de terceros partidos (el Partido de la Tierras Libres, el Partido Americano). Muchos Demócratas que se unieron al Partido fueron más tarde gobernadores por el Partido Republicano, o Senadores nacionales. Los Demócratas acusaron al nuevo partido de “comprar” con cargos a sus grandes figuras. Desde su creación, su ambos partidos han estado enfrentados, aunque en sus orígenes hubo un relevante flujo de ida y vuelta de personajes políticos entre ambos.

El partido se organizó, lógicamente, en las áreas del país no esclavistas, principalmente en el medio oeste y en el noreste, y prácticamente no existió en el Sur. En la ciudad de Jackson, en Michigan, se celebró el 6 de junio de 1854 la primera convención del partido, donde proclamó su oposición a la expansión de la esclavitud a nuevos territorios, y presentó sus primeros candidatos. La primera convención nacional tuvo lugar en Pittsburgh, Pennsylvania, en febrero de 1856, seguida de la primera convención que nominó un candidato a la presidencia en verano de 1856 en Philadelphia, también en Pennsylvania.

John C. Frémont fue el primer candidato republicano a la Presidencia. Con su utilizando el eslogan político: “Free soil, free labor, free speech, free men, Frémont” (Tierras libres, Trabajo Libre, Libertad de Expresión, Hombres Libres, Frémont”) se presentó al electorado como el partido del pueblo, frente a un partido Demócrata de “aristócratas”. Lógicamente, perdieron las elecciones, pero demostraron haber creado una base importante en muy poco tiempo. El discurso atraía a las clases medias urbanas, más cultas, y que entendían que el discurso Republicano estaba muy próximo a la filosofía del “common sense”. Consiguió un importante apoyo en Nueva Inglaterra, Nueva York y el norte del Medio Oeste, con buenos resultados en el resto del Norte.  Y por supuesto, casi ningún apoyo en el Sur, donde la campaña en su contra se basó en presentarlo como un partido que dividía al país que fomentaba la guerra civil.

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Uno de los aportes ideológicos más importantes del partido fueron las congregaciones religiosas no organizadas, que siempre habían exaltado al individuo frente al grupo y exigían una vigilancia moral interpersonal muy estricta. Estas religiones (puritanos, presbiterianos, metodistas, luteranos escandinavos) además tenían un fuerte sentido cívico y de organización a muy pequeña escala, convirtiéndose en fuentes de “reclutamiento” importantes las iglesias y parroquias. Y además la militancia religiosa hacía que las “causas morales” que defendían las viviesen personalmente: la oposición al alcohol, a la esclavitud,  … Como contraste, las religiones organizadas en general apoyaban al partido Demócrata (Católicos, Luteranos alemanes).

Para las elecciones de 1860 el partido nominó al serio y sorprendentemente carismático Abraham Lincoln. Percibido en el partido como más moderado en cuanto al principal asunto de campaña, la esclavitud, Lincoln basó toda su estrategia en el apoyo de los estados del Norte. En el Sur no hizo campaña, ni siquiera estuvo entre los candidatos que podían votarse en 9 estados. Aún así, ganó por medio millón de votos, y se convirtió en el primer Presidente Republicano, atrayendo a los ciudadanos con su mensaje de honestidad y con su propia historia personal. Los demócratas del Norte, más cercanos a las posiciones antiesclavistas, rompieron en parte con los demócratas del Sur, y ayudaron a su victoria.

El que probablemente haya sido el presidente que más ha contribuido a hacer de los Estados Unidos lo que hoy es,  dirigió y venció en la Guerra Civil desencadenada por la secesión gradual e imparable de los estados Demócratas del Sur. Al principio, los Demócratas del Norte le apoyaron, y así fue hasta la declaración de emancipación de los esclavos, en que los Demócratas del Norte se convirtieron al pacifismo o la neutralidad. Durante el esfuerzo de Guerra, fue Lincoln y el partido Republicano el q
ue sostuvo un esfuerzo modernizador paralelo sin precedentes: la reforma del sistema bancario nacional, el impuesto sobre la renta, el impulso al ferrocarril, y las ayudas federales para creación de escuelas y apoyo a la agricultura, más escasa en el norte. Como vemos, una ideología no muy “conservadora” en sentido norteamericano, y muy intervencionista, como correspondía al período bélico, que además generó problemas como un enorme déficit, el alza generalizada de impuestos y la creación de otros nuevos, la implantación de tarifas proteccionistas.

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Desde la Reconstrucción hasta 1896

Finalizada la Guerra, Lincoln tuvo que emplearse a fondo con el ala más radical de su partido, que pretendía implantar un sistema revanchista en los Estados del Sur. De hecho, mientras la ideología del partido Republicano siguió siendo modernizadora, favorable a la libre empresa y al individuo, su poder de penetración en el Sur, agrario y conservador, y todavía con toques “aristócratas”, era muy limitado. A pesar de la emancipación de los esclavos, y de la concesión del derecho al voto, el Sur seguía dominado por Demócratas esclavistas. Los más radicales Republicanos esperaban durante el período de Reconstrucción tras la guerra que el tratamiento de los estados ex-confederados fuese más duro, que las acciones contra la esclavitud fuesen implantadas y su cumplimiento forzado por el ejército, y que se tratase duramente a los ex-combatientes sureños. Tras el asesinato de Lincoln en 1865, al poco de terminar la Guerra, el presidente Andrew Johnson mantuvo la moderación de su antecesor, consiguiendo una coalición en el Congreso de Republicano y Demócratas moderados. Sin embargo, en las elecciones al Congreso de 1866 los Republicanos Radicales tomaron el control, y forzaron, a pesar de los intentos de veto de Johnson, que fue sometido a un proceso de “impeachment” o inhabilitación, aunque éste no prosperó.

En 1868, y como en casi todo el período de posguerra, un Republicano volvió a la Casa Blanca, Ulysses S. Grant, ex-general de los Ejércitos de la Unión, y supuestamente Radical. Con él al mando, el partido Republicano esperaba conseguir el control del Sur, apoyándose en los votos de los esclavos liberados. El Sur, todavía bajo fuerte control militar por las tropas nacionales, estaba compuesto por una mayoría blanca Demócrata, que ante esa ofensiva de los “blancos del norte” y los negros se resistió como en plena guerra. Fue en esta época cuando Demócratas sureños crearon la organización semi-secreta Ku Klux Klan para luchar contra los Scalawags (blancos sureños que apoyaban el esfuerzo de Reconstrucción), Carpetbaggers (blancos del norte que emigraron al Sur), y esclavos liberados. Precisamente estos tres grupos conformaron la base del partido Republicano en el Sur, que comenzó a tener fuerza allí por primera vez.

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Grant apoyó las medidas de promoción de los ex-esclavos, aprobó la Décimo Cuarta enmienda a la Constitución, que otorgaba explícitamente a todos los ciudadanos (y por lo tanto a los negros) los mismos derechos, creando el concepto de “ciudadanía” y explictando que era función del gobierno defender los derechos de los ciudadanos de Estados Unidos.

El partido Republicano, omnímodo y enorme con las nuevas masas de votantes en el Sur, dominaba la política sin prácticamente oposición. Como es de esperar, esto permitió el nacimiento de la corrupción, notablemente el “Círculo del Whiskey”, un escándalo de evasión de impuestos, cohecho y conspiración por parte de funcionarios para tolerar la corrupción. Sumado a la crisis económica de 1873, esta situación volvió a fortalecer a los Demócratas, entre ellos a los que se llamaban “Redeemers” (Redentores), que buscaban “redimir” al sur de su destino indigno.

La esclavitud y los derechos civiles dejaron de ser la única preocupación del país, y los Republicanos vieron cómo las facciones internas fraccionaban el partido lo debilitaban. Aunque mantuvieron la Presidencia en en 1876 por muy poquito y gracias a un acuerdo entre los partidos, el Presidente Republicano Rutherford Hayes se vio obligado a cambio a poner fin abruptamente a la Reconstrucción, retirando las tropas federales de los estados del Sur en los que todavía estaban. Y así, desde 1877, los Demócratas “Redeemers” blancos volvieron a controlar la vida política en el Sur, implantando las leyes “Jim Crow” de segregación y limitación de derechos civiles para la población negra, a la que se impedía votar, se negaba el acceso a los servicios públicos … Y así fue hasta 1964: el Sur segregacionista y racista fue el bastión Demócrata durante casi un siglo.

Las facciones en el partido Republicano a finales de los años 1870 eran fundamentalmente tres: los que defendían el sistema de “recompensas”, por el que los principales benefactores del partido recibían puestos y concesiones o contratos del gobierno a cambio de su apoyo (un sistema de corrupción que había generado entre otros escándalos el ya citado del “Círculo del Whiskey”), los que querían una ciertan reforma de la Función Publica para mitigar los abusos el sistema de recompensas, y un tercer grupo, los Mugwumps, que querían acabar con la corrupción de raíz. Este tercer grupo dio su apoyo al candidato del Partido Demócrata en 1884, y así Grover Cleveland se convirtió en 1885 en el primer Presidente Demócrata en 25 años.

En esta década de 1885 a 1895 convergieron una parte importante de Republicanos y Demócratas, los llamados Bourbon Democrats, que, como la mayoría de sus oponentes en el partido Republicano, apoyaban la modernización del país, la libre empresa, los ferrocarriles, la minería, el crecimiento urbanístico, y el desarrollo y modernización de la agricultura. Estos ideales no eran compartidos por una gran parte de los Demócratas, y de hecho los Bourbon Democrats acabarían desapareciendo e integrándose en el partido Republicano durante los siguientes 25 años. Pero fue esta aproximación entre grupos de ambos partidos la que permitió la elección de Cleveland, que mantuvo unas políticas similares a las de sus antecesores Republicanos en los económico.

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Cleveland fue un feroz opositor de las tarifas a la importación, mientras que los Republicanos, a pesar de ser partidarios de la libre empresa, no lo eran tanto del libre comercio, que pensaban perjudicaba enormemente a una nación aún dando sus primeros pasos y con una industria todavía creciente. Este apoyo al proteccionismo le permitió ganar las elecciones siguientes al Partido Republicano, y Cleveland fue derrotado por Benjamin Harrison, presidente desde 1889.

Esta vena proteccionista de los Republicanos venía más de la conveniencia política que de la fe verdadera. Durante la Guerra se había desarrollado
la industria agrícola en el noreste, para suplir la falta de suministro desde los estados sureños. Acabada la guerra, los estados del Sur mantuvieron una producción cuyo destino principal era la exportación, mientras que los estados del norte mantenían la producción para consumo interno. Proteger a los agricultores del norte era el motivo de los Republicanos. Al mismo tiempo, penalizaban el desarrollo que proponían (por ejemplo, el ferrocarril exigía importaciones de acero, que estaba penado por tarifas también), pero conservaban un fiel electorado mayoritariamente a favor de sus políticas proteccionistas. El proteccionismo semiautárquico que defendían algunos Republicanos no solo era anticuado, e inaplicable, sino que acabaría dañando la economía.

Desde 1890, las tarifas pasaron a ser el principal asunto de campaña. Cleveland tronó contra las propuestas de tarifas del congresista Republicano McKinley, y el partido Demócrata se volcó en denunciarlas. Con éxito. En 1892, el partido Republicano perdía las elecciones, y Cleveland volvió a ser presidente desde 1893, consiguiendo el partido Demócrata una victoria sin precedentes. Victoria que no pudo administrar, ya que muchos nuevos Congresista Demócratas provenían de regiones industrializadas favorables al proteccionismo para impedir la entrada de productos extranjeros.

Los valores del Partido Republicano no habían cambiado mucho durante estos 40 años desde su creación,  y su base social tampoco. El Partido Demócrata se beneficiaba de una creciente inmigración de países católicos (especialmente Italia y, sobre todo, Irlanda), y de Alemania, inmigración acogida por los católicos y alemanes ya instalados en el país, que los integraban en la base social Demócrata. Una de las principales diferencias en los valores de ambos partidos fue su actitud frente al alcohol: la base presbiteriana y puritana de los Republicanos era partidaria de la Prohibición. El partido Demócrata era el partido de “Rum, Romanism, and Rebellion”. Ron, porque el partido Demócrata no tenía esta vena prohibicionista. “Romanismo”, por la mayoría Católica y el horror que despertaba esta religión organizada dependiente de un Estado extranjero (el Papa tenía estado, por entonces) que en ocasiones había luchado contra sus antepasados directa o subrepticiamente (la Guerra de los 30 años, la Guerra Civil Inglesa, …). Y Rebelión por ser el partido de la Secesión esclavista.

La crisis económica que empezó en 1893 se achacó a los Demócratas, y el Gobierno de Cleveland, en parte maniatado por un Congreso que no compartía plenamente sus políticas económicas como hemos contado antes, y en parte seguro de que ante la crisis el proteccionismo era mejor que nada, fue arrasado en las elecciones de 1896. La mayor victoria Republicana nunca vista llevó a William McKinley a la Presidencia.

La era Progresista

Ya comenté al contar la historia del partido Demócrata cómo la ideología progresista (de los Progressives) estadounidenses no se basa en ningún análisis económico o de luchas de clases. Es la mera fe en que la ciencia permitirá el progreso constante, y que el gobierno puede administrar dicho progresos. Una forma de historicismo más, y adoptada por ambos partidos, Demócrata y Republicano, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

McKinley prometió tarifas que estabilizarían el país, y renegó de los planes Demócratas de implantar el “bimetalismo”, es decir, que el dólar estuviese respaldado por tanto por reservas de oro como de plata. McKinley ganó con un programa eminentemente económico, y realineó definitivamente al partido Republicano como el partido de las clases medias, de la industria y la empresa. Pero no, como puede parecer, “del dinero”, o de las grandes corporaciones. Al ser asesinado McKinley en 1901, Theodore Roosevelt, como vicepresidente, ocupó el cargo. El que probablemente haya sido uno de los Presidente más dinámicos de los Estados Unidos, no solo era un feroz Progressive, sino que además era un gran defensor del individuo frente a la gran empresa: emprendió una lucha sin cuartel contra los grandes “trusts” y corporaciones. Fue reelegido en 1904 sin dificultad. Bajo su mandato se desmanteló la Standard Oil de Rockefeller, por ejemplo, a la que llevó a juicio acusándola de monopolio.  Fue sucedido por su antiguo Ministro de la Guerra, William Howard Taft, que ganó las elecciones de 1908.

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El partido Republicano parecía imparable. Excepto los interregnos de Grover Cleveland, era el partido que había gobernado el país desde 1860. Era el partido del Sentido Común, del Progreso, de las Libertades Civiles, de la Libertad de Empresa … ¿Qué podía impedir que todo siguiese igual? Pues las tarifas. Las disputas internas sobre tarifas sí – tarifas no hicieron que Roosevelt decidiese presentarse a las elecciones de nuevo, perdiendo las primarias con Taft. ¿Qué hace un tipo como Roosevelt cuando pierde las primarias de su partido? Pues crea otros, y se presenta por él. Roosevelt funó el Partido Progresista (Progressive Party), y se presentó a las elecciones de 1912. Con el voto tradicionalmente Republicano partido en dos, los Demócratas ganaron las elecciones, y el idealista Woodrow Wilson pasó a la presidencia, y dirigió al país durante la Primera Guerra Mundial, siendo reelegido en 1916, y llevando a los Estados Unidos a participar al final de la misma.

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Este nuevo interregno duró poco. Volviendo a un programa proteccionista, aislacionista (oponiéndose al invento de Wilson de la Sociedad de Naciones), los Republicanos recuperaron la presidencia en 1920, con Warren G. Harding, la mantuvieron e 1924 con Calvin Coolidge y la siguieron manteniendo en 1928 con Herbert Hoover. Aunque los experimentos de la Prohibición fracasaron, las políticas de libertad de empresa y gobierno limitado habían producido una prosperidad sin precedentes. Y entonces llegó el “crack” de 1929, y el inicio de la Gran Depresión. No era posible hacer otra cosa que culpar al gobierno, y en 1932 Franklin Delano Roosevelt (no Theodore, que además de ser Republicano, desde 1919 se dedicaba a descomponerse) se convirtió en el tercer presidente Demócrata desde la Guerra Civil, con su programa de gasto social masivo y de intervencionismo como nunca antes se había visto en el país. El voto negro tradicional del partido Republicano, todavía mayoritariamente fiel, empezó a crecer entre el partido Demócrata.

Desde el New Deal hasta Reagan

Los republicanos, ante el desastre, aumentaron sus diferencias internas: el ala más “conservadora”, que mantenía los principios y programas que tanto éxito habían proporcionado al partido, estaba concentrada en torno a los estados del Oeste y Sureste, y la más “liberal” en el Noreste. Sin embargo, el partido estaba en situación de crisis profunda, y no ayudó el nuevo éxito de F. D. Roosevelt en las elecciones de 1936, donde el partido Republicano volvió  a ser derrotado por goleada.

Na
da es eterno. En 1937, la pretensión de Roosevelt de intervenir en el Tribunal Supremo para conseguir que se aprobasen varias de sus reformas más intervencionistas consiguió que hasta los más moderados del partido Demócrata se volviesen contra su Presidente. De esta forma se creó, algo que solo podría ocurrir en un país como Estados Unidos, una coalición tácita de legisladores de ambos partidos que dictó la agenda en política interna hasta bien entrados los años 60, compuesta por los Demócratas más moderados en política económica y los Republicanos.

En las elecciones de 1940, el partido Republicano, además de estar dividido en “conservadores”, opuestos al New Deal, y “liberales” a favor de él pero que acusaban a Roosevelt de gestionarlo mal, estaba divido entre “aislacionistas” e “internacionalistas”. Los primeros, de acuerdo con la historia del partido, no querían saber nada de la Segunda Guerra Mundial. Los Estados Unidos no habían sido atacados, no había motivo para intervenir, era una guerra europea. Los “internacionalistas”, por contra, mantenían una visión de “excepcionalismo”: los Estados Unidos eran una nación diferente, sujeta a reglas diferentes, y que debía servir a un ideal superior, y que por lo tanto debía tomar partido a favor de los Aliados contra el Eje.

La campaña de las Primarias y la convención Republicana de 1940 siguen siendo sin duda uno de los momentos políticos más brillantes y decisivos de los Estados Unidos. Maravillosamente relatado en el libro de Charles Peters “Five Days in Philadelphia”, una de esas crónicas que traen la historia viva ante nuestros ojos, este momento demostró cómo algunas veces algunos políticos son capaces de poner a su país por encima de otros intereses. En esta convención, los aislacionistas en torno a Robert Taft tenían todas las de ganar. Y de repente, un prácticamente desconocido empresario crítico con el New Deal, llamado Wendell Willkie, en esos cinco días consiguió la nominación del partido Republicano. Willkie, convencido internacionalista, apoyó a Roosevelt en su esfuerzo por ayudar al Reino Unido. Perdió las elecciones, pero dio un ejemplo de bipartidismo en un momento difícil, cuando la mayoría del país estaba contra la participación en la guerra, y no renunció a sus principios por ganar las elecciones.

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El ataque japonés a Pearl Harbor acabó con el debate entre internacionalistas y aislacionistas por el momento. Y con la producción de material de guerra lanzando la economía, la Coalición Conservadora en el Congreso comenzó a frenar las iniciativas del New Deal de Roosevelt.

Finalizada la Guerra, y fallecido Roosevelt, los Republicanos confiaban en recuperar el poder. Las dos alas del partido, sin embargo, seguían divididas: los que apoyaban todavía las políticas sociales y de gasto público, y los que que querían volver al gobierno reducido y control del gasto. A las elecciones de 1948 se presentó Thomas Dewey, gobernador de Nueva York, Republicano del ala “liberal”. Harry Truman, sucesor de Roosevelt como Vicepresidente a su muerte, y el Presidente que ordenó los dos bombardeos atómicos que pusieron fin a la Guerra e 1945, era el previsto perdedor en las elecciones de 1948. Pero ganó. A pesar de la famosa portada del Chicago Tribuno dando la noticia de que Dewey derrotaba a Truman. El electorado no vio grandes diferencias entre él y Dewey en política económica, y Truman empezaba a demostrar en política exterior una determinación que iba a ser fundamental para el resto del siglo.

El partido Republicano seguía teniendo los mismos principios y valores de sus fundadores. El cambio se estaba produciendo en el electorado. El esclavismo ya no era, evidentemente, un motivo de lucha electoral, aunque sí lo era la lucha contra la segregación y por los derechos civiles. El electorado negro percibía poco a poco cómo las subvenciones y ayudas que el sistema implantado por el New Deal les aportaba beneficios. Por otra parte, las políticas proteccionistas habían perdido parte de su prestigio: las regiones más industrializadas, que habían participado de forma destacada en el esfuerzo de Guerra, habían situado a Estados Unidos a la cabeza del mundo, y querían participar en el comercio internacional y competir, sabiendo de su mayor eficiencia, sin temor al libre comercio. El noreste, también fuente tradicional de voto Republicano, en parte por la inmigración y en parte por la fuerte presencia de las “élites” del pensamiento, poco a poco se deslizó hacia posiciones basadas en el Progresismo de principios de siglo, peor también influidas en alguna medida por los movimientos socialdemócratas europeos. Fue desde el noreste desde donde más apoyo se dio a los esfuerzos de posguerra de revivir a la difunta “Sociedad de Naciones”, creando las “Naciones Unidas”.

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La posguerra presentó un escenario en el que la economía estaba encarrilada, y los asuntos políticos se trasladaban principalmente a la política exterior, con el increíblemente rápido estallido de la Guerra Fría en la vivísima Guerra Caliente de Corea. En política exterior, los Republicanos seguían divididos en Aislacionistas, opuestos a las Naciones Unidas y deseosos de evitar más aventuras como las dos Guerras Mundiales en las que habían sido Presidentes Demócratas los que habían implicado al país, e Internacionalistas, quienes no solo por simpatía a las democracias y por excepcionalismo, sino porque realmente sentían que el comunismo era una amenaza, entendían que no podían replegarse sin más y abstraerse del mundo. En general, los Republicanos más conservadores, y que en política económica querían desmontar el New Deal, eran aislacionistas. Los más liberales, que entendían que desmontar el New Deal era una quimera aunque debía mejorarse su gestión, eran también más internacionalistas.

Truman, a pesar de ser un idealistas wilsoniano, había visto el peligro de la estrategia expansionista de la URSS. Él vivió el Bloqueo de Berlín, y le dio respuesta con el mayor Puente Aéreo de la historia. Él fue clave en la creación del Estado de Israel, creando una democracia en un mar de dictaduras y tiranías medievales. Él vio soprendido el comienzo de la Guerra de Corea. Vivió la separación de India y Paquistán. Vivió el inicio de la Guerra de Indochina. Y él apoyó sin ambages la creación de la OTAN. A pesar de ello, no pudo evitar la infiltración comunista en Estados Unidos, que fue tomada por personas como el Senador Republicano de Wisconsin Joseph McCarthy como arma para atacar a Truman y a los Demócratas. Independientemente de lo que pensemos que tenía de paranoia el McCarthysmo (que tuvo muchas, pero es verdad que había espías soviéticos por todas partes, hasta uno de los Editores Jefe de la revista Time era espía de los rusos), lo cierto es que la política exterior volvió al centro del terreno de juego.

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Y los Republicanos acertaron. En las elecciones de 1952 los Republicanos internacionalistas, mayoría en el partido, presentaron a Ike, el General  Dwight Eisenhower. Como pragmático que era, se negó a desmantelar las reformas del New Deal, pero las matizó bastante. No era la vuelta al pequeño gobierno de los años 20, ni mucho menos: los gobiernos solo crecen, nunca decrecen. Pero si era otra forma de gestionar. Ike amplió la cobertura del sistama de pensiones (la Social Security) e hizo las mayores inversiones en obras públicas en mucho tiempo, desarrollando el sistema nacional de autopistas que existe hoy en día. Eisenhower fue un magnífico presidente en muchos sentidos: la Doctrina Eisenhower, por la que  Estados Unidos utilizaría la fuerza para repeler cualquier agresión de países controlados por el comunismo, la aplicó para resolver la crisis del Canal de Suez (a disgusto de Francia, Inglaterra e Israel), lanzó grandes iniciativas legislativas para proteger los Derechos Civiles y terminar con la Segregación en los Estados Demócratas del Sur,  … Realmente dio grandes pasos hacia adelante … y  s ha pasado casi a un segundo lugar en la historia. de hecho, habiendo ganado la reelección en 1956, seguro que muchas personas con incapaces de recordar quién fue presidente entre FDR y JFK.

Por motivo de la Vigésimo Segunda enmienda de la constitución, aprobada bajo la Presidencia Truman para evitar que un presidente se perpetuase en el poder como parecía que iba a hacer FDR, Ike no pudo presentarse a un tercer mandato. Su Vicepresidente, Richard Nixon, también del ala internacionalistas y liberal de partido Republicano, fue el candidato a las elecciones por el partido Republicano. Perdió las elecciones de 1960 frente a JFK, todavía no se sabe bien por qué, aunque una buena parte de la razón fueron los debates televisivos.

El caso es que la derrota de Nixon volvió a dar fuerza en el partido a los aislacionistas y partidarios de revocar las reformas del New Deal. Barry Goldwater fue el candidato del partido en las elecciones de 1964, con un programa económico anti-New Deal, y con un discurso internacionalista con matices (oposición a la ONU, excepcionalismo, lucha contra el comunismo).  La gigantesca derrota de Goldwater frente al Demócrata Lyndon B. Johnson fue el fin de los conservadores dentro del partido Republicano.

Y la oportunidad de los Republicanos liberales de Nixon. La Coalición Conservadora bipartidista en el Congreso, que estaba vigente desde tiempos de FDR, se acabó a mediados de los años 1960: la aceptación de que el New Deal era irreversible, los desacuerdos sobre la Guerra de Vietnam (iniciada por un presidente Demócrata, como la Primera y la Segunda Guerras mundiales), y sobre todo la oposición de los Demócratas del Sur a los esfuerzos antisegregacionistas y a favor de los derechos civiles de los sucesivos presidentes Republicanos y Demócratas, acabaron con ella. Nixon planteó un realineamiento del partido Republicano que pudiese dar cabida a la “mayoría silenciosa”: mientras el partido Demócrata se alineaba cada vez más con políticas liberales e intervencionistas y se orientaba hacia la izquierda bajo la dirección de las élites intelectuales de Nueva Inglaterra, dejaba de lado a votantes tradicionales Demócratas (los blancos del Sur), y cerraba la entrada a las masas de la clase media con mensajes poco atrayentes. Además, el fiasco de la Guerra de Vietnam, mal planteada por las administraciones Demócratas, impopular con esas mismas élites intelectuales, descorazonaba a una inmensa mayoría de votantes, que además percibía la paradoja de que las bases intelectuales del partido criticasen la guerra mientras el gobierno persistía en ella.

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Nixon agrupó a esta mayoría silenciosa bajo cuatro principios sencillos: el Estado sería benigno y mantendría la protección social sin convertirse en un poder omnímodo (esto no le gustó a los conservadores Republicanos en retirada), recuperaría el gobierno para las clases medias (Nixon, como Theodore Roosevelt, tenía un gran prejuicio por las grandes corporaciones y por las grandes fortunas, es proverbial su animadversión por Nelson Rockefeller, republicano también, de la multimillonaria familia, y de ideas muy similares a las de Nixon), resolvería la Guerra de Vietnam, y mantendría una firme postura frente a la URSS abandonando con una diplomacia agresiva.

Nixón ganó las elecciones de 1968. Y mantuvo una política moderada, aceptable para la inmensa mayoría de los americanos … que le costó perder definitivamente el voto negro (ya volcado mayoritariamente hacia los Demócratas del New Deal, olvidada la esclavitud de un siglo atrás), del voto blando del noreste (donde las élites demócratas tenían su base ideológica), y de parte de los conservadores más rígidos de su propio partido. Nixon es para mucho el símbolo del “mal presidente” por su gestión del Caso Watergate. Sin embargo, Nixon fue un magnífico presidente, y uno de los constructores del Partido Republicano moderno. Fue reelegido con abrumador apoyo popular en 1972. Bajo su mandato, se comenzó el fin de la Guerra de Vietnam, se gestionó correctamente el conflicto Árabe-Israelí y la Guerra del Yom Kippur (y se sentaron las bases del posterior acuerdo de Paz entre Israel y Egipto, el primero entre Israel y un país árabe, que no ha sido violado en 30 años), se abrió China al mundo (el viaje sopresa de Nixon a China es uno de los hitos de la diplomacia moderna), y se presionó a la URSS lo sufiente como para que se iniciasen los primeros tratados de control de armamento (el SALT I). Internamente, desarrollo unas políticas intervencionistas moderadas, ampliando coberturas sociales, terminó con la segregación en las escuelas, acabó con el servicio militar obligatorio, y llegó a plantear (¡horror!) la creación de un Sistema de Cobertura Sanitaria universal. Aunque ha pasado a los malos libros de historia como un paranoico ultraconservador, Nixon fue uno de los Republicanos que atrajo a un espectro de votantes más amplio y que desarrolló políticas progresistas en los social, al estilo Roosevelt, y conservadoras en política internacional. De las muchas biografías sobre Nixon que hay en el mercado, merece la pena leer la de Conrad Black, la más completa y extensa, que nos muestra al gran político y Presidente que fue Richard Milhaus Nixon.

El partido Republicano parecía una vez más imparable. La mayoría de apoyos que había conseguido, y el realineamiento ideológico de su programa, parecían augurar otro largo período de hegemonía del Grand Old Party (GOP – Gran Antiguo Partido , el otro nombre del Partido Republicano desde finales del siglo XIX). Hasta que estalló el escándalo Watergate. Este escándalo le costó la presidencia a Nixon, manchó al partido Republicano impidiendo que Gerald Ford, sucesor de Nixon, tuviese posibilidad alguna frente al candidato Demócrata Jimmy Carter, y trajo a la primera línea del debate político no la política económica, ni la exterior, ni la cobertura social … sino la ética y los valores.

Los Republicanos en retirada cedieron el escenario a Carter. Ya desde mediados de los años 60, un Gobernador Republicano había intentado asomar la cabeza en las convenciones del partido, y estuvo de hecho a punto de ser candidato ante Carter en las presidenciales de 1976. Su momento había llegado. Ronald Reagan fue el artífice de la pen
última redefinición del partido Republicano. Y lo cierto es que lo tuvo fácil.

El mejor partido Republicano: la era de Reagan

Ronald Reagan matizó el discurso nixoniano, haciéndolo más conservador en los económico y lo social (tampoco mucho, no se crean, toda la herencia del New Deal siguió vivita y coleando), pero dio un impulso enorme a dos aspectos de la ideología Republicana: la política exterior, y los principios y valores del Partido. En muchos aspectos, Reagan volvió a los valores iniciales que habían sostenido al partido: el inviduo antes que el Estado, los derechos inviduales, la libertad por encima de todo, la desconfianza a que el Gobierno pueda resolverlo todo, y, sobre todo y para realmente asegurar al electorado, un compromiso ético que, aunque en el caso de Reagan no tenía un alto componente religioso, sí se basaba en principios morales y en una definición clara de “lo bueno” y “lo malo”, enfrentándose radicalmente al relativismo creciente que pregonaba el partido Demócrata, a pesar de la presidencia cuasi parroquial de Carter. Y en política exterior … pues la más agresiva con el Comunismo desde que éste surgió en 1917: la superioridad moral de Occidente era el arma de destrucción del comunismo, y sus municiones eran la fortaleza económica del sistema de libre mercado, la iniciativa privada, y el esfuerzo e ingenio de los hombre libres. Reagan desmanteló el comunismo con una sola mano: la de la superioridad objetiva del capitalismo y la libertad frente a las economías dirigidas y el historicismo. La “Revolución Reagan” no solo acabó con la mayor amenaza para las democracias, sino que creó un crecimiento económico sin precedentes, y situó al partido Republicano como el partido de los valores y programas conservadores por excelencia. Si Nixon fue un buen presidente, Reagan fue excepcional. Los dos, con Theodore Roosevelt ´(y quizás un poco Cal “El Silencioso” Coolidge) son los Republicanos que más han hecho por los Estados Unidos desde Lincoln.

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Como ya conté en la entrada sobre el Partido Demócrata, éste tuvo que reinventarse a través de las ideas del Democratic Leadership Council, que trajo la victoria de Clinton en 1991 y su presidencia desde 1992 al 2000, sobre todo como consecuencia de los errores de la presidencia de Bush padre, presentado como heredero de Reagan pero con políticas erráticas especialmente en lo económico (“No New Taxes” en camapaña, “taxes” al día siguiente de ser Presidente). El último realineamiento del partido Republicano se produce como reacción al Nuevo Partido Demócrata, que se desplazó hacia el Republicano especialmente en política exterior: la presidencia de Clinton fue, a excepción de las Presidencias Demócratas de las Guerras Mundiales, una de las más implicadas en resolver conflictos por el mundo, adoptando la ideología del “excepcionalismo” y el papel de liderazgo de los valores occidentales, herencia directa de las políticas exteriores de la era Reagan

A partir del primer gobierno Clinton, el partido Republicano lucha por reencontrar el favor del electorado. Y vuelve a cuestionarse sus principios. Las “Culture Wars” desde los años 60 han creado en Estados Unidos una fracción en las capas más altas de la sociedad que son francamente críticas con el modelo capitalista en general y con la democracia americana en particular, es la “élite liberal” que es mayoritaria en las universidades, en la cultura, en los medios. Varios Republicanos moderados propugnan cuestionar los valores fundamentales del partido Republicano y aceptar parte de los valores que emanan de estas élites: el fin del “excepcionalismo”, la mayor implicaión del gobierno en resolver problemas sociales, la vuela al “asilacionismo” (o el “fin del imperialismo”, como dicen las élites liberales) … Surge así el “Conservadurismo compasivo”, los “Compassionate Conservatives”, cuyo mensaje viene a ser algo así como “¡Eh, que yo también incremento el gasto social como los Demócratas!”. El partido Republicano ve cómo asciende la corriente de los que mantienen un conservadurismo fiscal, y lo combinan con cierto liberalismo en los valores. Los Republicanos tradicionales que se fortalecieron con Reagan llaman a estos nuevos Republicanos los RINOs (“Republicans In Name Only” – Republicanos solo de nombre), y critican su estrategia. Durante los Gobiernos de Clinton, las dos facciones se enfrentan, y en general los Republicanos tradicionales tienen mayor preponderancia. Newt Gingrich, líder Republicano en el Congreso, los lleva a victorias sucesivas en el Congreso y el Senado. Los Demócratas, con Clinton a la cabeza, revalidan la Presidencia en 1995, para los años 1996 a 2000. Para desesperación del ala más liberal del partido Demócrata, pues Clinton abraza cada vez más políticas sociales y económicas Republicanas.

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(El 4 de Julio es la fiesta nacional estadounidense. El 15 de abril es el último día que la Hacienda Americana marca para entregar la declaración de la renta).

Para las elecciones de 2000, George W. Bush presenta un equipo y un programa construido en torno a propuestas de los “Compassionate Conservatives”, con un fuerte componente de RINOs en su gabinete. En las primarias derrota entre otros John McCain, uno Republicano de largo historial, bastante alienado con las políticas de Reagan, que desde el punto de vista de muchos Republicanos es demasiado dado a llegar a acuerdos con los Demócratas. La plataforma de Bush no propone llegar acuerdos: propone asumir como propios parte de los valores de los Demócratas. Esta es una de las principales diferencias entere McCain y Bush: el primero, sin cambiar de principios, reconoce que puede ser flexible en algunas posturas que sostiene basadas en esos principios, y que eso le permitirá llegar a acuerdos con el partido Demócratas. Bush lo que propone es apropiarse de principios Demócratas para así atraer directamente el voto de aquél partido. McCain dentro del Partido es percibido como demasiado “independiente”. Bush no.

Y gana Bush las elecciones. Con el Congreso y el Senado mayoritariamente Republicanos, no lo tiene nada difícil para poner en marcha su programa de “Compassionate Conservative” en política interior. Y comienza su mandato con una política exterior aislacionista, como reacción a los esfuerzos de Clinton, bien vistos por el mundo, menos bien vistos por los ciudadanos estadounidenses. El fracaso en lograr un acuerdo definitivo de paz entre Israel y los Palestinos fue la puntilla a la política internacionalista de Clinton. Y Bush fue aislacionista. Pocos meses: nueve. Hasta el 11-S de 2001, cuando el mayor ataque terrorista contra Occidente tuvo lugar. La reacción del Gobierno Bush consistió en improvisar una política exterior que combinaba la interior: los Estados Unidos se lanzaban al mundo no por proteger al mundo libre, sino para protegerse ellos solos. Además, con el espíritu RINO en mente, se trataba de conseguir el apoyo internacional antes de actuar (¡qué diferencia con Clinton, que no tuvo necesidad de pedir permiso para salvar a los kosovares de la masacre!). Y además, se trataba de hacerlo de forma rápida y con esfuerzos limitados. El resultado, lo conocemos: fracaso de occidente en apoyar a la primera potencia mundial, fracaso de Estados Unidos en lograr apoyo multinacional en su lucha contra el terrorismo islámico, una guerra quirú
rgica bien conducida en Afganistán, una guerra quirúrgica mal conducida en Iraq, … Un desastre que trajo la política internacional una vez más al centro del debate, y que desprestigió al partido Republicano entre el electorado a partir de 2005, cuando la presencia de las tropas de Estados Unidos en Iraq una vez derrocado Saddam Hussein empieza a presentarse como un fracaso ante la opinión pública. Para su segundo mandato, Bush da bandazos en su política, y genera una nueva división interna en el partido: los que apoyan a Bush completamente haga lo que haga, y los que no aceptan que traspase ciertos límites (Guantánamo, por ejemplo).

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Este es el partido Republicano de hoy, viviendo bajo un peso enorme, el de la peor gestión que ha habido en política exterior desde Jimmy Carter el cacahuetero. Un partido que durante estos últimos cuatro años ha estado a la defensiva, que pierde el control del legislativo entre 2005 y 2006, y que ve cómo el partido Demócrata rescata los argumentos de las “Culture Wars”.  La división en la sociedad estadounidenses entre “liberals” y “conservatives” está ahí. El partido Republicano tiene un cierto despiste sobre qué valores debe defender.

En estas elecciones de 2008, el partido eligió a McCain a regañadientes: era el que menos apoyo tenía (en 2007 estuvo a punto de retirarse de las primarias), pero los otros candidatos tenían el rechazo explícito de alguna de las familias Republicanas. McCain no es un Republicano puro por lo que he comentado antes de su flexibilidad especialmente en las materias sociales. Pero sus mayores enemigos los tiene dentro del partido. Los RINOs ya han comenzado a criticarle. Los más conservadores, también. McCain representa en realidad el futuro del partido Republicano: una evolución del reaganismo que mantiene unos profundos valores de honestidad, compromiso y superación, pero que está convencido que el Gobierno no debe imponer valores ni cultura, y que las “Culture Wars” no deben formar parte del panorama estadounidense, un país fundado en la práctica, no en la utopía. Y en esos aspectos, liderar con el ejemplo.

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Los principios ideológicos generales del Partido Republicano en 2008

Al igual que hicimos con los Demócratas, vamos a esquematizar qué principios ideológicos tienen en general quienes se declaran Republicanos:

  • Bases ideológicas: los Republicanos siguen siendo individualistas, creen que cada persona es responsable de encontrar su propio lugar en la sociedad. El gobierno lo que tiene que hacer es garantizar a cada persona la capacidad de asegurarse las ventajas que la sociedad les ofrece a ellos, a sus familias y a aquellos que son incapaces de cuidarse por sí mismos. Es decir, es responsabilidad de los individuos asegurarse el bienestar, para sí mismos, y para los demás.
  • Papel del Estado: La filosofía republicana está basada en la limitación de la intervención de gobierno como catalizador de la prosperidad individual. El gobierno sólo debería intervenir en casos específicos donde la sociedad no puede actuar con eficacia a nivel individual. Con esta creencia principal de que el destino individual debería estar en las manos del individuo, el poder gubernamental y los recursos del estado deben estar cercanos  al pueblo, a través del los gobiernos de los Estado y de los líderes de cada comunidad, y no centralizados en distantes agencias del gobierno federal. Recuerden que a muchas cuestiones de campaña, McCain da su opinión, y luego matiza que dejaría a los Estados decidir en vez de implantar leyes federales. Esta es la aplicación práctica de esta filosofía descentralizadora e individualista.
  • Economía: los republicanos creen que la libre empresa ha traído crecimiento económico e innovaciones que han sido la base del éxito de Estados Unidos. El gobierno debería ayudar a estimular un entorno donde las personas libremente apliquen sus ideas, y corran el riesgo de equivocarse, pero no debe marcar directrices ni prioridades.
  • Impuestos y Gastos del Gobierno: los republicanos proclaman infatigablemente la necesidad de recortar gasto público y eliminar el derroche. Los republicanos creen que los individuos deben controlar tanto su propio dinero como el su gobierno, y que es el pueblo el que debería autorizar los aumentos fiscales.
  • Seguridad y Política Exterior: los republicanos creen en una defensa nacional fuerte y disuasoria. Ésta debe ser una de las tareas clave del gobierno federal, y esto requiere los militares mejor entrenados, mejor equipados y más eficaces del mundo, por lo que ven con ojos escépticos las constantes reducciones del presupuesto de Defensa en términos relativos (hoy apenas supera el 4% del PIB, cuando hace 30 años era casi el 10%). Ven a América, como única superpotencia en el mundo, como poseedora de la fuerza de carácter necesaria actuar en colaboración, cuando sea posible, y sola cuando necesario, manteniendo este “excepcionalismo” recurrente en la historia americana. Creen que Estados Unidos debe luchar contra el terrorismo en el extranjero a fin de prevenirlo en el propio país.
  • Educación: los republicanos creer que las escuelas deberían ser responsables del progreso de los estudiantes sometiéndolos a evaluaciones y pruebas, que servirán s para identificar las necesidades individuales de cada niño. Estos informes, tanto al nivel de cada estudiante como a nivel de cada centro escolar, deberían ser proporcionados a los padres para asegurar la responsabilidad de los colegios y permitir a los padres tomar decisiones. En general, los Republicanos están a favor de los vales escolares, por lo que el estado, en vez subvencionar nuevo colegios o colegios existentes, dan vales de dinero directamente a los padres para que paguen el colegio que deseen.
  • Inmigración: los republicanos gobernaron durante la mayor parte de las grandes olas de emigrantes, y siempre han hecho gala de que los Estados Unidos se enriquece con los inmigrantes que llegan buscando una mejor vida. En muchos casos los inmigrantes han huido de la violencia y la opresión, y es motivo de orgullo para los Republicanos que hayan elegido los Estados Unidos en busca de la paz y la libertad. Es el mayor argumento en favor de su país: muchos sufren y se sacrifican por alcanzarlo, esperando un mejor futuro para sus hijos en los Estados Unidos. Sin embargo, los Republicanos creen que la carencia de seguridad a lo largo de las fronteras del país ha contribuido al flujo del narcotráfico, a la proliferación de la violencia de bandas organizadas, y al trabajo forzada y esclavitud de los más de 50 000 mujeres y niños de países extranjeros que anualmente entran ilegalmente en el país de manos de traficantes de seres humanos. Los republicanos creen que en Estados Unidos es un país que respeta y exige respeto a las leyes, por lo que las políticas de inmigración deben ser respetadas, y deben hacerse más seguras las fronteras para asegurar la seguridad de los ciudadanos. En general tienen una visión restrictiva de la inmigración ilegal, y creen que no deben ofrecerse todos los servicios del estado a los inmigrantes ilegales si bien están abiertos a ofrecer un camino hacia la ciudadanía a los inmigrantes ilegales presentes en el país, que son unos 12 millones. Por ejemplo, la Gobernadora Palin sostiene este compromiso de legaliza de alguna forma a los ilegales.

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Las corrientes dentro del Pensamiento Conservador en 2008

En la entrada sobre el Partido Demócrata, terminé describiendo las principales corrientes dentro de partido en 2008. El partido Republicano es más complejo, resultado de la evolución de un partido tremendamente progresista en materias sociales (emancipación de los esclavos), desconfiado ante las grandes empresas, a la vez que profundamente respetuoso con la libre empresa, y aglutinador de la mayor parte del ámbito conservador en estos momentos. Pero dentro del los conservadores sí hay muchas corrientes. Todas están más o menos incluidas en el partido Republicano, aunque también llegan al Demócrata.

  • Conservadores “liberales económicos”: el pensamiento conservador únicamente en el ámbito de la economía. Son los partidarios del liberalismo económico de Adam Smith, que los simples equiparan al laissez faire. Defienden que el Estado es ineficiente y torpe en la ordenación de la economía, y que solamente debe intervenir en casos extremos. Defienden el “gobierno limitado”. Dado que los principios del liberalismo económico son los que han inspirado a los Estados Unidos desde su fundación, el término “conservador” a secas se entiende en Estados Unidos como los que quieren “conservar” la tradición de que el liberalismo económica siga vigente. Es decir, un “conservador” americano es un “liberal” europeo.
  • Liberales conservadores: son los más moderados del campo liberal. En el partido Demócrata comentamos que eran sobre todo personas que eran Conservadores Fiscales y/o Conservadores Sociales. Los liberales conservadores suelen mantener posturas de programa conservadoras (menos gasto público) con posturas de valores liberales (aprobación del derecho al aborto).
  • Libertarios: los libertarios por definición aborrecen todo lo que tenga que ver con el Estado. Los libertarios Demócratas eran prácticamente laicos, por decirlo llanamente: creían en la separación de Religión y Gobierno. Los Libertarios Conservadores no se meten en los “valores”, simplemente quieren que el Gobierno les deje en paz. Algunos han llegado a plantearse la objeción fiscal. Los extremistas libertarios son los locos que viven en algunos lugares apartados de los núcleos urbanos como si fuesen zonas “independientes” dentro de los Estados Unidos, y se niega a pagar un solo impuesto.
  • Conservadores culturales o sociales: son aquellos que, independientemente de sus posiciones en materia económica o fiscal, creen que deben mantenerse sin cambios la moral y costumbres tradicionales del país. Por ejemplo, fueron los que más se opusieron en el Reino Unido al cambio desde el Sistema Imperial de medidas al Sistema Métrico. En general, mezclan algunas de sus creencias con los conservadores religiosos.
  • Conservadores religiosos: pues, claramente, los que rigen su comportamiento y valores morales de acuerdo con los mandamientos y dogmas de las religión, fundamentalmente cristiana, y fundamentalmente no organizada o católica. Por ejemplo, se oponen al aborto, a reconocer el matrimonio homosexual, aunque se mezclan también diferentes tendencias: por ejemplo, los católicos ven peor el derecho a llevar armas. Con el componente religioso, se parecen mucho a los conservadores sociales.
  • Conservadores fiscales: probablemente la mayor corriente entre los conservadores estadounidenses y entre el partido Republicano, son la actualización de los Conservadores “liberales económicos”. Son abogados de la reducción del gasto público y defensores del “gobierno pequeño”. Dado que dan por sentado que el liberalismo económico está para quedarse, no es su prioridad defenderlo y fomentarlo: su prioridad es que el Estado gaste cada vez menos. Así, no es raro encontrares a conservadores fiscales que no defiendan el libre comercio, algo que sin duda haría un Conservador “liberal económico”. Pero las palabras “conservado fiscal” son prácticamente un sinónimo de “conservador liberal económico”.
  • Conservadores en política exterior: son los nuevos “excepcionalistas”, sobre todo a partir de los sucesos del 11-S. La política exterior de los Estados Unidos es decisión y responsabilidad de los Estados Unidos, y no fruto del consenso son los aliados. Es la corriente también predominante en el partido Republicano en este aspecto: si puedo hacerlo con apoyo, mejor, pero si no es posible, lo hago solo. La divisa de McCain para estas elecciones era clara: “Country First”, mi páis antes que nada.

Lo que los críticos de … de todo (de Estados Unidos, del ,Liberalismo económico, de la política exterior del Gobierno Bush, de los movimientos conservadores sociales, …) lo que no era relativismo socialdemócrata llama”neoconservadurismo” era inicialmente un Conservadurismo “liberal en lo económico”, que no era “neo”, era el de siempre. Luego incorporó la parte de política exterior. Y luego, ya no se sabe qué es. Los que se llaman a sí mismos “neocon” lo hacen más por fastidiar a los socialdemócratas y liberales estadounidenses que otra cosa. Por ejemplo, nuestro amigo BUUUUURRRRNING HOT, que se define como el “Principal Neocon Malayo”. Y que, por cierto, dice hoy mismo que “el mundo puede todavía sobrevivir a estas elecciones”, porque cree que McCain todavía puede ganar.

Algunas curiosidades sobre el partido Demócrata y el Republicano

  • Como ya he contado, el símbolo del partido Demócrata es un asno, ya que así llamaban sus adversario a Andrew Jackson, allá por 1828, y así apareció representado el partido en una viñeta de 1837. El partido Republicano está representado por un elefante, por una viñeta de 1874 que representó así al “Voto Republicano”, arrasando al asno Demócrata

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Como ven, el Partido Republicano es un cajón de sastre de muchas ideas y valores juntas. Es la consecuencia de poner a las personas por encima del grupo, y de ser el partido que más ha defendido la libertad de cada uno para decir y hacer lo que piensa y quiere.

Curiosidades políticas estadounidenses

In Curiosidades, Obama on octubre 30, 2008 at 12:15 am

“Obama es el sucesor de Martin Luther King” … ¿es que están de broma?

Enric Sopena hoy mismo el que se une a la retahíla de periodistas que vinculan al Senador Barack Obama con el Doctor Martin Luther King. En un artículo lleno de errores de hecho, y con muestras de evidente desconocimiento no ya de la historia de los Estados Unidos, sino de las más básicas reglas de traducción, Sopena escribe frases como éstas:

Parks fue detenida, procesada y sentenciada como consecuencia de su “conducta desordenada”

Pues no, Sr. Sopena, fue detenida por “Alteración del Orden Público” que es como se traduce “disorderly conduct”. Claro que a lo mejor no es un error, porque -lo he probado con tres personas- suena mucho más macabro “conducta desordenada”, parece que se interpreta como que Parks fue acusada de estar loca por no ceder el asiento a un blanco. Solo el Sr. Sopena sabe si es que no traduce bien.

Seguimos con las frases que piden mármol:

dijo Luther King. En 1965 recibió el Premio Nobel de la Paz. Tres años más tarde lo asesinaron. Ahora uno de sus hijos –Obama- es probable que se convierta en el primer presidente negro de EEUU.

Me imagino que pone “hijos” en cursiva no solo porque no es hijo natural, sino porque el Sr. Sopena seguro que sabe que …

Esperen, que el final del artículo dice algo más:

Obama representa un centro izquierda moderado e incluso tal vez pusilánime. Pero al lado de los núcleos más duros de la derecha republicana, que encarna un tipo como Bush, los demócratas son la única esperanza posible para que tanto el sueño de Luther King como otros muchos sueños se hagan realidad. ¡Ojalá Obama sea presidente! ¡Ojalá no lo maten!

Pues no, parece que el Sr. Sopena no lo sabe. Bueno, no se desconsuelen. No está solo. Uno de los intelectuales más leídos del pasado siglo XX dice también:

… ha comparado a Obama con líderes norteamericanos como Malcom X y Martin Luther King y se ha sorprendido de que aún no haya corrido su misma suerte, el asesinato, como todos los “que albergaron sueños de igualdad y justicia en décadas recientes”, ha señalado.

Bien, el intelectual al que me refiero, que piensa de forma parecida al Sr. Sopena, es Fidel Castro.

Para el Sr. Sopena, y para el Sr. Castro, esta entrada. Lo que parece que ambos ignoran es algo que con muy poquito interés por las historia y la política estadounidense sabe cualquiera. Y es que, y dejo que la imagen hable por sí misma …

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Sí. Martin Luther King era Republicano.

En los años 60, todavía la inmensa mayoría del voto negro era favorable al Partido Republicano. Por varios motivos. El primero, porque el Partido Republicano fue un partido que se fundó en 1854 con el fin único de luchar contra la expansión de la esclavitud en Estados Unidos, y con Abraham Lincoln como uno de sus fundadores. Ha sido el partido antiesclavista por antonomasia, el que luchó desde su inicio a favor de los derechos civiles y la emancipación de los negros. Mientras que el partido Demócrata tuvo dos alas, siendo la esclavista sureña la predominante durante el tercio central del siglo XIX -durante la era llamada Tercer Sistema de Partidos- y hasta los años 60 del siglo XX. Como dice Frances Rice, prominente negro Republicano de Florida y Presidente de la National Black Republican Association (Asociación Nacional Negra Republicana), los Demócratas han sido históricamente el partido de las 4 eses: eSclavismo, Secesión, Segregación y Socialdemocracia.

Vean un ejemplo estadounidense de sometimiento de la historia a la política. Esta viñeta, que imagino el Sr. Sopena y el Sr. Castro firmarían, nos presenta al Senador Obama respaldado, ni más ni menos, que por Abraham Lincoln y Martin Luther King.

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Viñeta tomada de About.com

Repasemos la historia.

El partido Demócrata dominado por los sureños esclavistas gobernaba los estados que se separaron del resto de la Unión iniciando al Guerra Civil, lucharon durante cuatro largos años para mantener la esclavitud, enfrentados a los estados del Norte que estaban bajo el gobierno del Presidente Republicano Abraham Lincoln, quien firmaría las leyes que emanciparon a los esclavos negros durante la Guerra.

Y una vez derrotados los estados del Sur, siendo todavía mayoritario el sentimiento esclavista en el Sur, en aquellos Estados los Demócrata siguieron siendo mayoría, y aprobaron y mantuvieron las infames Leyes “Jim Crow” y los “Black Codes” que iniciaron la discriminación feroz.

Fue el Partido Republicano el que impulsó y aprobó las siguientes enmiendas a la constitución:

  • Décimo tercera, emancipando a los esclavos negros y dándoles la libertad efectiva
  • Décimo cuarta, otorgando la ciudadanía a todos los esclavos emancipados
  • Décimo quinta, otorgando el derecho al voto a todos los esclavos emancipados

Fueron los Republicanos quienes aprobaron las primeras leyes sobre Derechos Civiles en los años 1860, incluyendo la Ley de Derechos Civiles de 1866 la Ley de Reconstrucción de 1867, que impulsaban la reforma de los gobiernos de los estados del Sur con el fin de dar igualdad de oportunidades a los negros.

Fueron Republicanos quienes tras la Guerra Civil comenzaron a fundar los hoy llamados Historically Black Colleges and Universities, instituciones educativas para la comunidad negra.

El primer Senador negro fue elegido en 1870, Hiram Revels, Republicano por Mississippi.

El primer Congresista negro fue Joseph Rainey, en 1870, Republicano de Carolina del Sur, reelegido cuatro veces.

El primer Gobernador negro de un estado fue P. B. S. Pinchback, en 1872, Republicano de Louisiana (aunque solamente estuvo 30 días).

Fueron Demócratas quienes fundaron el Ku Klux Klan que aterrorizó y linchó a los negros del Sur. Fueron los Demócratas, dependientes de ese voto agrario del Sur, quienes se opusieron a la aprobación de todas y cada una de las leyes para proteger y promocionar los derechos civiles de las minorías durante los años 1860, y todavía lo hicieron durante los años 1950 y 1960.

Fue Woodrow Wilson, Presidente Demócrata, el que reintrodujo en la década de 1910 la segregación en el Gobierno, despidiendo a multitud de funcionarios negros.

En 1948, el Presidente Demócrata Harry Truman firmó un Decreto ley que eliminaba la segregación racial en el ejército … que realmente consiguió que se a
probase y finalmente llevó a cabo Dwight Eisenhower, el victorioso General que liberó Europa.

Fue el político Republicano Dwight Eisenhower, el General devenido en Presidente, quien nominó como candidato a la Presidencia del Tribunal Supremo al Juez Earl Warren, quien a su vez fue el que presidió en 1954 el caso “Brown vs Board of Education” (“Brown vs Comité de Educación”) que declaró ilegal la segregación en los colegios. Y fue Eisenhower quien en 1957 impulsó la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, ley contra la que votó John Fitzgerald Kennedy como Senador. Fue Eisenhower quien  no dudó en enviar tropas federales a Arkansas para acabar con el bloqueo de los gobernadores estatales que impedía la entrada de niños negros a los colegios de blancos.

Fue el Senador Republicano por Illinois (como el Senador Obama) Everett Dirksen el que impulsó grandes paquetes legislativos sobre Derechos Civiles en 1957, 1960, 1964 y 1965. La ampliación de la Ley de Derecho al Voto de 1965 fue redactada por Dirksen, igual que la Ley de Derechos Civiles de 1968 que impedía que la discriminación racial en la compraventa de viviendas.

Porque durante los años 1960 Martin Luther King se enfrentó no a los blancos, sino a los blanco Demócratas que gobernaban en el Sur y bloqueaban el acceso a los colegios segregados a los niños negros enviando policías estatales.

La marcha a Washington que emprendió el, Dr. King siendo Kennedy ya Presidente, fue organizada por A. Philip Randolph, otro Republicano negro. Y Kennedy se opuso a ella, tanto, que su hermano Robert Kennedy, como Fiscal General (Ministro de Justicia), hizo que el FBI investigase al Dr. King e interviniese sus teléfonos y grabase sus conversaciones.

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En marzo de 1968, el Dr. King salía de Memphis, Tennessee, tras el estallido de disturbios por el asesinato de un joven. El Senador Demócrata y miembro del Ku Klux Klan Robert Byrd dijo de King que era un provocador de problemas, que huía como un cobarde. El 4 de abril, el Dr. King fue asesinado.

El presidente Demócrata Lyndon Johnson no habría tenido apoyo suficiente en las Cámaras Legislativas para que se aprobasen sus Leyes de Derechos Civiles sin los votos Republicanos, ya que muchos Demócratas votaban sistemáticamente en contra.

Fueron Republicanos quienes fundaron la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP – Asociación Nacional para la Promoción de la Gente de Color) y las políticas de Discriminación Positiva con el Plan Filadelfia del Presidente Nixon, que fue el primero en establecer plazos y objetivos a cumplir para la integración de los negros.

Los “Dixiecrats”, los Demócratas del Sur tradicionalmente racistas, no se volcaron masivamente al partido Republicano tras los años 60. Aparte del ya mencionado Robert Byrd, que todavía está en activo y tiene el récord de antigüedad, y que sigue siendo Demócrata, Ernest Hollings ha sido Senador hasta 2005. Cuando de 1959 a 1963 fue Gobernador de Carolina del Sur, firmó una Ley por la cual la bandera de la Confederación ondearía en la capital del estado para conmemorar el centenario de la Secesión.

El cambio en el voto negro de Republicano al Demócrata se fraguó a finales de los 60 y principios de los 70, como resultado de la estrategia del Partido Republicano de intentar integrar la masa de voto blanco en el Sur, estrategia inicialmente brillante, impulsada por Richard Nixon. Lo cierto es que no ha funcionado muy bien: Georgia no ha sido Republicana hasta el 2002, Lousisiana es Demócrata todavía, y Arkansas estuvo gobernada todavía en los años 80 por el futuro presidente Clinton, Demócrata de toda la vida. Esta estrategia, sumada al programa cada vez más intervencionista y más repartidor de subvenciones de los Demócratas, acabaron provocando el vuelco del voto negro desde su partido tradicional al partido que había defendido en el pasado su situación de sometimiento.

Todavía recientemente, nos encontramos con cosas como las siguientes:

  • Fue en un gobierno Republicano, el primero de George W. Bush, cuando un negro llego por primer vez al puesto de Secretario de Estado, el General Colin Powell.
  • Powell fue sucedido por Condoleeza Rice, la segunda mujer en ocupar el puesto, tras Madeleine Albright, y la segunda persona negra.

El Senador Obama se ha presentado como un político nuevo, que ha superado las políticas y discursos basados en la raza. No vivió prácticamente la lucha por los Derechos Civiles, y es probablemente así. Y por eso es poco creíble que se enfunde en el manto de la raza para protegerse de los ataques de campaña: los críticos con Obama son racistas, si pierde las elecciones será por el racismo latente, no debemos dejarnos asustar por los mensajes del miedo, no puedo renunciar al reverendo Wright como no puedo renunciar a mi raza … Para ser un candidato post-racial la palabra raza sale constantemente en sus mensajes.

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Los periodistas europeos, en general por ignorancia y en varios casos por maldad, eliminan la historia de los dos Partidos mayoritarios en Estados Unidos de sus análisis. Y presentan a sus audiencias una imagen esquemática de paradigmas irracionales y prejuicios sentimentales. Como Obama es negro, es heredero de King. Pues no. El Dr. King tendría con él en común la defensa de los derechos civiles y un profundo sentido de pertenencia a la comunidad negra, pero el Dr. King no era un “liberal”, era, derecho civiles aparte, un “conservador” como la copa de un pino, probablemente más próximo a la Gobernadora Palin que al Senador McCain. Y un personaje de una estatura que hace microscópico al ya pequeño Obama. El Dr. King será unánimemente un modelo a seguir para todo el mundo. El Senador Obama será, como un Malcolm X más, ejemplar solo para una parte.

El Senador Barack Obama no es el sucesor de ninguno de los grandes hombres que hemos citado antes. Solo le une a ellos el color de su piel. Le unen más cosas a Malcolm X, por ejemplo, que no era precisamente amigo de Martin Luther King. Cuya sobrina, por cierto,  ha dicho que Obama y el Dr. King no tienen nada en común.

Curiosidades políticas estadounidenses: Demócrata vs Republicano

In Curiosidades on octubre 18, 2008 at 1:57 pm

¿Qué es un Demócrata? ¿Qué es un Republicano? ¿Qué es un liberal? ¿Qué es un conservador?

Muchos medios de comunicación españoles convierten en teorema demostrable las siguientes ecuaciones:

  • Demócrata = socialista
  • Republicano = conservador

Es un ejercicio de enorme esfuerzo intelectual. Simplificando cientos de años de historia y evolución ideológica en cuatro palabras. Lo más grave, desde mi punto de vista, es que además de esta simplificación se recoge constantemente en los medios la traducción de nivel preescolar de “liberal” (en inglés de Estados Unidos) por “liberal” (en español), y de “conservative” por “conservador”. La estulticia de traducir las palabras buscando homofonías es perdonable, la contribución que con ello se hace a confundir y deformar la realidad política estadounidense es decepcionante.

El partido Demócrata hasta la Guerra Civil Americana 

El partido Demócrata estadounidense es el único de los dos grandes partidos que tiene sus orígenes en los mismísimos orígenes del país. Inicialmente se llamó Partido Demócrata – Republicano, y fue creado por Thomas Jefferson y James Madison como oposición al Partido Federalista de Alexander Hamilton. Hamilton quería crear un gobierno central fuerte, un banco nacional, y dotar al país de solidez financiera y prestigio económico internacional mediante la gestión de las deudas de la Guerra de Independencia a través de Deuda Pública. Los Demócratas deseaban un modelo descentralizado, con un papel muy reducido del gobierno central y más amplio de los gobiernos de cada uno de los estados de la Unión, y en el que la Constitución fuese seguida al pie de la letra. Los Federalistas, que creían en una cierta profesionalización de la política y eran tenidos por “aristócratas”, los Demócratas se apoyaban en las clases más populares, y pronto fue el partido de los agricultores y terratenientes, especialmente en los estados del Sur.

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Fue con Andrew Jackson, tras 1820, cuando el partido encontró su verdadera vocación como gran partido nacional con el modelo “profesional” de la política. El Partido Federalista desapareció, y sus sucesores fueron en parte el Partido Whig y el Partido Republicano. El partido Demócrata tenía ya su base sólida en los estados del Sur, seguía defendiendo a los estados individuales frente al Gobierno Central, y sus votantes seguían siendo principalmente agricultores, reforzados por las nuevas oleadas de trabajadores católicos que llegaban a las ciudades como inmigrantes desde europa. Seguían oponiéndose a las grandes políticas fiscales de construcción pública y expansión de la industria.

Fue con Jackson cuando por primera vez el asno se convirtió en símbolo del partido, después de que en campaña su contrincante le llamase “burro” y la prensa hiciese viñetas al efecto.

En la década de 1850, la cuestión esclavista se situó en el centro del debate político. El Partido Demócrata defendió mayoritariamente el esclavismo, de acuerdo con su base electoral sureña fundamentalmente agraria. Estallada la Guerra Civil americana, la inmensa mayoría del Partido Demócrata fue la espina dorsal del Gobierno de la Confederación, y quedó asociado por siempre ya como el Partido Pro-Esclavismo.

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El Partido Demócrata desde 1865 a 1910

Esta posición les costó el poder acceder la presidencia de los Estados Unidos una vez terminada la Guerra Civil. El candidato Demócrata fue derrotado en las elecciones de forma continuada hasta los años 1880. Grover Cleveland fue elegido Presidente en 1884, como abanderado de una plataforma que transformaba la ideología primitiva del partido: Cleveland y sus Bourbon Democrats representaban el ala más “moderada” del partido, favorables al capitalismo industrial, a los intereses de los bancos y de las compañías ferroviarias que estaban desarrollando las infraestructuras del país, al libre comercio, y al aislacionismo. El partido seguía teniendo una fuerte base agraria también, y las dos facciones lucharían entre sí para definir el ideario del Partido en el futuro.

Tras la crisis económica de 1893, el Partido Demócrata volvió a perder la Presidencia durante un largo período de tiempo. Su ideología se enriqueció con las aportaciones del movimiento Progresista estadounidense, los Progressives, cuyas ideas fueron tomadas en parte tanto por el Partido Demócrata como por el Republicano. De forma muy esquemática, el pensamiento Progresista creía en la capacidad de la ciencia, la industria, y la dirección acertada de los gobiernos para transformar y cambiar la sociedad y conseguir la felicidad de la Humanidad. Creían en el avance continuo de la sociedad, la protección de los débiles y las justicia social, la vigilancia de los monopolios y las grandes empresas, … Todo ellos desde un apoyo sin condiciones a la herencia de la Revolución Industrial, y apoyándose en ella, no como las corrientes europeas marxistas y anarquistas que pretendían su eliminación.

El Partido Demócrata desde 1910 hasta 1950

Consecuencia en general de la casi desintegración del Partido Republicano en los años 1910, el Partido Demócrata recuperó la Presidencia con Woodrow Wilson en 1912. Wilson, en quien algunos se han empeñado en ver al abuelo de Carter, compartía con éste un idealismo en política exterior que retrasó la entrada de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial hasta que el famoso “Telegrama Zimmermann” presentó a los estadounidenses con un intento alemán de llevar la Guerra a sus fronteras a través de México. Fracasó en su posterior intento de crear un mundo en paz gobernado por la Liga de Naciones, precedente de la ONU. El fracaso se hizo patente cuando a los 21 años de finalizada la Primera Guerra Mundial, comenzó la Segunda Wilson era un reformista Progresista, e introdujo una primera tanda de legislación social, incluyendo la que daba el derecho al voto a la mujer mediante una enmienda constitucional.

En los años 1920, el Partido Demócrata seguía teniendo dos almas. Seguía teniendo una mitad sureña y segregacionista, con fuertes prejuicios contra la minoría negra de los estados. Y por otra parte tenía un creciente componente de Progresistas que verían al Estado como herramienta de cambio en la sociedad.

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Perdida la Presidencia en 1921, los Demócratas retornarían a la Casa Blanca de la mano de Franklin Delano Roosevelt, en 1932 el Gobernador de Nueva York que pudo presentar un programa
de recuperación económica tras el Crack de 1929 y el inicio de la Depresión. Roosevelt desplazó la ideología mayoritaria del Partido desde un apoyo al “liberalismo económico” de poca intervención del Estado en la Economía, a lo más parecido al Socialismo que ha vivivo nunca Estados Unidos. El New Deal de Roosevelt supuso la mayor acción intervencionista del Estado en toda la historia del país. Los paquetes de legislación social, las “sopas de letras” de agencias estatales encargadas de intervenir y supervisar los mercados, el astronómico incremento del gasto público, fueron la herencia del New Deal, junto con el retrasar la recuperación económica varios años. Roosevelt no podía prever que sus acciones iban a causar más perjuicios que beneficios, y menos podía nadie creer que una parte fundamental de sus pilares se sostendría … hasta el día de hoy. Es gracias a las sucesivas presidencias de Roosevelt que los mercados de la vivienda y financieros de Estados Unidos son de los más intervenidos del mundo, es por legislación de esta época que se crea una cultura de “dependencia” del Estado antes prácticamente inexistente, y fueron frutos del New Deal la potenciación del poder de los sindicatos, la creación de la Seguridad Social, y el incremento ya definitivo de los tipos del Impuesto de la Renta (Income Tax). Vean su evolución:

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Tengamos en cuenta que desde 1941, los Estados Unidos entran en la Segunda Guerra Mundial, y que, de todas formas, ya estaban colaborando con el esfuerzo aliado. Pero fueron los mayores incrementos habidos hasta entonces. Ni el tipo mínimo ha vuelto jamás a estar por debajo del 10%, ni el máximo ha vuelto a bajar del 31%.

Y, por supuesto, inició la creciente participación del estado en la economía. El país más capitalista del mundo tiene hoy una proporción de Gasto Público como porcentaje del PIB similar al máximo que alcanzó durante la Presidencia Roosevelt.

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Para este programa de Cambio Social, Roosevelt buscó en el Partido Demócrata a grandes los grupos que lo apoyaron: sindicatos, agraristas del sur, y especialmente minorías (católicos y judíos). Y por primera vez, la dirección del partido incorpora mayoritariamente a élites de ideología “liberal”.

Los intentos de Roosevelt de dominar al Tribunal Supremo sacaron a la luz las divisiones todavía existentes en el Partido Republicano, al oponérsele su propio Vicepresidente. Los Demócratas más “conservadores” seguían teniendo peso dentro del partido. Fue a partir de los gobiernos de Roosevelt que los oponentes a las grandes acciones de ingeniería social del Estado pasaron a llamarse “conservadores”, fuesen tanto del Partido Demócrata como del Republicano.

Truman, sucesor de Roosevelt, puso en evidencia también las divisiones del Partido, al mantener una postura de fuerte resistencia a la cada vez más poderosa  Undión Soviética basada en un feroz anticomunismo. Parte del partido no compartía este anticomunismo, otra parte era profundamente aislacionista como consecuencia del esfuerzo de la Segunda Guerra Mundial, y unos pocos apoyaron a Truman en su postura. Entre ellos un joven actor Demócrata llamado … Ronald Reagan.

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El Partido Demócrata desde 1950 hasta 1980

Tras perder la Casa Blanca con la llegada de Eisenhower, debido en parte a las inconsistencias que se percibían en las posiciones en política exterior entre los Demócratas, los dirigentes más “liberales” del partido crearon el Democratic Study Group (Grupo de Estudios Demócrata) como “granja de ideas” para contrarrestar la creciente influencia del movimiento “conservador”. Este fue el inicio del movimiento de voto de los estados del Sur, tradicionalmente Demócrata. hacia el Partido Republicano. Las cuestiones de segregación racial seguían siendo importantes, pero un Presidente Republicano había hecho mucho por los Derechos Civiles. Ahora muchos votantes tradicionales del Partido Demócrata percibieron que el partido efectivamente apostaba por una clara identificación ideológica que les resultaba extraña. Parecía que el Partido buscaba la uniformidad de pensamiento.

Durante los años 1960, John F. Kennedy y Lyndon Johnson recuperaron la Casa Blanca y mantuvieron puertas afuera una política exterior de contención de la Unión Soviética, e internamente potenciaron aún más la legislación garantizando y extendiendo los Derechos Civiles, alienando todavía más a los votantes sureños tradicionales. De forma alternativa, el voto negro en estos estados, antes mayoritariamente Republicano, se vuelve gradualmente Demócrata. Al fin y al cabo es este partido el que más legislación sobre asistencia a los más desfavorecidos pasó durante el New Deal, y prosiguió legislando sobre Derechos Civiles. La apuesta por convertirse en los abanderados de la causa de los Derechos Civiles era un curioso y valiente cambio para el partido Pro-Esclavista de toda la vida.

El resultado de esta traslación de voto lo vivimos hoy: la mayoría del voto negro en Estados Unidos es para el partido Demócrata, y la mayoría de los Estados del Sur vota en general Republicano. Los antiguos “Dixiecrats” (Demócratas conservadores del Sur) eran -perdonen el neologismo- “Dixiepublicans”.

Perdida la Casa Blanca a finales de los 1960, para desgracia del Partido, de los Estados Unidos, y del Mundo Libre en general, la recuperaron en 1977 instalando en el puesto a Jimmy Carter, un hombre sin duda bueno, y que seguramente es un magnífico compañero de dominó, pero que, hasta que evaluemos el probablemente exitoso intento de George W. Bush, ocupa el lugar de honor en el apartado “Presidentes Prescindibles desde 1900”.

Durante estos años, la acción política estuvo fundamentalmente condicionada por la política exterior: la ofensiva Soviética en los frentes diplomático, militar, y cultural; las guerras árabe-israelíes;  el terrorismo árabe y palestino; la crisis del petróleo; … Ante ofensivas anti-occidentales en todos los frentes, la bondad de Carter y su amor al prójimo le ganaron un lugar en el Cielo, pero no en el corazón de los estadounidenses. Carter tampoco obtuvo grandes apoyos durante su gestión dentro de su partido. Era alguien ajeno a las élites dirigentes del partido, y no parecía lo suficientemente “liberal”.

El Partido Demócrata desde 1980 hasta 2000

El desastre que supuso para el Partido Demócrata la Era de Reagan durante los años 1980 les llevó, con inteligencia viendo los resultados, a reinventarse para afrontar un fin de siglo de una nu
eva forma.  Eliminada la utopía soviética, el Partido Demócrata volvió a redefinirse en políticas interiores. Para ello, hizo lo que más podía atraer nuevos votos: acercarse al Partido Republicano, volviéndose mucho más moderado en sus políticas sociales y económicas. Precisamente gracias a la economía Bill Clinton recupera la Casa Blanca para el partido, y pone en marcha políticas moderadas o francamente conservadoras, asume un intervencionismo en asuntos exteriores que supone de facto aceptar que los Estados Unidos son líderes de un concepto de Civilización Occidental que puede crear el bien en el mundo, y consigue recuperar los votos de muchos “Demócratas de Reagan” que habían abandonado al partido en los 1980. La presidencia de Clinton, y las posiciones mayoritarias en el Partido en estos años 1990, fueron más próximas a las tradicionales de los Republicanos que las tradicionales de los Demócratas. De hecho, la élite dirigente del partido no siempre vio con buenos ojos estas acciones, y la facción “liberal” veía este desplazamiento al centro como una especie de “traición” a los valores del Partido. Pero les permitió ganar dos veces la Presidencia.

El Partido Demócrata actual

En los años 2000, el discurso político se desplaza de nuevo a la política exterior. El partido Demócrata no consigue un discurso unitario y claro. El horror de las Presidencias de George W. Bush les ha brindado la oportunidad de presentar otra vez el discurso más “liberal”, habiendo quedado ya en 2008 aparcada la alternativa Clinton. El Partido sigue teniendo dos almas: una dirección mayoritariamente “liberal” y una base con un importante número de electores más “conservadores”: por ejemplo, negros e hispanos suelen defender posturas muchos más conservadores que los votantes blancos de las Costas Este y Oeste y las ciudades de los Grandes Lagos.

Los principios ideológicos generales del Partido Demócrata en 2008

A riesgo de ser demasiado simplificadores, podemos identificar varias ideas mayoritariamente aceptadas por quienes se declaran a sí mismos Demócratas.

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  • Bases ideológicas: los Demócratas creen que es responsabilidad del Gobierno cuidar a todas las personas, aun si esto significa renunciar a algunos derechos individuales y/o limitar la capacidad emprendedora de las personas y la iniciativa. (Por ejemplo, hacer obligatorio el seguro médico, no permitir a los padres elegir colegio para sus hijos, …)
  • Papel del Estado: las administraciones de Partido de demócrata han insistido desde el New Deal en la centralización de poder en Washington D.C., buscando mayor legislación federal en vez de legislación estatal. Los demócratas han favorecido intervenciones de nivel federal antes que soluciones basadas en la comunidad que tiene los problemas. Esta visión ha creado un cuerpo legislativo federal y unas agencias de supervisión dirigidas por funcionarios, próximos al centro de toma de decisiones, lejanos del centro donde están los problemas.
  • Economía: los demócratas creen que el individuo está en general desprotegido ante la complejidad del mundo de la economía. Creen que las decisiones de las empresas deben ser supervisadas, cuando no directamente dirigidas, por funcionarios del gobierno, y otorgan un mayor papel a los sindicatos.
  • Impuestos y Gastos del Gobierno y papel del Estado: los demócratas creen que el gobierno es un agente de cambio, no un mero gestor, y por lo tanto sabe lo que es el mejor para las personas. Volviendo a la visión de un estado central poderoso, creen que los funcionarios federales entienden mejor las necesidades de un región o comunidad que el ayuntamiento o gobierno del estado en particular. Por ello, el gobierno federal deberían definir la carga tributaria necesaria para cumplir con sus obligaciones, lo que suele suponer incrementos de impuestos.
  • Seguridad y política exterior: los demócratas creen que la seguridad verdadera se consigue mediante la negociación con naciones extranjeras, volviendo al idealismo wilsoniano tras la postura más ferrea de la presidencia Clinton. Los demócratas creen que los Estados Unidos deben implicarse más en organismos internacionales, y no actuar como Superpotencia, acordando con otras naciones qué hacer antes de actuar.
  • Educación: los demócratas están en contra de las pruebas de control de nivel de los colegios, para saber cuáles son mejores o peores. Y no apoyan la libre elección de colegio. Lo que debe considerarse el nivel adecuado lo definen los profesores y  sus sindicatos, no las asociaciones de padres.
  • Inmigración:  los demócratas defienden que como única superpotencia mundial, es una obligación fundamental para los Estados Unidos proporcionar ayuda incondicional a los ciudadanos de otras naciones. Los demócratas creen en las fronteras abiertas, la amnistía incondicional para la inmigración ilegal, y en la modificación de las leyes para proporcionar asistencia médica y social no crítica (más allá de la asistencia de urgencias) y formas legales de identificación a los ciudadanos extranjeros.

Las corrientes dentro del Partido Demócrata en 2008

Dentro del Partido Demócrata se identifican al menos cuatro grupos ideológicos, caracterizados por las diferencias puntuales que tienen sobre algún aspecto ideológico:

  • “Liberales”, en sentido estadounidense: en Estados Unidos, un “liberal” o “liberal en aspectos sociales” es un heredero de las teorías de los Progressives sobre la capacidad del gobierno para cambiar la sociedad. Según un estudio del Pew Research Center son casi la mitad de los votantes Demócratas. Creen en la diplomacia antes que en la acción militar, en el matrimonio homosexual, en el aborto libre, en la experimentación con célculas madre y embriones, en el papel secundario de la religión en la vida pública, en limitar el uso de armas, en la inmigración sin barreras, en el multiculturalismo y la aceptación de todas las culturas como “iguales”, creen en la intervención del estado en la economía, se oponen al libre comercio y miran con sospecha la globalización, y son fuertes defensores del medio ambiente.
  • Libertarios: se oponen al control sobre el derecho a llevar armas (contrariamente a los “liberales”), y al proteccionismo, y también al excesivo gasto social. Pero creen en la estricta separación de la religión de la vida pública, y son grandes defensores de los derechos civiles. Como ven, tienen muchos puntos en común con los Republicanos.
  • Conservadores: herederos casi todos de los Demócratas del Sur, son dos grandes grupos. Los Conservadores Fiscales se oponen al incremento del gasto público y el estado del bienestar. Los Conservadores en aspectos Sociales son un grupo de votantes Demócratas que dan más importancia a la religión, y se oponen claramente al aborto.

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  • Centristas: son p
    arecidos a los conservadores, sin darle tanta importancia a aspectos sociales. Apoyan una política exterior fuerte, y la reducción del gasto público.

Una presidencia Demócrata y un Congreso Demócrata a partir de 2009

El temor que albergan muchas personas es que para la próxima presidencia el Partido Demócrata esté volviendo a una Política Exterior de Carter con una Política Interior de Roosevelt. El resumen de lo que puede ocurrir según el Wall Street Journal:

  • Cobertura sanitaria universal, financiada con incrementos cada vez mayores de impuestos
  • Mayor intervencionismo en la economía, contribuyendo a retrasar la recuperación de la presente crisis
  • Supremacía de los sindicatos, otorgándoles por ley poderes que de hecho pueden bloquear la actividad de pequeños empresarios
  • Impuestos mayores, con previsibles incrementos importantes en el impuesto de la renta
  • Medio ambiente, con acciones fuertemente intervencionistas que obliguen a utilizar ciertas energías, que darían al gobierno poder directo sobre miles de puestos de trabajo y sobre una parte importante del PIB
  • Libertad de prensa limitada y actuaciones sobre el derecho al voto, lanzando legislación polémica que hasta a ahora se ha desestimado, tal como:
    • Otorgar puestos en Congreso y Senado a la capital, Washington D.C, que hoy nos los tiene, … y que serían sin duda Demócratas.
    • Permitir la posibilidad de inscribirse como votante el mismo día de las elecciones, en el mismo momento de votar, no como hoy que se exige hacerlo con antelación. Esta es una reclamación permanente de grupos Pro-Demócratas como ACORN (sí, los que aparecen en la vida de Obama), que pueden movilizan a cientos de miles votantes.
    • Permitir el voto a los delincuentes condenados. Hoy en día pierden este derecho civil.
    • Y legislar para limitar los “excesos” en los Talk Radio Shows, o programas de debate por radio dirigidos por una personalidad que suele hablar de política, y que es donde la mayor parte de las críticas al Partido Demócrata se originan.
  • Popurrí de iniciativas para recompensar a “intereses especiales”: reducir las exigencias en los exámenes de colegio, limitaciones al recurso de arbitraje ante denuncias por responsabilidad civil contra empresas, ampliación del derecho de huelga, anulación de los juicios militares para terroristas, …

Termina el Wall Street Journal:

El Partido demócrata entero se ha desplazado desde entonces [1993] bruscamente a la izquierda. El programa del Sr. Obama es mucho más liberal que el de Bill Clinton en 1992, y los Demócratas del Sur que … moderaban los impulsos liberales hace mucho tiempo que dejaron de existir.

Tanto en 1933 como en 1965, las mayorías liberales impusieron ampliaciones enormes del Gobierno que nunca han sido derogadas, y el pánico financiero actual puede darle a la izquierda de hoy otro pretexto para volver a aquellos auges del liberalismo basado en el estado del bienestar. Los americanos que votan por “el cambio” deberían saber que pueden encontrarse con mucho más cambio del que nunca imaginaron.

Y también con más necesidad de “esperanza” que antes de elegir este cambio.

Curiosidades políticas estadounidenses

In Curiosidades on octubre 9, 2008 at 12:21 pm

Obama va a ganar según las encuestas. ¿Obama va a ganar?

Probablemente sí, si no ocurre nada extraordinario (una “October Surprise“, como dicen los periodistas estadounidenses )hasta las elecciones.

Decía Harry Truman con bastante inteligencia escéptica,

¿Hasta dónde cree que habría llegado Moisés si hubiese hecho encuesta en Egipto?

Y es que, ciertamente, los éxitos de los encuestadores desde hace mucho tiempo se debe encontrar más en las apuestas de carreras de caballos que en unas elecciones generales en Estados Unidos.

A través de los fervorosos conservadores de DBKP, recopilo los casos más recientes en la historia política:

  • Presidenciales 1976. Encuesta de finales de julio de Gallup
    Jimmy Carter 62%
    Gerald Ford 30%
    Resultados finales
    Carter 50.1%
    Ford 48.0%
    Error medio en contra de Ford – 14.95%
  • Presidenciales 1980. Encuesta a pocos días de las elecciones, el mismo mes de Noviembre de  1980, Gallup
    Carter 44%
    Reagan 41%
    Resultados finales
    Reagan 50.7%
    Carter 41.0%
    Error medio en contra de Reagan – 5.85%
  • Presidenciales 1988. Encuesta del mes de mayo, del New York Times /CBS
    Michael Dukakis 49%
    George Bush 39%
    Resultados finales
    Bush 53.4%
    Dukakis 45.6%
    Errorr medio en contra de Bush – 7.9%
  • Presidenciales de 1992. Encuesta del mes de junio, de Time/CNN
    Ross Perot 37%
    George Bush 24%
    Bill Clinton 24%
    Resultados finales
    Clinton 43.0%
    Bush 37.4%
    Perot 18.9%
    Error medio en contra de Clinton – 20.1%
  • Presidenciales del 2000. Encuesta de septiembre en Newsweek
    Al Gore 49%
    George W. Bush 39%
    Resultados finales
    Bush 47.9%
    Gore 48.4%
    Error medio en contra de Bush – 4.8%

Es decir, en general las encuestas han demostrado un cierto error hacia el candidato que finalmente gana, o en todo caso no pierde por tanto como decían las encuestas. En todos estos ejemplos, los beneficiados por las encuestas eran, quizás por mera coincidencia, si no favoritos, muy cuidado por la prensa (con la excepción de Ross Perot el 1992, que yo todavía no sé qué hacía por ahí).

Con esto, ¿quiero decir que las encuestas que dan a McCain perdedor están equivocadas? Ni mucho menos. Creo que Obama va a ser el próximo Presidente de los Estados Unidos, creo que va a conseguir que muchos echen de menos al cultivador de cacahuetes Jimmy Carter.

Pero antes, tiene que conseguir salvar dos obstáculos que las encuestas disimulan, el Efecto Bradley, y la veracidad de los datos de las Push Polls o Encuestas Promocionales.

El efecto Bradley

Mi admirada Tammy Bruce repite en su programa de radio que las encuestas a ella le dicen que gana McCain, porque en general le dan una ventaja de 5-6 puntos porcentuales a Obama, y que con eso se queda muy justo para superar el Efecto Bradley.

Tom Bradley esperaba pasar a la historia como el primer negro, y el primer Bradley, en convertirse en Gobernador del Estado de California. A cambio, se convirtió en el primer Bradley en dar su nombre a una anomalía estadística. Probablemente no era este el motivo por el que la familia Bradley deseaba ingresar en las enciclopedias, y les hubiese bastado con que Tom ocupase un pequeño párrafo honorable que comentase cómo había sido el trigésimo octavo alcalde de Los Ángeles. Y luego, cumpliendo un mayor afán, Gobernador de California. Pero el destino esquivo y la encuesta pérfida le hicieron ocupar mucho más espacio en los libros.

Bradley era el candidato a Gobernador del Partido Demócrata, y llegó a los días previos a las elecciones con las encuestas a su favor de forma consistente. Algunos periódicos, a partir de las encuestas “israelitas” (a pie de urna, o “exit polls”) le dieron como ganador. Los severos votantes, no.

Al analizar los resultados, y volver a hacer encuestas después de las elecciones, se descubrió que finalmente había votado por él un número menor de votantes blancos de los que decían las encuestas de intención de voto, y un número menor de votantes que se definían como indecisos.

El efecto Bradley queda enunciado de forma similar a la siguiente

Cuando en una elección se enfrenta un candidato blanco a uno de negro, existe una discrepancia entre los resultados de la votación y los datos de las encuestas previas, debidos a que votantes tanto blancos como negros tienden a decir que están indecisos o que votarán por el candidato negro.

Una cosa significativas: votantes tanto blancos como negros. Interpreto que esto se debe a la escuela de la “corrección política”. Si soy blanco, y digo que no voto al candidato negro, me van a llamar racista. Si soy negro, y digo lo mismo, me van a llamar traidor.

El efecto Bradley es real. Se ha contrastado en los siguientes casos:

  • En 1983, en las elecciones a alcalde de Chicago. El vencedor, Harold Washington, había tenido 14 puntos de ventaja de forma recurrente durante la camapaña. Ganó por menos de 4 puntos.
  • En 1988, en las primarias del Partido Demócrata, el reverendo Jesse Jackson tendría según las encuestas casi el 33% de los votos. Obtuvo el 25%.
  • En 1989, en las elecciones a Gobernador del Estado de Virginia, donde Wilder, el candidato negro, ganó por un (1) solo punto de ventaja tras haber tenido 9 en las encuestas.
  • En 1989, en las elecciones a alcalde de Nueva York, Guiliani perdió frente a David Dinkins, que había mantenido una ventaja de más del 14% sobre él en las encuestas, por solo un 2%.
  • En 1990, en elecciones al Senado en Carolina del Norte, Harvey Gantt, el candidato negro, perdió por 6 puntos, cuando las encuestas le daban ganador por un margen de entre 4 y 6 puntos.
  • En 1992, en elecciones al Senado en Illinois la candidata negra Carol Moseley Braun ganó por 10 puntos, mientras que las encuestas le daban 20 de ventaja.

Obama tiene que vencer el posible efecto Bradley. Tammy menciona la barrera de los cinco puntos. Yo, sin tener otros datos, me lo creo. Más de cinco puntos de ventaja en las encuestas, y Obama gana seguro.

Las Encuestas Promocionales

En cada convocatoria de Presidenciales en Estados Unidos el arte de la encuesta se perfecciona hasta alcanzar cotas de arte renacentista. Desde los activistas que votan masivamente por internet para manipular las encuestas online, hasta los medios de comunicación que ocultan sus propias encuentas cuando lo les gustan y a cambio dan las de la competencia.

La exuberancia de datos que proporciona internet nos permite hacer una análisis más detallado de esas encuestas y encontrar puntos débiles que podemos sortear. Lo que viene a continuación lo he construido gracias a DJ Drummond y Steve Gill.

Las Encuestas Promocionales son aquellas que se utilizan para influir, más que para informar. ¿Será posible que los medios de comunicación estén haciendo Encuestas Promocionales para influir en los votantes? ¿Será que tienen un candidato favorito?

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Viñeta tomada de Flopping Aces

Tomemos una de las encuestas más serias que hay, la de Gallup, que publica una encuesta diaria, y un detalle de los datos por encuesta desglosados por raza, sexo, partido político, ideología …

Tomemos los datos de las encuestas que se han publicado desde la segunda semana del mes de agosto, y los datos de Totales (los que usan los titulares de prensa, y que recogen la intención de voto total), y el desglose por ideología del encuestado, que Gallup amablemente publica.

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Me fijo en las tres semanas que marco. Vemos que:

  • En la semana del 7 de septiembre comparada con la semana anterior, Obama baja en intención de voto entre todos los grupos de votantes excepto en los Demócratas Liberales y los Demócratas Moderados, que siguen diciendo que le votarán en un 93% y 81% respectivametne, pero sin embargo la intención de voto total sube 4 puntos. Qué raro: si en todos los grupos de votantes pierde apoyos, ¿cómo es que al sumarlos todos los gana? Y a McCain le pasa lo contrario: gana apoyos en todos los grupos de votantes, excepto en Demócratas Liberales y Demócratas Moderados, que se quedan igual. Y sin embargo, sin intención de voto total baja 4 puntos. ¿Es esto un truco, o he olvidado mis lecciones de álgebra?
  • En la semana del 14 de septiembre comparada con al anterior, me veo obligado a repasar las nociones elementales de la suma, la resta, la división y la multiplicación, porque me pasa exactamente lo contrario. McCain pierde apoyo en todos los grupos de votantes, excepto en Republicanos Conservadores e Independientes. Y sin embargo, sube un punto en intención de voto. Y Obama, que crece en intención de voto en todos menos en los dos en que crece McCain, baja un punto en intención de voto.

¿Qué pasa aquí? Pues algo muy sencillo. Solamente hay una forma de que estas diferencias se produzcan al tomar las partes, sumarlas, y compararlas con el todo: que las proporciones de cada categoría de votantes no ha sido la misma entre encuesta y encuesta. Por ejemplo, en la semana del 7 de septiembre, parece claro que, deliberadamente o porque la muestra salió así, había una proporción de Demócratas Liberales y Demócratas Moderados mayor que en la semana anterior, que compensó la caída de intención de voto de Obama en el resto de categorías. ¿A que se entiende bien? Esa es la explicación.

Aquí entramos en una parte de juicio, y parto del supuesto de que Gallup no hace estos cambios de proporción deliberadamente. ¿Tiene Gallup que corregir los datos de las encuestas para tener esto en cuenta? Porque, al fin y al cabo, lo que está pasando es que pregunto a una muestra con mayoría de Demócratas si van a votar Demócrata o Republicano, y el resultado es que la mayoría votaría Demócrata.

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Viñeta tomada de About.com

Mi opinión es que sí debería corregirlo. Tampoco es mala solución la que hay, que es poner los datos a disposición del público para que personas con tiempo libre como yo se dediquen a escribir cosas como ésta.

¿Podemos corregirlos nosotros? Con un margen de error, sí. Cada dos años, coincidiendo con alguna gran cita electoral (Presidenciales, Congreso, Senado), se hace la National Exit Poll, es decir, las “israelitas” nacionales, donde se obtiene la clasificación por ideología de los votantes tal y como la declaran una vez que ya han votado. Si revisamos los datos para los últimos 10 años obtenemos la siguiente distribución por ideología:

  • Demócratas: 37% – 39%, media de 38.4%
  • Republicanos: 35% – 38%, media de 35.8%
  • Independientes: 23% – 28%, media de 26.0%

Las horquillas de variación en estos 10 años son, como se ve, muy estrechas. Lo malo es que estas encuestas no dan el desglose por subgrupos dentro de cada los votantes de cada partido.

Hay una solución. Si vamos al artículo de Wikipedia sobre Ideologías Políticas en Estados Unidos. accedemos a los datos de una encuesta de 2005 del Pew Research Institute que presenta los siguientes datos:

  • Los votantes que se declaran Republicanos forman un tres subgrupos de de un 11% de “Conservadores”, un 13% de “Social Conservatives” (que podemos asociar a Conservadores Moderados)  y un 10% de “Pro-government Conservatives”  (que podemos asociar a Conservadores Liberales). En total, un 35% de los votantes se declaran Republicanos.
  • Los votantes que se declaran Demócratas forman a su vez tres grupos de un 19% de “Liberales”, un 10% de “Disadvantaged Democrats”, y un 15% de “Conservative Democrats”. En total, un 44% de los vbotantes se declaran Demócratas.

Aplicando una regla de tres para ajustar los datos del Pew Research Institute a los totales de las National Exit Polls, obtenemos los desgloses que aplicarían a los datos de estas últimas:

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Con los datos de desglose, recalculo cuál es el apoyo total que tienen McCain y Obama en cada semana de las encuestas de Gallup, multiplicando el peso de cada ideología por el apoyo que le dan al candidato y ya calculado por grupo ideológico:

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¡Sorpresa! La carrera está mucho más ajustada de lo que parece: McCain ha estado por delante de Obama cuatro de las nueve últimas semanas, y ha llegado a tener 4 puntos de ventaja. Obama no ha superado los 3 puntos de ventaja hasta la primera semana de Octubre, donde, en mi opinión, ha tenido mucho impacto el efecto del “Rescate Económico” que ha tenido que anunciar el Gobierno Bush, y que pone la economía en el primer plano de la campaña.

Otra sopresa: Obama tiene menos apoyo entre los independientes que McCain, y lo está perdiendo constantemente, con el pequeño repunte de la última semana. Siendo el 26% de los votantes, su decisión será la que ponga en la Casa Blanca a uno u otro senador.

DJ Drummond ha calculado el desglose de los datos de las National Exist Polls de otra forma, invierte la proporción entre “Liberal Democrats” y “Moderate Democrats” que yo he utilizado, y sus encuestas son mucho más favorables a McCain todavía. Si  aplicase sus valores,  McCain habría estado liderando en intención de voto hasta la primera semana de Octubre, y en ésta Obama solamente le supera en 1.5 puntos.

Un ejemplo más: la encuesta del Washington Post y la ABC del 22 de septiembre

Steve Gill en Pajamas Media explica esta encuesta que en España los medios de comunicación se encargaron de distribuir con especial despliegue de fuegos artificiales:

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Qué suerte que el Washington Post pone la encuesta completa en internet y podemos leerla en medio minuto para ver que … en la pregunta 901 se aclara que de los encuestados un 38% se declara Demócrata y un 28% se declara Republicano. Es decir, hay casi un 8% menos Republicanos en la muestra de lo que las National Exit Polls dicen que hay en las elecciones. Según Gill, también está sobrerrepresentado el voto femenino y el voto negro. En todo caso, un ejemplo de Encuesta Promocional … que ha cumplido su objetivo entre los medios españoles.

Conclusión

El Senador Obama tiene todo a favor para llegar a la Casa Blanca sin problemas, pero probablemente con menos holgura de lo que las encuestas aseguran. No tiene ganadas las elecciones, como trompetean los medios generalistas de comunicación en España y en el extranjero. Sí tiene a esos medios generalistas a su favor y la opinión pública internacional también. Si pierde, habrá perdido él, no habrá ganado McCain, cuya campaña está siendo tan errática que yo, como hizo The Economist hace aproximadamente un mes, también pido. “Devolvednos al McCain de verdad”.

Curiosidades políticas estadounidenses

In Curiosidades on septiembre 29, 2008 at 4:05 pm

Erin Brockovich o el feminismo honesto

Muchos de ustedes sabrán quién es Erin Brockovich gracias a la película del mismo nombre que dirigió Steven Soderbergh y protagonizó Julia Roberts en el año 2000, y por la que Roberts ganó el Oscar de la Academia. Esta película recoge una parte de la biografía de la mujer que, siendo una mera ayudante en una firma de abogados, consiguió sacar adelante una de las mayores demandas judiciales presentada contra una empresa por daños directos a personas, concretamente contra la Pacific Gas and Electric Company (PG&E) en 1993. Más de 1.200 personas se personaron en la acusación contra PG&E.

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Durante muchos años, PG&E utilizó el cromo 6 como antioxidante en la torre de refrigeración de un gasoducto que pasaba por la ciudad de Hinkley, en California. Parte de las aguas residuales se filtraron al subsuelo, y de ahí al agua de consumo humano. El cromo 6 es venenoso para los seres humanos y cancerígeno.caso contra PG&E. Las investigaciones de Brockovich consiguieron que el caso se cerrase con un acuerdo en 1.996 por el cual PG&E tuvo que pagar más de 300 millones de dólares a los afectado.

Erin es una ecologista declarada, y tras este caso ha saltado al estrellato mediático (presenta programas en televisión), ha fundado una asesoría sobre casos medioambientales que da apoyo a bufetes de abogados, y ha tomado parte en diversas demandas relacionadas con el medio ambiente. Erin también se ha definido en ocasiones como una “liberal” en sentido estadounidense.

¿Por qué la traemos a este nuestro blog? Porque ha tenido la osadía de hacer unas declaraciones el 26 de septiembre de 2008 que le han costado la ira de la “izquierda” estadounidense y de los ecologistas más significados en los medios. ¿Qué declaraciones? Lean, lean:

Aunque se considera uno de los líderes del movimiento ecologista, es una gran simpatizante de Sarah Palin, la Gobernadora que caza y dispara que se presenta como candidata a la Vicepresidencia con el candidato Republicano John McCain.

A Palin se la llama también la “Erin Brockovich de Alaska”, y la semana pasada, Brockovich casi declara su voto a favor de Palin en su blog. “Sí, puede ser exagerada. Yo también lo soy”, dijo. “A veces hay que chillar para que alguien te haga caso. ¿Y qué pasa si su hija de 17 años está embarazada? Nadie debería juzgar a Sarah Palin por otra cosa que fuesen sus accciones”.

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La verdad es que Sarah Palin definitivamente transmite fuerza. Emite el aura de una mujer fuerte que no se echa atrás, y lo hace llevando tacones y presumiendo de su familia como si fuese una mención honorífíca. Estoy seguro de que hay un millón de mujeres más por ahí que hacen lo mismo“.

Niega haberse cambiado a la derecha, destacando que es una votante Demócrata regitrada. y dice que estaría ilusionada si le pidiesen trabajar para los Demócratas. “Pero no es cuestión de política. No elijo a una persona porque sea Republicana o Demócrata, sino por la persona. Me gusta Obama. Me gusta McCain. Ambos tienen puntos a favor.”

En los comentarios que los lectores escriben en los blogs de tendencia pro-Demócrata lo más suave que se ha dicho de Erin Brockovich tras estas declaraciones es que “Brockovich tampoco es muy lista. Ambas son demasiado ignorante para seguir con vida”. Esto es debate y moderación. (No se asusten, los blogs Republicanos también dicen barbaridades).

Curiosidades políticas estadounidenses

In Curiosidades on septiembre 25, 2008 at 11:49 am

Airplane! (Aterriza como puedas) es una de las películas que muchas personas de mi edad vemos una y otra vez sin cansarnos de sus chistes surrealistas. Dirigida por David Zucker, Jim Abrahams, y Jerry Zucker (ZAZ), inició la serie de películas paródicas cómicas y relanzó (y simultáneamente encasilló) a Leslie Nielsen a la fama. Películas como Top Secret y la serie The Naked Gun (Agárralo como puedas), son hoy ya clásicos de la comedia disparatada, con un número creciente de imitadores. ¿Cuántas películas conocen con el ” … como puedas”en el título para agarrarse al tirón de “Aterriza como puedas”? ¿Cuántas películas de estilo similar ha protagonizado Nielsen desde “Aterriza como puedas”?

ZAZ ya se ha disuelto, las carreras de cada uno son paralelas, pero más independientes, pero siguen estando activos en la industria cinematográfica (Scary Movie 4 y 5, por ejemplo).

Como una parte importante de los artistas de la industria del espectáculo y cinematográfica, se han considerado siempre demócratas. El caso de David Zucker es el que cuento hoy. Hasta la elección de George W. Bush como presidente, siempre ha sido considerado un demócrata del ala “liberal” en sentido estadounidense. Y entonces, pasó lo que pasó. En declaraciones al Weekly Standard (gracias Ace of Spades), Zucker explica que

Entonces ocurrió el 11-S, y no pude seguir aguantando. La respuesta al 11-S: la derecha decía que estábamos frente al mal en estado puro, ¿y la izquierda decía por qué era culpa nuestra? Creo que me harté. Y dije ’lo dejo’.

Desde entonces, comenzó a publicar anuncios de contenido político en Internet:

  • Uno de ellos criticando la política exterior de la era Clinton, reproduciendo la visita de Madeleine Albright a Corea del Norte, donde regaló una pelota de béisbol firmada por Michael Jordan al dictador Kim Jong Il. Zucker completaba esta escena real con escenas cómicas, de Albright pintando las paredes de la cueva de Osama bin Laden, o cambiando la rueda de la limusina de un dictador de Oriente Medio.
  • En octubre de 2006, publicó otro en el que contaba cómo los demócratas iban a subir los impuestos si eran elegidos
  • Y en diciembre de 2006, otro más comparando las recomendaciones del grupo bipartido de análisis Iraq Study Group sobre qué hacer en Iraq con la actuación de apaciguamiento de Neville Chamberlain frente a Hitler.

A día de hoy, Zucker está finalizando “An American Carol”, una comedia que ridiculiza el seguidismo actual que el mundo de la cultura hace de las ideas “liberales” en sentido estadounidense. En la película Michael Malone, parodia de Michael Moore, protesta para que se elimine la fiesta del 4 de julio (la fiesta nacional estadounidense por excelencia, aniversario de la Declaración de Independencia), porque no haya nada que celebrar y todo lo que han hecho los Estados Unidos en la historia es malo y ofensivo. A Michael se le aparecen los fantasmas de Abraham Lincoln, John F. Kennedy, y George S. Patton para contarle cómo fue realmente la historia y conseguir que reconsidere su decisión.

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En la película participan varios actores que han dado su apoyo a McCain en estas presidenciales, como Kelsey Grammer, James Woods, o John Voigt. La película se estrenará este año, y se espera que sea un éxito, aunque ya los bloguistas pro-Demócratas ya anuncian que va a ser un “desastre” y “terriblemente poco divertida”.

Resulte lo que resulte … me pregunto cuándo harán una sátira similar en Europa.

Curiosidades Políticas estadounidenses

In Curiosidades on septiembre 23, 2008 at 10:42 pm

En entrada anteriores he mencionado los nombres de varios bloguistas y periodistas estadounidenses que están ayudando a aclarar muchos de los rumores y falsedades que se publican sobre la Gobernadora Palin. Es lógico pensar que todos ellos apoyan a McCain y a los Republicanos. Y que, por lo tanto, comparten unas ideas comunes sobre la defensa nacional, la religión, el gasto público, el derecho a llevar armas, el aborto, …

Es lógico, pero, una vez más, es erróneo. Es nuestra limitada perspectiva europea la que puede hacernos pensar eso. Voy a presentarles a algunos de los nombres que son considerados generalmente “conservadores” en Estados Unidos, y saquen sus propias conclusiones.

Ann Coulter

Coulter es una de las más conocidas expertas y en el círculo conservador. Su imagen (rubia, alta, ojos azules) es objeto de admiración y de iras, cómo no. Como crítica habitual de los “liberals” estadounidenses, escribe en varias publicaciones, tiene su propia página web, da conferencias, y escribe libros.

Yo he leído el que creo es su segundo libro, Slander: Liberal Lies About the American Right, es decir, “Difamación: Mentiras progresistas sobre la derecha americana”. El resto de sus libros tienen títulos y contenidos igual de provocativos: Treason: Liberal Treachery from the Cold War to the War on Terrorism (Traición: La traición progresista desde la Guerra Fría hasta la Guerra contra el Terrorismo), If Democrats Had Any Brains, They’d Be Republicans (Si los Demócratas tuviesen cerebro serían

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Coulter es muy beligerante con los demócratas, los progresistas, la izquierda estadounidense en general, y los medios de comunicación, a los que acusa de estar al servicio de los Demócratas. En Slander, recopila uno tras otro ejemplos de mala información en los medios (o Malaprensa, como dice un admirado blog) tendente a denigrar a los políticos Republicanos y las ideas conservadoras. No duda en poner verdes a otros periodistas supuestamente conservadores. Así,

… Fox News es conocida como la cadena de televisión “conservadora”. Hasta hace pocos años, cuando Fox News contrató a Brit Hume, solo ha habido un presentador con programa propio que podría haber votado a Ronald Reagan: John McLaughlin, con su homónimo El Grupo de McLaughlin.Ostentosamente conservador y dogmático, McLaughlin no pretende ser neutral…

El famoso Bill O’Reilly de Fox News es tachado de “conservador” … Está contra la pena de muerte, a favor del control de armas, cree en el “calentamiento global”, y estuvo a favor de que Elian González volviese a Cuba – posturas que uno no asocia generalmente con el partido Republicano

Por su extremismo, a Coulter el periódico The Observer la llamó “la Michael Moore Republicana”. Es profundamente cristiana, aunque no se sabe con seguridad de qué Iglesia o denominación. Ha tenido problemas en varios medios en los que ha publicado sus columnas, llegando a ser despedida en algunos casos, varios grupos de oponentes han exigido que sus libros sean prohibidos (¡para que luego digan de la Gobernadora Palin!), y participa a menudo dando su opinión en radio y televisión.

Es anti-aborto, parece creer que la homosexualidad es algo malo o incluso una enfermedad, no entiende a las feministas (de hecho, asegura que si las mujeres no votasen no habría habido presidentes demócratas en el último medio siglo), cree en el derecho a llevar armas … aunque dice muchas verdades, y su textos destapan muchas distorsiones de los medios de comunicación predominantes. Y, desde luego, no es la nazi que sus detractores pintan.

Probablemente la cita más famosa de Coulter es la frase final del artículo que escribió el 13 de septiembre de 2001, tras los atentados del 11 – S, titulado “Esto es la Guerra”:

Deberíamos invadir sus países, matar a sus líderes, y convertirlos al Cristianismo. No actuamos con cuidado exquisito para localizar y castigar únicamente a Hitler y a su alto mando. Hicimos bombardeos masivos sobre ciudades alemanas, matamos a civiles. Eso era la guerra. Y esto es la Guerra.

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Coulter no apoyó inicialmente a McCain en estas elecciones, aunque cuando todos su candidatos favoritos cayeron en las primarias ha pasado a ser una de sus defensoras.

Parece el epítome del Republicanismo, ¿verdad? Pues sigan leyendo.

Tammy Bruce

Tammy Bruce es otra mujer fotogénica, cuyo mayor éxito es el programa de radio diario que se puede escuchar a través de internet, en formato que en Estados Unidos se llama “Talk Show”, es decir, sus opiniones, entrevistas, tertulias …

Tammy Bruce es tremendamente pro – McCain en estas elecciones. No es que tenga una simpatía inmensa por Bush, ni por Condoleeza Rice, a los que hace responsables de una política exterior estadounidense catastrófica. A Rice, especialmente, la destroza en su programa últimamente, a raíz de la crisis en el Cáucaso.

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Tammy defiende una política exterior fuerte, altamente defensiva -lo que a veces la convierte en ofensiva- y por ello en la presidenciales aconseja huir de Obama como alma que lleva el diablo.

Sus ideas me resultan mucho más profundas que las de Coulter. Como ella, también escribe en prensa, participa en programas de televisión, da conferencia, y escribe libros. De ella, he leído The Death of Right and Wrong: Exposing the Left’s Assault on Our Culture and Values (El fin de lo Bueno y lo Malo: desenmascarando el asalto de la izquierda a nuestra cultura y nuestros valores), una feroz crítica al relativismo moral y a la ignorancia, que incluye perlas como éstas:

En nuestra cultura, especialmente, se requiere cierto valor para pensar cómo nuestras acciones van a afectar a los demás, para contenernos, para ser justos y honestos. Requiere mucho valor aceptar que quizá existe un bien mayor que nuestros propios deseos y necesidades … nuestra lucha debe ser para mantener nuestra individualidad, siendo al mismo
tiempo siempre conscientes de nuestro papel para ese bien mayor. Esto es la responsabilidad personal.

Para quienes tienen como objetivo convertir lo Malo en Bueno, un buen comienzo es convencer a los jóvenes de que lo vulgar es “hermoso”.

Es más profunda que Coulter. Pero, ¿les parece una mujer similar a ella? Pues piensen de nuevo, y lean. Tammy se describe a sí misma como una “progresista clásica”, Demócrata de toda la vida, que colaboró en la campaña de Clinton. Y después … votó por George W. Bush en las dos últimas elecciones, y apoya a McCain en éstas. Tammy es lesbiana declarada, está a favor del aborto, a favor del derecho a llevar armas, a favor de la pena de muerte, y ha sido una activista feminista durante muchos años. Se dio de bruces con la realidad, como cuenta en sus libros, al ver cómo la izquierda perdía el rumbo ético, y abandonada los principios por el oportunismo y el relativismo (todas las culturas son iguales, el concepto de justicia es relativo, el concepto de Malo depende de la cultura de que hablemos, …).

El programa de radio es magnífico. Sus comentarios son divertidos, ácidos, punzantes. Es una mujer con la cabeza tremendamente amueblada, lectora de clásicos del liberalismo (entendido en sentido europeo, no estadounidense), que cita constantemente en sus libros , y admira a Oriana Fallaci, a Ayn Rand. Y, sí, a Ronald Reagan.

Para terminar su semblanza, hoy en su programa de radio comentaba que Obama ha anunciado que de ser elegido va a tener que retrasar sus planes de aumento del gasto social debido a la situación económica. ¿Cómo anunciaba Tammy esto en su página Web?:

BARRY DICE QUE SU PLAN PARA LLEVAR A LA BANCARROTA A LOS ESTADOS UNIDOS PUEDE TENER QUE ESPERAR.

Genial.

Curiosidades políticas estadounidenses

In Curiosidades on septiembre 20, 2008 at 4:20 pm

Comentaba en un post anterior que un gran número de actores y profesionales del espectáculo han dado su apoyo a Obama en estas elecciones. Sin embargo, algunos profesionales muy conocidos en España han manifestado su apoyo a McCain. Por ejemplo, ¿cuántos de ustedes sabían que Kelsey Grammer, mejor dicho, el Dr. Frasier Crane, es Republicano y apoya a McCain en estas elecciones?

Grammer ha manifestado en alguna ocasión su interés en presentarse como candidato al congreso, y apoyó la candidatura de Rudolph Giuliani el las primarias para, una vez éste quedó descartado, apoyar a McCain. La vida de Grammer parece un montaña rusa: hijo de padres divorciados, asesinaron a su padre en el jardín de su casa, y su hermana fue secuestrada, violada y asesinada. Su vida profesional está ligada sin duda al éxito de las telecomedias Cheers y Frasier. Durante el rodaje de la segunda, habrán notado episodios en los que la presencia del personaje de Frasier es menor y casi todo el peso de la trama recae en su hermano Niles Crane. Parece que Grammer estaba a tratamiento de sus adicciones y no pudo rodar su parte.

Me parece especialmente divertido que el personaje de Frasier Crane tiene muchas actitudes de los “liberals”: una obsesión por el elitismo que les hace caer en el ridículo constantemente. Y tras 11 temporadas, lo que demuestra el Sr. Grammer es que es un genial actor, sabiendo cuál su tendencia política real.